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27/12/2001
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III Frente Oriental

Un pilar de la victoria

ORLANDO GUEVARA NÚÑEZ

Tras el desembarco del Granma, el revés de Alegría de Pío, la reagrupación de una parte de los expedicionarios y su ascenso a la Sierra Maestra, quedaba fundada la Columna 1 José Martí, dirigida por el Comandante en Jefe Fidel Castro. Eran los días finales de diciembre de 1956.

Cuando el 17 de enero de 1957 se produce en La Plata el primer combate victorioso del Ejército Rebelde, casi una docena de los participantes no eran expedicionarios, sino campesinos y otros miembros del movimiento revolucionario 26 de Julio incorporados a la guerrilla.

Y en el combate del Uvero —28 de mayo de ese año— acción que al decir del Che marcó la mayoría de edad de las fuerzas rebeldes, participaron combatientes integrantes del primer refuerzo enviado por Frank País hacia las montañas. La columna 1 se fortalecía en el rigor del combate, de la lucha frontal contra el ejército de la tiranía.

Este es uno de los grupos llamados "escopeteros" que operaron en zonas del III Frente.

De esta fuerza principal —en julio de 1957— se desprende la Columna 4, bajo el mando del primer combatiente ascendido a Comandante del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra: Ernesto Che Guevara. Un amplio territorio se consolida como zona rebelde.

El 1ro. de marzo de 1958, en Pata de la Mesa —Comandancia de la Columna 4— el Comandante en Jefe Fidel Castro se reúne con Raúl Castro y Juan Almeida —ascendidos al grado de Comandante el 27 de febrero de ese año— así como un grupo de oficiales que integrarían dos nuevas columnas rebeldes, materializando la idea expuesta meses atrás por el jefe de la Revolución, con el objetivo de extender la guerra hacia otras regiones.

Quedaban integradas las columnas 6, al mando de Raúl, y la 3, bajo la jefatura de Almeida. La primera, con la misión de abrir el II Frente Oriental, en la Sierra Cristal, mientras que la segunda operaría en un amplio territorio de 6 000 km cuadrados, desde las cercanías de Bayamo hasta las de Santiago de Cuba.

Fuerzas al mando del Comandante Juan Almeida libraron victoriosas acciones en torno a poblaciones cercanas.

La misión principal de la Columna 3, devenida III Frente Oriental Dr. Mario Muñoz Monroy, era que el pueblo conociera la presencia del Ejército Rebelde en las proximidades de Santiago de Cuba, cercar la capital oriental y otras ciudades y no permitir la salida de refuerzos y armas hacia los objetivos atacados, para lo cual debía ejercer el dominio de la Carretera Central y otras vías importantes de comunicación.

Desde su fundación, las fuerzas del III Frente, cuyo núcleo inicial fue de 55 hombres y dos mujeres, combatieron sin tregua al enemigo. Entre el 10 y el 11 de abril del 58 se produce el ataque y toma de El Cobre, a menos de 20 km de Santiago de Cuba. Por primera vez el Ejército Rebelde doblegaba una cabecera de municipio, sembrando el temor entre las tropas enemigas e infundiendo aliento a los revolucionarios. La tiranía no pudo ocultar ese hecho.

Acción tras acción, las tropas de Almeida cumplían la misión de cercar a la ciudad de Santiago de Cuba. Las victorias en innumerables combates, emboscadas y otras acciones, incrementaban el contacto con los combatientes clandestinos, abrían nuevas vías de suministro al Ejército Rebelde y hacían crecer el apoyo popular a las guerrillas.

En mayo de 1958 el ejército batistiano prepara y lanza contra las posiciones rebeldes la llamada ofensiva de verano, cuyo objetivo era bloquear el territorio de la Sierra Maestra, impedir el apoyo y suministro al Ejército Rebelde, situar fuerzas en las profundidades de las montañas y cercar y aniquilar el mando guerrillero, cuya comandancia radicaba en La Plata.

Más de 10 000 efectivos bien armados y apoyados por la aviación, artillería, tanques y unidades de la Marina de Guerra se suman a la ofensiva, conocida también como plan FF, es decir, Fase Final o Fin de Fidel.

Ante la nueva situación, el Comandante Almeida es llamado por Fidel y regresa al teatro de operaciones del I Frente. Durante esa misión, las tropas del III Frente defienden posiciones, detienen al enemigo, lo golpean, lo hacen retroceder y contribuyen a su total derrota. Cumplida esa tarea del Comandante en Jefe se produce el retorno al territorio del frente rebelde —en agosto de 1958—, se establece la Comandancia de La Plata y se retoma el objetivo de cerrar el cerco sobre Santiago de Cuba.

Los combates se incrementan. Una nueva fuerza entra en acción, dirigida por Guillermo García Frías, ascendido a Comandante el 22 de julio de ese año. Operaría entre Contramaestre y Palma Soriano, con la misión de hostigar al enemigo, impedir su movimiento por la Carretera Central y otras vías, capturar o desplazar al ejército batistiano de la precordillera y evitar el pase de tropas desde Bayamo, Maffo y Santiago de Cuba.

Las columnas 9 y 10 mantienen al ejército batistiano bajo un constante asedio. La primera, desde la Carretera Central hasta Siboney; la segunda, desde la Carretera Central hasta la Socapa, en los suburbios de Santiago de Cuba. Las capitanías de Calixto García y Universo Sánchez presionan al enemigo desde Jiguaní hasta El Cobre.

Los últimos cuatro meses de guerra revolucionaria fueron de un intenso batallar. Más de 200 acciones combativas. En noviembre de 1958, el Comandante en Jefe baja al territorio del III Frente y dirige personalmente la Batalla de Guisa, donde el 30 de ese mes la victoria rebelde marcaría un hito importante en el desarrollo de los acontecimientos bélicos.

En los días sucesivos, las tropas del III Frente, junto a la Columna 1, le darían un viraje decisivo a la guerra. Baire, Jiguaní, El Cobre, Contramaestre, Palma Soriano y Maffo —el 30 de diciembre este último— caen en manos rebeldes. Junto a las tropas del II Frente Oriental Frank País, los combatientes de Almeida pelean en San Luis, La Maya, Songo y Dos Caminos.

A finales de diciembre, el III Frente Oriental había cumplido la misión encomendada por el Comandante en Jefe: la ciudad de Santiago de Cuba estaba totalmente sitiada. El escenario se encontraba listo para el combate final, que no llegó a producirse debido a la incondicional rendición de la guarnición enemiga, integrada por unos 5 000 efectivos. La victoria del Primero de Enero de 1959 tuvo en la acción conjunta del I, II y III frentes orientales, un decisivo pilar, un bastión infranqueable para el enemigo.

El propio Almeida definiría así aquella heroica epopeya: "El III Frente, nacido de la concepción revolucionaria y del espíritu de ofensiva de Fidel, cumplió con honor la misión que le designó el Comandante en Jefe, y fue uno de los puntales de la victoria definitiva del pueblo cubano''.

Y con mucha justicia histórica, afirmaría Raúl: "Almeida cumplió con su proverbial lealtad, eficacia y espíritu de sacrificio, la misión de crear el III Frente y posteriormente cerrar el cerco a Santiago de Cuba''.

27/12/2001

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