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Aniversario 40 de la Educación Especial en Cuba Un cambio de mirada Aquellos que requieren de atención especializada, no precisan ni de lástima ni de compasión, sino de aceptación y compromiso. En nuestro país, 14 000 docentes y personal de apoyo, en 428 escuelas, dan atención a más de 55 000 niños, adolescentes y jóvenes en una educación inclusiva e integradora IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ A Rafael Bell le cambió el rumbo y la vocación un recorrido por varias escuelas especiales durante su etapa de estudiante preuniversitario en la Vocacional Lenin. Definitivamente quedó atrapado por lo que se hacía en aquellas aulas en las que, como dijera Martí, la clase debía convertirse en una caricia y, más que enseñar, había que profesar amor. Dijo adiós a la Ingeniería Eléctrica, pero el momento más duro le llegó cuando, en la casa, anunció a la madre que estudiaría Defectología. A ella y a la familia casi les vinieron las lágrimas, porque el muchacho tenía "inteligencia para ser algo más que maestro".
Al cabo, el Director de Educación Especial del Ministerio de Educación sonríe por aquellas expectativas maternas. Pero afirma que no hubo mejor decisión en su vida y ahora le viene, como privilegio, celebrar hoy el aniversario 40 de este tipo de enseñanza en nuestro país y agradecer a sus antecesores el buen tino y el corazón grande que tuvieron para desarrollar una obra hermosa que cuenta con 14 000 docentes y personal de apoyo, en 428 escuelas, dando mucho amor y comprensión a más de 55 000 niños, adolescentes y jóvenes que presentan necesidades educativas especiales relacionadas con el retraso mental, retardo psíquico, sordos e hipoacúsicos, ciegos, débiles visuales, extrávicos y ambliopes, trastornos del lenguaje, limitaciones físico-motoras, problemas de conducta, autismo o discapacidades múltiples. En suma, 13 círculos infantiles y 42 salones especiales, 23 aulas hospitalarias, 664 aulas especiales en escuelas primarias, 15 círculos mixtos y 32 hogares para niños sin amparo filial, en tanto 1 223 educandos reciben atención en sus casas, tras la abnegada labor de 446 maestros ambulantes que reparten su cariño no solo en ciudades y zonas de buen acceso, sino también en lugares intrincados de las montañas donde algún niño con dificultades severas no puede recibir escolarización sistemática, y esté esperando por la luz de su afecto.
"En lo logrado está la obra de la Revolución y su concepto profundamente humanista. Sin ella, no fuera posible el desarrollo actual. Según datos muy perentorios que se han compilado, en el curso 58-59 habían solo ocho centros especializados en La Habana, Las Villas, Camagüey y Santiago de Cuba. En total, 134 niños atendidos por unas 20 personas con algún tipo de preparación y en centros mayoritariamente particulares o de patronatos. Hoy en todas las provincias existen alternativas para cualquier limitación que pueda presentarse y el Estado continúa diversificando y ampliando los servicios en la medida que haya una población con tales requerimientos, un ejemplo es la preparación de 23 profesores para niños sordos-ciegos", explicaba Bell. Según el directivo, esa enseñanza en Cuba se halla en un momento de desarrollo, forjando una nueva visión válida no solo para el país, sino también para el resto del mundo: "Es una etapa de reconceptualización de la educación especial. Se dice que todo ser humano debiera tener la atención específica que cada quien requiere y arribamos a este aniversario con maestros muy bien preparados, colectivos pedagógicos sólidos, asociaciones de personas con discapacidad que se convierten en nuestros aliados y también inmersos en los Programas de la Revolución que mucho influirán en la calidad de nuestro hacer, siempre que sepamos adecuarlos a las características de cada alumno". Y agrega: "Estamos celebrando, entonces, con el compromiso de llevar el mensaje, el aliento, la esperanza, el optimismo, a todas las familias cubanas, no solo a aquellas que tengan un niño en la educación especial, sino también a las que puedan presentar una dificultad transitoria. Y créame, decir esto es un sueño para muchas naciones, porque en el mundo ni tan siquiera la tercera parte de los más de 800 millones de niños menores de seis años reciben algún tipo de atención, una población infantil de 113 millones no tiene acceso a la enseñanza primaria y de los casi 600 millones de personas con discapacidad, no llegan al dos por ciento los que se benefician con ese tratamiento especial." —¿Y qué queda por mejorar? "Todavía tenemos que avanzar mucho en que puedan continuar estudios, en la real aceptación y preparación de los docentes para ese seguimiento, la mayor incorporación y mejor orientación hacia el empleo, el trabajo preventivo porque no siempre la más adecuada alternativa es la escuela especial, y en cambiar la mirada de los maestros porque no todos los trastornos requieren de ese tipo de centro. Un nuevo reto es el aprovechamiento de los Programas de la Revolución que devienen otra herramienta para el trabajo con los alumnos, tanto terapéutico como en la rehabilitación". —En muchos casos, la escuela especial se convierte en un tránsito del estudiante hacia otras enseñanzas. "Efectivamente, anualmente estamos pasando unos 5 000 niños a escuelas primarias, en la medida que paulatinamente compensan sus problemas y se equiparan con el resto del alumnado. Ese es nuestro modelo, que posibilita que entren a los centros especiales solo aquellos que estrictamente lo necesiten y en eso mucho va a ayudar la reducción de 20 alumnos por aula, al poder los maestros dar una atención más personalizada y detectar y trabajar profundamente en las dificultades individuales. En esa labor no puedo dejar de señalar el papel de los 190 equipos de los centros de diagnóstico y orientación existentes en el país, pues ellos tienen una responsabilidad fundamental con los muchachos, sus familias y los profesores". Caracterizada por la no exclusión y un voto a la inclusión es la enseñanza especial cubana. Al respecto, Rafael Bell señala: "Nosotros vamos a una educación integral, que se base en los valores y en ello los niños de la educación especial pueden aportar muchísimo. Y está también la familia, imprescindible para lograr la inclusión. La cuestión principal es un cambio de mirada, de enfoque, una sensibilización que no sea ni de lástima ni de compasión, sino de aceptación y compromiso. Yo te acepto, tú eres distinto. Tú requieres de mí y yo de ti. Con ese cambio de mirada se pueden hacer muchas cosas". EL MAYOR ORGULLO DE AGUSTINA ESTEVA LORA Su nombre es emblemático. Cuando se habla de este tipo de educación, hay que ir inevitablemente a sus fuentes y a la doctora en Ciencias Pedagógicas Agustina Esteva Lora, la primera directora del entonces Departamento de Enseñanzas Especiales. Ahora está por cumplir los 90 años, pero no niega una entrevista por más que algún dolor la aqueje y el teléfono es un magnífico aliado para conversar, aunque la casa por estos días se le llene de amigos que recuerdan anécdotas y reviven experiencias.
Fue un viaje a los antiguos países socialistas lo que la hizo interesarse por la enseñanza especial cuando era directora de Educación en la provincia de Oriente: "Que la Revolución le diera atención a un frente como este llenó todas las fibras de mi corazón y me dediqué a preparar al primer grupo, hasta que en enero de 1962 se creó el Departamento. Traté de hacer el máximo, pero me quedé con ganas de más. Los primeros centros fueron dedicados a la deficiencia intelectual y fue una felicidad muy grande ayudar a personas necesitadas y ya con casi 90 años, me siento extraordinariamente orgullosa de haber tenido la gran oportunidad de ser fundadora". "Sí, le puedo decir que
estoy muy satisfecha de haber empezado y estar viva para ver cómo han
seguido los demás. Y en todo, seguir agradeciendo la voluntad de Fidel y
su visión de hacer lo que es necesario en cada momento". |
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