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12/12/2001
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Mientras se habla de rendición de Al-Qaida, el Pentágono dice que es aún peligrosa

ISLAMABAD, 11 de diciembre.— Mientras uno de los comandantes de los muyaidín que luchan contra Al Qaida en las montañas del Este de Afganistán, aseguró haber pactado la rendición de los seguidores de esa organización terrorista para mañana (hoy), en Washington el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, afirmó que "los miembros de Al Qaida todavía son peligrosos, como animales heridos".

Foto: APZacarías Moussaouri, ciudadano francés de origen marroquí, es el primer inculpado por los ataques del 11 de septiembre.

Incluso, el Pentágono admitió este martes la posibilidad de que su líder, el saudí Osama bin Laden, pueda escaparse, pero aseguró que no cejará en su empeño de capturarlo y que las fuerzas estadounidenses incrementen los ataques contra las grutas de las montañas del Este afgano, reportó AFP.

El comandante Hayi Zamán, de la Alianza del Norte, dijo que los dirigentes de Al Qaida, tras unos encarnizados combates ayer y esta mañana, aceptaron entregarse y deponer sus armas a partir de las 08:00 horas local del jueves, señaló EFE.

Foto: APInformaciones de prensa hablan de un número indeterminado de muertos en las inmediaciones de Tora Bora.

En las dos últimas jornadas, y ayudados por los intensos bombardeos de la aviación norteamericana, que ayer lanzó la bomba más grande salida de su arsenal, la Blu-82 de unas 15 000 libras, los muyaidín lograron avances ante Al Qaida, hasta el punto de que el frente queda ahora prácticamente a las puertas del cuartel general de la organización terrorista.

Sin embargo, ni los comandantes antitalibanes ni el mando norteamericano han podido dar con el paradero de Osama bin Laden, quien, según informaciones de inteligencia de ambos mandos, debe encontrarse en esta zona de Tora Bora, de grandes cavernas y túneles.

Mientras, desde Londres, la agencia AFP informó que la futura fuerza internacional que tendrá por misión estabilizar a Afganistán, empezó a tomar forma hoy, a pesar de la incertidumbre reinante en cuanto a su mandato, con el anuncio de que Gran Bretaña está dispuesta a asumir su mando.

Al cumplirse exactamente tres meses de los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York, el primer ministro británico, Antony Blair, anunció el acuerdo en principio para que su país "desempeñe un papel dirigente en una fuerza de seguridad internacional con mandato de la ONU".

Blair no escondió ante la prensa el largo camino que aún quedaba por recorrer hasta formar la futura fuerza internacional, aunque esta deberá  empezar a desplegarse con la entrada en funciones del gobierno transitorio afgano el próximo 22 de diciembre.

Y, precisamente por este camino de consolidarse en Afganistán, se anunció hoy en Washington que James Dobbins, el diplomático estadounidense que participó en las negociaciones sobre el gobierno afgano de transición, llegará a Kabul este fin de semana para reabrir la embajada de su país en la nación centroasiática, reportó ANSA.

Al respecto, grupos de marines norteamericanos ya están instalados en Kabul, con el pretexto de garantizar la seguridad de la sede diplomática y sus alrededores.

EL PRIMER INCULPADO

Desde Washington, PL informó que casi cuatro meses después de su arresto, producido antes de los atentados del 11 de septiembre, Zacarías Moussaoui, ciudadano francés de origen marroquí, se convirtió hoy en el primer inculpado de la pesquisa del FBI.

En comparecencia televisiva desde la Secretaría de Justicia, John Ashcroft, jefe de esa cartera, hizo público los cargos contra este hombre, quien inicialmente figuró en la lista de los secuestradores de los cuatro Boeings desviados hace exactamente tres meses.

Sobre Moussaoui, de 33 años, pesan seis cargos levantados por un jurado federal del estado de Virginia que presentó un documento de 30 páginas contentivo de acusaciones, cuatro de las cuales le acarrearían la pena máxima.

PRISIONEROS MUERTOS POR ASFIXIA

Un despacho de ANSA informó que decenas de prisioneros talibanes murieron asfixiados en los contenedores metálicos en que eran trasladados desde Kunduz hasta el campo de refugiados o centro de detención.

Un sobreviviente contó a la prensa que casi todas las personas amontonadas en el contenedor habían muerto durante el traslado, por sofocamiento.

"No había oxigeno, no se podía respirar", afirmó, explicando luego que escapó de la muerte gracias a una fisura en la superficie metálica que le permitió respirar, alternando con otros seis detenidos en una lucha por sobrevivir.

12/12/2001

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