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ESBEC de Jagüey Grande Escuelas bien defendidas Ya se reincorporaron un total de 17 centros. Los otros 12 lo deben hacer el próximo lunes. Intenso trabajo de recuperación Ventura de Jesús JAGÜEY GRANDE.—Las escuelas en el campo distribuidas a lo largo y ancho del plan citrícola en esta región sureña son motivo de preocupación para todos los matanceros.
Allí, sencillamente, estudian algo más de 12 300 estudiantes procedentes de casi todos los municipios de la provincia.
Pero en ningún otro lugar se siente tanto como en el propio Jagüey Grande, municipio que atiende de manera directa a las ESBEC e IPUEC de esta zona. Desde el paso del huracán Michelle se hace hasta lo imposible por llevar estas escuelas nuevamente a la normalidad, pues fue este uno de los lugares donde más se notó la crudeza del ciclón. "A pesar de la magnitud de los daños no nos dejamos impresionar, y se ha trabajado con intensidad desde el propio día 5", refiere Mayra Reyes, directora municipal de Educación. "Teníamos reincorporados a sus actividades ordinarias un total de 6 centros y este jueves se sumaron otros 11. Los 12 restantes se incorporarán el lunes 26, y de esa forma queda restablecido totalmente el sistema educacional en el territorio", precisó. En su opinión ya se empiezan a ver los cambios aunque todavía hay escuelas con serias dificultades. "Ya los planteles tienen otro color. La situación más compleja se enfrenta hoy en Héroes de Playa Girón, Silva Tablada, Juan Gualberto Gómez, Primer Congreso, Georgin Dubrobowski y en el IPA César Escalante. CALIFICACIÓN MERECIDA Las autoridades y el pueblo en general valoran muy alto el esfuerzo que realizan varias brigadas constructoras en el plan de escuelas de Jagüey Grande. El director de la ESBEC Argelio Zamora asegura que el desempeño de esos hombres se puede calificar como una proeza sin temor a equivocación. "Son consagrados y laboran sin tomar en cuenta el tiempo", dijo José Manuel García. En el mejoramiento de la totalidad de estos 29 centros han trabajado en primer lugar los integrantes de la Empresa de Mantenimiento a ESBEC, la ESI No. 9, contingentes de la UNECA y el Lenin, de Cienfuegos. "Esta gente se ha ganado el afecto de los trabajadores y del propio estudiantado", sostuvo Manuel. Comentó el director que ante esta situación de emergencia la Argelio Zamora funcionó en una sola sesión para sus alumnos, aunque en la de la tarde servía de sede a los estudiantes de la ESBEC Cecilio Miranda. "Lo más importante es que no nos hemos quedado sin clases", dijo la alumna Ivett Martínez Díaz, quien durante estos días asistió a clases en bicicleta al igual que otro grupo numeroso de estudiantes que reside en el poblado de Jagüey Grande. "Algunos preferimos ir a pie", aclaró Tania Veloz Carrasco, quien explicó que en todos los casos cuentan con el apoyo de los profesores guías y de la misma policía motorizada. Marta Figueroa Crespo, profesora de Biología y secretaria general del sindicato en la escuela, se refirió a la presencia del colectivo docente y a los propios alumnos en la limpieza y acondicionamiento del centro. "A pesar de que sufrieron averías en sus casas, ocho de los trabajadores decidieron venir y brindar su aporte", significó. DEL DESCONCIERTO A LA TRANQUILIDAD La situación discordante de estas escuelas luego del paso de Michelle va siendo historia. Aún se sigue viendo la huella del huracán, pero estas casas grandes y frescas, desde las cuales se divisa a la redonda el paraíso del cítrico, van retornando a la normalidad. Así es incluso en aquellos planteles donde más se ensañó el ciclón, como el IPA César Escalante. Yosmel Ramos Liranza, presidente de la FEEM y estudiante de la especialidad de Agropecuaria Integral, afirmó que pese a los destrozos ya van saliendo adelante con la contribución de los trabajadores y del estudiantado. "Aquí nadie pone en duda que cumpliremos el compromiso docente y el de producir 6 244 quintales de viandas y otros cultivos. Después de la limpieza y recogida de escombros resembramos los árboles frutales y reparamos las naves donde están los animales", precisó. En ninguna escuela se conforman con lo realizado hasta ahora. Ha habido que reponer cerca de 3 000 colchones, centenares de literas, considerable número de sillas, sustituir parte de la carpintería por canto, hacer entregas adicionales de libretas, recoger cientos y cientos de toneladas de escombros... En fin, infundirles a las escuelas el esplendor tradicional. Eso quiere decir que las escuelas en el campo de Jagüey Grande no están indefensas. Las protegen miles de estudiantes, el pueblo de esa comunidad citrícola y todos los matanceros. "Este espacio fue concebido para formar al hombre nuevo bajo el régimen de estudio y trabajo. Por eso la defendemos con el alma", aseguró el director Manuel García cuando dejábamos atrás los limpios pasillos de la Argelio Zamora. |
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