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Fútbol En la Copa de Oro, lo mejor del área y más allá Miguel Hernández "Vamos a dejar la piel en la cancha de Pasadena", fue la única frase de Lázaro Darcourt, un hombre con más de 10 años en la Selección Nacional, al terminar una de las fuertes sesiones de entrenamiento de cara a la Copa de Oro de Fútbol, dentro de tres semanas, y en víspera del partido de afinamiento de hoy en el estadio Pedro Marrero desde las 3:00 p.m. El director técnico, el peruano Miguel Company, ha anticipado que no hay nadie seguro todavía en la plantilla, pero con todo Darcourt parece uno de los garantizados por su actual nivel y porque se ajusta a la necesidad táctica. Cuba jugará el 21 de enero contra Estados Unidos y el 23 ante Corea del Sur, dos seleccionados clasificados para el Mundial de mayo próximo. El estar en la Copa de Oro ya fue el primer compromiso de los cubanos y por supuesto un simple vistazo a su grupo anticipa sus reducidas opciones para avanzar a la segunda ronda... en el papel al menos, así que lo más elemental es solicitarle a la Selección que mejore su imagen de su anterior participación del 98, cuando perdió 3-0 con EE.UU. y 7-2 con Costa Rica. En el fútbol, desde hace mucho tiempo, Cuba tiene que enfrentarse a los profesionales, y en la mayoría de los casos a los mejores profesionales de los países que enfrenta, como será en el compromiso que se avecina, donde además a estos equipos de Estados Unidos y Sudcorea, le han "echado" mucho dinero encima las federaciones y los patrocinadores. El balompié en los EE.UU. —con registro oficial de tres millones de jóvenes hasta 19 años; 300 000 jugadores mayores de esa edad, más la división profesional—, es otro desde que se organizó en ese país el Campeonato Mundial en 1994 y dos años después, su Liga rentada donde los locales tuvieron la oportunidad de foguearse junto a los famosos colombianos Valderrama y Valencia, el búlgaro Stoichkov, y otros. Su elenco femenil ha sido campeón mundial y olímpico y el varonil hace dos años llegó a las semifinales de la Copa América, eliminado dramáticamente por Brasil 1-0, y en el 94, por primera vez en 64 años, pasó al segundo "round" de una Copa Mundial. En las últimas seis ocasiones ha perdido con Brasil por la mínima diferencia. A México, EE.UU. le ha ganado tres de los últimos cuatro juegos. Pero, además de los recursos financieros y su población balompédica para escoger, a pesar de "las amenazas" de otros populares deportes, EE.UU. recurre también a la nacionalización de inmigrantes, como se comprende al examinar su preselección tanto de los que actúan dentro como los que lo hacen hoy en las ligas europeas. Uno de sus zagueros más importantes, Carlos Llamosa, es colombiano. Y quien ha sido su tradicional capitán, Claudio Reyna —actuó en los Panamericanos de La Habana-91 con 18 años—, es hijo de un futbolista profesional argentino del Independiente. Y en el fútbol sala es el
mismo panorama, por eso no es justo olvidar muy pronto la eliminación que
Cuba le propinó a Estados Unidos hace dos años en un premundial, sin
fogueo, sin recursos, sin sponsors... |
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