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01/01/2002
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Cuando Liudmila vio el mar

En el vórtice de una nueva revolución en el sector educacional, qué dirán sus protagonistas a la vuelta de 40 años, como ocurrió en este diciembre de alfabetizadores y alfabetizados en balance cultural para una nación que sigue teniendo entre sus pilares sagrados el saber de sus conciudadanos. Los Programas de la Revolución no son una consigna, ellos constituyen también la continuidad histórica

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Dicen que el día que Liudmila vio el mar por primera vez quedó con los ojitos como rayas. Solo dijo: "Qué lindo y azul es". Y después cayó en un silencio descorrido únicamente por el alboroto de otros pequeños que en igual asistencia al asombro, miraban desde la pantalla de un televisor imágenes que precisaban otras percibidas solo en la fantasía y sus muchas maneras de agregar o componer retazos como un juego de nunca acabar.

Liudmila puede ser una pionera de los verdes mogotes pinareños o de las umbrías serranías de la histórica Maestra. No importa dónde viva si tiene como respaldo el precepto revolucionario de "que todos los niños que nazcan en nuestro país tengan exactamente las mismas posibilidades, que todos aprendan por igual, a partir de las capacidades que en ellos se creen". Y justamente de eso se trata hoy cuando el país crea las condiciones para lograr la igualdad de oportunidades para todos y un escenario principal es esa institución cimera en la sociedad cubana que es la escuela.

El pasado año se echaron las simientes. Este curso, de consolidación, permite un recuento de acciones positivas que continuarán elevando la calidad de la enseñanza en nuestro país, una de las mejores no solo de América Latina, sino del mundo, como han reconocido prestigiosas instituciones internacionales. Y ya se sabe, a Cuba en particular no se le regalan merecimientos.

El Programa Audiovisual, un apoyo inestimable para la formación integral de los escolares.

En medio de una situación económica difícil como la que enfrenta el país por más de un decenio y el propio entorno internacional que incide en ella, se ha requerido de un gran esfuerzo para dotar de 54 654 televisores a 13 786 escuelas, preparar a 10 158 maestros como asesores del Programa Audiovisual y electrificar en zonas de difícil acceso a 2 067 centros escolares, de ellos más de 1 000 con paneles solares.

El Programa Audiovisual se erige, entonces, como un bastión de inestimable apoyo para la formación integral de los estudiantes y el personal docente en la batalla de ideas que llevamos adelante. Y no se trata de la sustitución del maestro, figura emblemática e imprescindible en el acto preciso de educar y transmitir valores, sino que permite la multiplicación vasta de una buena clase y sus muchas maneras de adicionarle conocimientos, imposible de lograr por métodos tradicionales.

TOCAR UN PIANO DIFERENTE

Raulito es tan pequeño que cuando se sienta frente a la computadora, la punta de sus pies rozan las losas del piso. Todavía su maestra sonríe cuando recuerda la primera vez que el niño se acercó al teclado y le comentó azorado que eso parecía un piano moderno.

Los maestros emergentes para la enseñanza primaria y el nuevo compromiso de los jóvenes con su tiempo.

Para él ya no es raro el nombre dado por los adultos: Programa de Informática Educativa, aunque quizás desconozca que el país adquirió más de 44 000 computadoras y sus respectivos accesorios para el montaje de laboratorios en red. Sin embargo sabe, porque su "profe" lo ha dicho, que muy pronto todos los niños deben aprender los secretos de las computadoras para andar al paso de un mundo en desarrollo acelerado y en el que ellos no pueden quedar detrás.

El sistema de educación cuenta hoy con 6 000 equipos para las especialidades de Informática y Contabilidad, se ha creado un grupo de trabajo para su introducción en Preescolar, y en Primaria la experiencia prosiguió en 560 escuelas. Todo ello requiere de personal altamente calificado y por ello se avanza en la preparación de 10 970 nuevos docentes para el resto de los planteles.

Y como si fuera poco este esfuerzo colosal, queda reducido el índice de alumno por máquina de 40 a 16 en los Institutos Superiores Pedagógicos, donde se imparten los contenidos de las nuevas tecnologías, y se tiene en mano 83 títulos de software educativos, 59 de ellos para la educación primaria.

LA MARAVILLA DE EDUCAR

Siempre recuerdo a las jimaguas de mi amiga Marta Carbonell. Un buen día llegaron a la casa y le dijeron a la madre que habían matriculado en la Escuela de Formación Emergente de Maestros Primarios Revolución Húngara de 1919, en Melena del Sur.

En cualquier punto de la geografía cubana, la escuela como institución cimera.

Si para ella fue una sorpresa, para la abuela constituyó su prolongación en el magisterio, ahora que después de 25 años frente al aula, disfruta de la jubilación. El otro día me llamó por teléfono: "Ya las niñas matricularon en la Universidad", y había que oír la felicidad de la familia, porque de eso también se trata, del apoyo que el núcleo da a ese nuevo plan para garantizar que en la capital, septiembre del 2002 inicie el curso con no más de 20 alumnos por aula y se garantice así una educación personalizada, además de cubrirse el déficit de maestros en varias localidades matanceras.

El programa ha permitido un egreso de 1 000 jóvenes en los dos primeros cursos, y la formación actual emergente de otros miles de estudiantes en la Facultad Presidente Allende, en la capital; en el propio Melena y en el Vicente Pérez Noa, ambos en municipios habaneros; y en el Manuel Hernández Osorio, de Cienfuegos. Pero lo más importante, ha reafirmado que la vocación no es una palabra abstracta e innata, sino también nacida con las urgencias del país y que nuestros jóvenes, como en otros momentos de la Revolución, han dado el paso al frente, desestimando individualismos.

La concepción revolucionaria desatada con la Escuela de Melena del Sur, al cabo, representa una correcta convocatoria política de la UJC en la selección de los muchachos, incitar una profunda motivación y responsabilidad con su misión, el certero diagnóstico y seguimiento de cada alumno, el peso de un claustro de profesores identificados con su tarea, el compromiso de la familia, el funcionamiento de las organizaciones estudiantiles, la creación de una tropa elite en la batalla de ideas y la presencia de una formación cultural general, como recientemente sintetizara el titular del MINED, Luis I. Gómez.

ARTE PARA ENSEÑAR

Allá por San Antonio de los Baños me encontré con Eva, una adolescente espigada y comunicativa que sueña y sueña con ingresar en la escuela de instructores de arte de La Habana, una de entre las 15 que en cada provincia del país se han abierto en un esfuerzo conjunto entre los ministerios de Educación y de Cultura, la UJC, la UNEAC y la Asociación Hermanos Saíz y que permiten que 7 789 estudiantes se preparen en las especialidades de Música, Artes Plásticas, Teatro y Danza.

—¿Y no te gustaría ser tú misma artista? "Mire, a mí me motiva enseñar, y no crea que somos pocos los que tenemos vocación por el magisterio". Va en serio el asunto. Y anoto un dato: en esos centros se ha logrado una retención escolar del 96,6 por ciento.

Se recogen ya los primeros frutos en la formación de trabajadores sociales, para lo cual están funcionando cuatro escuelas en el país, con una matrícula de alrededor de 6 000 jóvenes estudiantes. La primera experiencia es la de la capital donde se han graduado más de 1 000, y tienen la importante función de detectar y buscar solución a problemas agudos de la comunidad: niños y jóvenes con dificultades, discapacitados, ancianos, madres solteras con necesidades y otros.

Otro programa revolucionador ha sido el de Capacitación General e Integral para Jóvenes, dirigido a los desvinculados del estudio y del trabajo en las edades comprendidas entre los 17 y 29 años y cuyo soporte fundamental lo constituye la televisión y el video. En cursos por encuentros, de cuatro frecuencias semanales, parte importante de la bibliografía con que cuenta son los tabloides de Universidad para Todos, también erigida como uno de los grandes aciertos para la educación masiva.

Según cifras aportadas por el MINED, en Universidad para Todos el curso de Técnicas Narrativas y Apreciación Literaria lo recibieron 67 689 cubanos; el de Español, 70 762; el de Inglés, 538 093; el de Geografía, 21 581; el de Historia de Cuba, 750 000; y el Seminario Nacional para Educadores, 210 000 docentes.

A todo ello hay que sumar el Programa Editorial Libertad, que ha dotado a las bibliotecas escolares y centros de documentación de 13 títulos con 834 436 ejemplares, con énfasis en diccionarios, enciclopedias, libros y Atlas de gran calidad, lo cual constituye todo un soporte para elevar la cultura de niños, adolescentes y jóvenes.

MI ESCUELA BONITA

Una vieja canción infantil que no pierde vigencia dice: "mi escuelita, mi escuelita es muy bonita..." y más allá del simple estribillo, habrá que pensar en lo que el país eroga en materia de dar progresivamente mantenimiento y reparación a los centros docentes. Ya terminados, 2 327 planteles muestran un nuevo rostro, en tanto el proceso continúa en 352.

En cuanto a reparaciones capitales, se concluyeron 282 —de ellas 201 primarias y secundarias en Ciudad de La Habana—, y en ejecución se hallan 94. Un proceso que requiere de su tiempo, en tanto puedan garantizarse los recursos y la disponibilidad financiera, pues también este año se enfrentó un mejoramiento en la base material de estudio.

Simultáneamente, la dirección de la Revolución emprendió un programa para dotar a todas las escuelas con los medios necesarios para mejorar y elevar los valores nutricionales de la alimentación escolar, que incluye a docentes y alumnos, y que reclama el concurso de las autoridades y organizaciones locales para su eficaz cumplimiento.

Al redactar estas líneas, —somero encuentro que no pretende ser completo— me decía lo hermoso que es ser protagonista y lo difícil que resulta hacer, en el vórtice de un proceso, un balance integrador de lo que significará dentro de 40 años este momento histórico para la educación cubana, como lo fue hace cuatro décadas la Campaña de Alfabetización, aquella primera alborada del saber.

01/01/2002

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