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01/01/2002
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Operación ofensiva de amor, táctica y coraje

JOSÉ ANTONIO FULGUEIRAS

El ataque a la ciudad de Santa Clara por las tropas del legendario Comandante Ernesto Che Guevara resultó una operación ofensiva estratégica del Ejército Rebelde en Las Villas, iniciada en la madrugada del 16 de diciembre de 1958 con el ataque al cuartel de Fomentos.

Hornedo Rodríguez, coronel retirado de las FAR y otrora profesor de arte operativo de la Academia de las FAR Máximo Gómez, nos puntualiza el anterior concepto: "Generalmente la heroica acción ha sido abordada como una batalla y no como una operación. Es posible que los autores de las publicaciones solamente hayan considerado la envergadura y duración de las hostilidades (del 28 de diciembre del 58 al primero de enero de 1959).

La aseveración de Hornedo se confirma aún más en estas declaraciones del Che, el primero de diciembre de 1958, en transmisión radial: "Estimo necesario y vital dejar incomunicado el occidente con el oriente y estimo que la ciudad de Santa Clara estará virtualmente en nuestras manos cuando realmente se haga una ofensiva, de todos los factores revolucionarios agrupados".

Fue por ello que el Che, antes de arremeter contra la plaza principal de la tiranía de Batista en el territorio central del país, realizó la toma victoriosa de las localidades de Fomentos, Guayos, Cabaiguán, Placetas, Caibarién, Remedios y otros poblados.

Destaca Hornedo que no por gusto en el preludio del ataque a Santa Clara, en el poblado de Placetas, el Che se reunió con los principales jefes de sus fuerzas y las del Directorio 13 de Marzo y evaluó la composición, ubicación y moral combativa del enemigo así como las de sus tropas. Analizó, además, las características del terreno de las futuras acciones militares y sobre la base de estos elementos, tomó la decisión y planteó las misiones a cada uno de los oficiales superiores.

LA TROPA DE BORDÓN, UNA CORTINA DE CORAJE

La tropa del comandante Víctor Bordón Machado cumplió con creces la misión del Che de no dejar pasar los refuerzos enemigos desde el occidente del país. El entonces capitán Israel Chávez expresó a Granma: "Yo participé en la primera resistencia de 25 hombres que se organizó en Mordazo bajo las órdenes del teniente Cente. Llegamos a las 4 de la tarde y pusimos palos y otros obstáculos sobre la carretera. A las seis apareció el convoy e iniciamos el combate. En la primera refriega le liquidamos 18 hombres y después se intensificó el tiroteo. En lo adelante nos retirábamos y le hicimos emboscadas en otros sitios hasta ir desgastándolo paulatinamente".

"En cada una de estas guerrillas, tanto oficiales como soldados combatimos sin tregua. Pienso que en esta acción se llenó de gloria la tropa de Bordón enfrentando a casi 200 hombres bien preparados, con fusilería todo el mundo y además, cuatro tanques M-4 con fuego terrible y el apoyo de la aviación.

"Mientras esto ocurría, el comandante Faure Chomón, del Directorio 13 de Marzo, cumplía su misión de liberar a la ciudad de Trinidad, y el Señor de la Vanguardia, Camilo Cienfuegos, combatía homéricamente en Yaguajay. "

LA TOMA DE SANTA CLARA

Con 220 hombres, el Che arremetió contra una ciudad defendida por 1 300 guardias enemigos distribuidos en sitios clave del perímetro urbano, como el regimiento Leoncio Vidal (mayor acantonamiento de tropas), la estación de policía, el tren blindado, el Escuadrón 31, el servicio de vigilancia y carretera, el Gran Hotel y otros edificios.

Había dispuesto la obstrucción de las calles para impedir el movimiento del enemigo y carros blindados y ordenó la destrucción de la línea férrea que imposibilitara el retroceso del tren blindado, compuesto por 2 locomotoras y 19 vagones, tripulado por cerca de 400 hombres provistos del armamento más sofisticado para aquella época.

El general de división Ramón Pardo Guerra fue el jefe de la tropa que descarriló y rindió a la mole de hierro. "Luego de más de una hora y media de combate les propuse una tregua a los guardias y la aceptaron. Avancé desarmado hacia el tren con mi compañero Rubén para hablar con el jefe del convoy. Primero se tiró un sargento gordito y le dije que no era con él, sino con el jefe".

Evoca Pardo que luego de hablar un comandante médico, apareció el comandante en jefe del tren quien le expresó finalmente que él podía hablar con el Che sin abandonar el vagón.

"Le mandé un mensaje y el Che vino hasta el lado del tren. Les expresó que se rindieran, que si seguían peleando serían responsables del derramamiento de sangre. El jefe de ellos no aceptó la rendición y el Che les recordó que sería responsable de la sangre que corriera y que a los 15 minutos se reanudaría el combate. Antes de la hora acordada el portentoso y arrogante convoy se rindió."

LA PRESENCIA DEL CHE EN TODAS PARTES

El Che se movía constantemente por dentro de la ciudad bajo el acoso del fuego enemigo, ora revisando las posiciones, ora dando orientaciones precisas. El oficial invasor Luis Alfonso Zayas nos revela: "Teníamos rodeado el Gran Hotel cuando a eso de las 11 de la noche veo un tanque que viene de la calle del ferrocarril hacia el parque Vidal. Cuando me acerco veo que es el Che quien sale del tanque. Comandante ¿qué hace usted allá adentro? ¿Usted sabe que la gente nuestra tiene balas antitanques y bazucas? Y él me respondió sin darme importancia: No, yo no les salgo por detrás como a ti, para algo sé dónde están".

Oscar Fernández Mell, médico de la Columna 8, nos narró este pasaje triste: "Cuando atravesamos el puentecito hacia la estación de ferrocarril venía una ambulancia con el Vaquerito herido. Yo me monté en el carro y fuimos para la clínica que estaba frente a Obras Públicas. Entonces el Che llegó sin haber pasado ni cinco minutos. Estábamos en el salón de operaciones y sin que me preguntara le dije: Comandante, no tiene salvación. Entonces él dio una patada en el suelo y puso el rostro más triste que le vi en toda la guerra."

Varios altos jefes de la Columna 8 Ciro Redondo, coinciden en que el Guerrillero Heroico estimaba que demoraría más de un mes la toma de Santa Clara. Fernández Mell atestigua: "El Che pensaba que rodeando la ciudad íbamos a estar dos o tres meses peleando. Y si no podemos, decía, regresamos para el Escambray. Por eso se habían creado las condiciones en Caballete de Casas".

Sin embargo, en una muestra de coraje sin par y una clara idea táctica, la ciudad se tomó en el breve tiempo de cuatro días. Fue una homérica y rayana victoria que posibilitó, junto a los resonantes triunfos en el oriente, de que el tirano Batista huyera como una rata hedionda y Cuba, después de cien años de combate, exhibiera por primera vez una sonrisa libre y soberana.

01/01/2002

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