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Impresiones al llegar de Contreras, Ulacia, Linares y Odelín No hay como jugar en el Cuba OSCAR SÁNCHEZ "No soy un grandes ligas ni un monstruo, soy un lanzador, un pelotero, que como todos mis compañeros, me preparé muy bien para un certamen que se sabía iba a ser fortísimo. Hay una gran diferencia entre los rentados y nosotros: no jugamos por dinero, lo hacemos por lo que representamos y no hay recta más dura, ni curva más pronunciada que responder con lo que te toca hacer en cada salida. No tenía preocupación, yo estaba listo para trabajar con cualquier frecuencia", expresó el serpentinero pinareño José Ariel Contreras.
"Nunca me he sentido tan fuerte para jugar a la pelota. Desde antes de comenzar el Mundial le dije al puertorriqueño Osvaldo Gil, que podía obtener el título de bateo. Tenía una gran ventaja, era mi toque de bola y mi turno al bate que me permitía ir más veces al home. Pero lo más grande era el empuje de todo el equipo, la combatividad de cada uno de nosotros, eso hacía mover el bate más rápido", narró el jardinero camagüeyano Luis Ulacia. Y el hombre de una de las jugadas más interesantes del partido decisivo. Acostumbrado a decidir con un batazo, ahora... "Fue una bonita jugada, poco esperada, necesaria además en un momento decisivo, salió bien y nos dio el triunfo". Así habló el pinareño Omar Linares de su toque de bola para adelantar los corredores en el crucial octavo inning frente al equipo de Estados Unidos en la finalísima. Con toda la sencillez del mundo, tal vez sin todavía apreciar la magnitud de su hazaña: "tuve una gran oportunidad y no podía fallar. Fue eso, y claro, el entrenamiento que había hecho, lo que me hizo sentirme fuerte. Cada entrada que pasaba me sentía mejor y con muchas ganas de lanzar. Creo que no lo hice mal, ahora hay que prepararse para hacerlo mejor", dijo el novato agramontino Vicyohandri Odelín, quien terminó así: "No hay nada como jugar con el equipo Cuba". |
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