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12/12/2001
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Mundial de grecorromana

Todos para una victoria

Julio San Martín

La lucha grecorromana de Cuba ha escrito una página brillante en la historia de esta disciplina que inicia su práctica nacional en 1971, en la ciudad de Santa Clara, con la participación en aquella época de gladiadores de libre, que tenían mucha mayor experiencia.

Foto: RICARDO LÓPEZ HEVIALos campeones mundiales fueron recibidos en la Ciudad Deportiva.

El trabajo continuo y responsable de entrenadores, bajo la dirección de Pedro Val, proporcionó que en los últimos años siempre coquetearan con la cima. En el pasado evento del orbe (1999) quedaron a dos puntos de los ganadores rusos y ahora conquistan el lugar de honor.

La puntuación establecida para los ocupantes de los diez primeros puestos por división, la creó la Federación Internacional para premiar el trabajo colectivo de un país. Siempre las naciones de la desarrollada Europa se alzaban con el galardón por colectivo, ahora Cuba, sin apenas recursos para topar con los conjuntos de mayor desarrollo en el planeta, ganó este anhelado trofeo, al acumular 54 puntos, por 38 y 33 de Rusia y Estados Unidos, respectivamente.

Por eso estamos de acuerdo con las palabras de Val a su regreso a la Patria: el éxito no es producto de un solo hombre, es el esfuerzo de todos.

Pudiera pensarse que resultaron pocas las medallas ganadas por los cubanos, pero si atendemos a que solo ocho (una por división) de los 257 luchadores de 55 países alcanzaron una medalla de oro y otros seis se agenciaron preseas de plata y bronce, veremos que no es así. La mayoría de las preseas quedaron en manos de un grupo reducido de naciones.

El conjunto antillano presentó a tres novatos que rindieron una encomiable labor en una liza de máxima calidad. Entre ellos Ernesto Peña, de los 97 kg, se agenció la medalla de plata; el supercompleto Mijail López fue sexto en 130 kg y Odelis Herrero, octavo en los 76 kg. Nuestros ocho representantes ganaron en sus grupos eliminatorios.

A este nivel una medalla o un cuarto lugar constituyen un buen resultado. Un ejemplo de ello es el cuarto escalón del doble campeón olímpico de Atlanta y Sydney y varias veces titular mundial y de Europa, el búlgaro Armen Nazarian, derrotado por nuestro joven gladiador de los 58 kg, el capitalino Roberto Monzón. Nadie puede dudar del valor de esa presea bronceada del ídolo del Cotorro.

Val señaló también que ahora, después de un descanso, volverán a la carga en los gimnasios a prepararse para Atenas, con la misma voluntad de brindarle a la Patria galardones como estos o mejores.

12/12/2001

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