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Retinosis pigmentaria Atención especial a 4 057 pacientes Pastor Batista Valdés LAS TUNAS.— A diez años de constituidos en Cuba los primeros centros provinciales de Retinosis Pigmentaria (Holguín, Granma, Las Tunas) y una vez sellada esa sensible red en todo el archipiélago, el pesquisaje, diagnóstico, estudio, tratamiento quirúrgico o terapéutico y la permanente atención a 4 057 pacientes afectados por esa enfermedad emerge como privilegiado derecho al que no tienen acceso millones de seres humanos en el mundo. Tal posibilidad la ha ofrecido, de forma gratuita, la consolidación del Programa Nacional de Retinosis Pigmentaria, cuyo máximo inspirador sigue siendo —aún después de su muerte (17 de enero del 2001)— el eminente científico cubano Doctor Orfilio Peláez, descubridor de la técnica quirúrgica que permitió enfrentar y detener con éxito esa patología, considerada como incurable hasta entonces por la ciencia médica mundial.
Sustentada no solo en la acción propiamente quirúrgica, sino también en el sondeo de las causas que originan e inciden en la enfermedad, la labor terapéutica y el seguimiento integral de cada caso, la experiencia se materializa además en el estudio a 2 271 familias cubanas, por parte de especialistas altamente calificados que laboran tanto en los centros provinciales creados al efecto, como en el servicio abierto en la Isla de la Juventud. Como expresión también del alcance del sistema cubano de salud, más de 5 000 personas de unos 80 países han sido atendidos (el grueso de ellos operados incluso) en el Centro Internacional de Retinosis Pigmentaria, inaugurado el 20 de junio de 1992 como resultado precisamente de los avances en el programa nacional, según explicó aquí el doctor Obel García Báez, actual director de la prestigiosa institución y del mencionado programa. Además de dominar esa técnica, los especialistas tuneros investigan y atienden a pacientes con otras distrofias de retina y coroides, le aplican ozonoterapia a personas con afecciones de origen no solo ocular, realizan estudios inmunológicos y psicológicos con quienes padecen la retinosis y con sus familiares, así como operaciones de cataratas con implantación intraocular de lente. Una idea del abarcador quehacer de estos centros está en el casi medio millón de personas atendidas durante los diez años en consultas externas de la instalación tunera, donde —además— 2 236 han sido ingresadas y más de 10 000 beneficiadas mediante la aplicación de la ozonoterapia gracias al moderno equipamiento existente allí. Las más valiosas experiencias
del programa nacional serán expuestas en el Tercer Simposio Internacional
de Retinosis Pigmentaria, previsto para junio del próximo año en
Guardalavaca, litoral norte oriental. |
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