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Tenemos un concepto muy elevado del pueblo de Estados Unidos Expresó Fidel al reunirse con miembros de la Young Presidents Organization, que agrupa a jóvenes empresarios Orlando Oramas León Tenemos un concepto muy elevado del pueblo de Estados Unidos, expresó el Comandante en Jefe Fidel Castro al reunirse ayer con un nutrido grupo de miembros y familiares de la Young Presidents Organization, con sede en Dallas y que agrupa a jóvenes empresarios norteamericanos y de otras 70 naciones.
La sala plenaria del Palacio de las Convenciones se colmó en la tarde del jueves con los alrededor de 500 integrantes de la agrupación que hicieron este primer viaje por varias naciones latinoamericanas, entre ellas Cuba. Buena parte de los asistentes eran estadounidenses y Fidel indicó que últimamente han crecido las visitas de políticos, académicos, artistas y estudiantes de ese país. "Yo creo en los intercambios de ideas —subrayó— porque la solución a los problemas está en la cooperación y no en las guerras". Recordó que cuando el secuestro del niño Elián fue un factor muy importante el apoyo del pueblo norteamericano al regreso de este junto a su padre y a su Patria. Apuntó que el pueblo de Lincoln puede ser engañado, pero cuando conoce la verdad actúa como lo hizo en el caso de Elián y mucho antes, en contra de la guerra de Viet Nam. Una norteamericana quiso saber su opinión de los sucesos del 11 de septiembre. Es uno de los acontecimientos más traumáticos que han ocurrido en los últimos tiempos. Fue un enorme crimen y prueba que vivimos en un mundo convulso y peligroso. Un acto terrorista inspirado en el espíritu de venganza y sumamente cruel que hizo víctimas a personas inocentes, enfatizó Fidel, y agregó que nuestro país está entre los que más aborrecen el terrorismo, pues lo ha sufrido en carne propia. ¿Por qué creer en Cuba? Esa fue la primera pregunta que se le hizo al líder de la Revolución, en un franco y ameno diálogo en el cual participaron también varios de los niños que acompañaban a sus padres en este viaje que se inició en Estados Unidos y recorrió, además, Costa Rica, Panamá y Colombia. La interrogante tuvo una respuesta abarcadora, con un auditorio respetuoso que acompañó con aplausos varias de las ideas expresadas por Fidel. Los numerosos programas sociales en los que está inmerso el país, las transformaciones en la educación, el equipamiento tecnológico, desde los paneles solares para las escuelas más apartadas, las computadoras, los cursos emergentes para maestros, fueron algunos de los argumentos que hacen creer a los cubanos en la obra construida y por hacer, dijo el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba.
"Hay dos capitales, el financiero, que es de suma importancia, pero hay un capital que tiene más valor, que es el capital humano", expresó en otro momento al referirse a cómo con ese potencial Cuba no solo avanza en el plano económico, sino que marcha aceleradamente para alcanzar un enorme desarrollo social. Refirió la contribución que los médicos y personal de la Salud cubanos prestan en numerosos países de todo el mundo, en naciones tan necesitadas como Haití y en otras de África, donde hay países como Sudáfrica, en que cada año mueren por el azote del SIDA más maestros de los que se gradúan. El Comandante en Jefe dijo a un canadiense que de adolescente practicó todo tipo de deportes: pelota, básquet ("donde creo que llegué más lejos"), campo y pista (incluidos las carreras y el salto), además de la natación y el boxeo ("en una valla de gallos en Birán, donde improvisábamos un cuadrilátero"). Aclaró a los visitantes que hace 16 años no fuma. Primero lo dejé por la escasez cuando la plaga del moho azul —contó—, luego dejé de fumar para ayudar a los programas de salud al respecto, apuntó. Convencido de lo nocivo de este hábito expresó que por ninguna razón dejaría que le quitaran el premio que le otorgó la Organización Mundial de la Salud por dejar de fumar y con ello contribuir a la educación de la población, y otro recibido por apoyar los programas de salud cubanos. El colombiano Jaime Jaramillo saltó al estrado y regaló al líder de la Revolución un ejemplar de su libro Hijos de la Oscuridad, que compila los testimonios de miles de niños de la calle recogidos en Bogotá por la institución Niños de los Andes, que él preside. Fidel también hizo numerosas preguntas, varias de ellas a Jaramillo, quien le explicó que se trata de infantes y adolescentes abandonados, drogadictos, que viven en las alcantarillas. Solo en Bogotá hay 35 000 de ellos, de los cuales 17 000 han sido rescatados y atendidos por su institución, informó para luego recibir la felicitación del estadista cubano que, expresó Jaime, le sirve de inspiración en su cruzada por el futuro y la vida de esos niños. Un canadiense de 12 años conversó con el Comandante en Jefe, tras preguntarse qué le había inspirado a hacer la Revolución. Es una pregunta difícil, comenzó Fidel, para agregar que ojalá las revoluciones no fueran necesarias. Coincidieron en que les gusta estudiar historia y le recomendó ser buen estudiante y buscar en esa historia de dónde venimos. Al final, David Martín, quien preside la Young Presidents Organization, agradeció a Fidel el encuentro y sus opiniones. Martín, en declaraciones a Granma calificó de "muy importante este intercambio, junto a nuestros hijos, para tener una impresión directa de Cuba y no a través de los medios de comunicación". Por su parte, Lawrence Field, quien viene al frente del grupo, coincidió en que fue una gran oportunidad. Dijo que la agrupación funciona con un propósito educativo y que promueve el intercambio. "Vuelvan, los recibiremos
con los brazos abiertos sin otro interés que el de estrechar las
relaciones", se despidió Fidel. "Volveremos", fue la
respuesta del auditorio, mientras se estrechaban manos, tomaban fotos y
firmaban autógrafos. |
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