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18/12/2001
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Reitera EE.UU. sus amenazas de llevar la
guerra fuera de Afganistán

WASHINGTON, 18 de diciembre.—El mundo se inquieta hoy con la noticia del llamado a extender la guerra fuera de Afganistán hecho por el secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld. señala un despacho de PL.

Durante una conferencia de prensa ofrecida por Rumsfeld al término de su intervención en la cita de los ministros de Defensa de la OTAN, este consideró que su país y los demás integrantes de esa organización, deberán llevar la guerra a diversos escenarios, reporta la CNN.

"Sería un grave error concluir, tras lo ocurrido en septiembre en Estados Unidos, que el terrorismo es la nueva y única amenaza de nuestras democracias", porque hay otros problemas que pueden emerger", vaticinó Rumsfeld este medio día tras la cita de Bruselas.

Entre los venideros peligros que según el jefe del Alto Mando militar norteamericano no deben ser ignorados, enumeró los ciber-ataques y los atentados sobre medios espaciales, redes de información, y capacidades convencionales

Consideraron asimismo potenciales objetivos de los enemigos de Washington y de la OTAN, las instalaciones de misiles de crucero —balísticos y nucleares— así como las de armas de destrucción masiva.

Tras los atentados de septiembre, la Casa Blanca dejó entrever que otros estados, además de Afganistán, figuran en una lista de países a los cuales consideran posibles santuarios para terroristas y que, en algunos casos, pudieran haber prestado soporte a miembros de al-Qaida.

Ante una pregunta acerca de los presuntos nuevos teatros que podrá tener la guerra y si estos pudieran incluir a Iraq, Sudán, Yemén o Somalia, el alto funcionario ensayó una respuesta ambigua, pero —según observadores— contentiva de veladas amenazas.

"Cada país sabe a quienes apoya, a quienes alberga, qué le conviene y a qué se arriesga", puntualizó, tras lo cual añadió conocer que en esas naciones existen células activas de al-Qaida.

"Nos proponemos hacer del mundo un lugar inhóspito para los terroristas", concluyó en una afirmación que observadores estimaron contentiva de todo el belicismo norteamericano de estos tiempos.

Numerosos políticos estadounidenses apoyan una acción de su país contra Iraq y sostienen que el presidente George W. Bush debe concluir lo que su padre, durante la Guerra del Golfo Pérsico, no pudo concretar: acabar con el presidente Saddan Hussein.

No pocos líderes internacionales han advertido a Estados Unidos del error que supondría atacar a esa nación árabe y argumentan que no existen evidencias de que el Jefe de Estado iraquí esté financiando a los terroristas de al-Qaida.

Las posibilidades que, según expertos, evalúa el Pentágono, incluyen a Somalia, porque los conflictos que se libran en ese país, en opinión de la Casa Blanca, le han convertido en un Estado sin ley.

También según criterios de no pocos halcones de Washington, Yemén podría ser un lugar ideal para esconder a Osama bin Laden, ya que, de acuerdo con informes aportados por la Agencia Central de Inteligencia, su familia mantiene fuertes vínculos con esa nación.

Dar con el paradero del millonario saudita —considerado por la Casa Blanca el principal culpable de los atentados del 11 de septiembre— es, según declaraciones del propio Bush, lo que mantiene por ahora viva la guerra en Afganistán.

Pero, según analistas, la falta de resultados en cuanto a ese cimero objetivo de la contienda en el país centroasiático, es lo que ha obligado a Bush últimamente a considerarlo una cuestión de tiempo.

Las propias fuentes vaticinan que la Casa Blanca se contentará con nuevas aventuras bélicas que distraigan la atencion de los norteamericanos y no les permita apreciar que el principal objetivo trazado por su Presidente —la captura de Bin Laden— no fue cumplido.

 

18/12/2001

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