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16/11/2001
Portada de hoy

A 11 días del paso del ciclón

Cañas que no se dejaron vencer

Juan Varela Pérez

A Mario Elizarde, eterno amante de la caña, el mundo pareció venirle encima aquel 4 de noviembre. Las 3,27 caballerías que con dedicación y mucho trabajo habían convertido en un productivo jardín, yacían revolcadas y acostadas.

Se sintió aplastado, como si el huracán también hubiera pasado sobre él comentó a la familia al regresar aquella tarde de la cooperativa.

Foto: ALDO MEDEROSEste campo que muestra Oriol Vega quedó completamente encamado. Puede apreciarse la reacción positiva que debe continuar en los días que restan para el inicio de la zafra.

Los erectos y potentes tallos de una Cuba 2001, prometedora variedad, con rendimiento de 69 000 arrobas por caballería en secano, según los estimados de septiembre, cedieron ante la furia de los vientos y el compacto bloque ofrecía casi de inmediato un espectáculo deprimente.

Los momentos de tristeza experimentados en la Cooperativa de Producción Agropecuaria Mártires del Moncada se sucedieron en sus 79 caballerías tributarias del complejo Héctor Molina, en San Nicolás, en La Habana.

Como área cruzada y aplastada por una motoniveladora fue la impresión que recibió Oriol Vega, presidente de la CPA. En sus casi 40 años de obrero agrícola nunca había visto algo igual.

Técnicos del complejo y de las unidades evaluaron con urgencia el estado de las plantaciones y un rápido muestreo pudo acercarse al monto de los perjuicios y lo que debía hacerse en cada campo, hoy y mañana. Por esa vía se conoció que en el mayor central del territorio, el Michelle encamó el 
98 % ciento de los cañaverales ( poco más de 700 caballerías) y de ellos un 9% de los tallos están partidos o desfoliados

ENTERRADO EL PESIMISMO

Apenas el tiempo mejoró Mario, Oriol y el resto de los cooperativistas —algo que se repitió en el complejo y en la provincia— se consagraron a la salvación de sus plantíos. Lo primero fue apelar al drenaje práctico y liberar las cepas de una carga excesiva de humedad. El agua encharcada es un terrible enemigo.

Estaban seguros que tan pronto el Sol saliera con fuerza —así ocurrió— sus bien cuidadas cañas, como un ser vivo que reacciona ante las condiciones ambientales, se levantarían poco a poco. En su lucha por subsistir ella necesita de la luz solar para el proceso de fotosíntesis.

Por ahora agrotécnicamente no hay nada más que hacer, explica Oriol mientras muestra a los reporteros de Granma la positiva reacción que experimenta el "jardín" de Mario. No se salvará la totalidad de la caña, pero sí mucho más de lo que se pensaba mientras el personal se prepara para enfrentar una cosecha con superior grado de organización y medidas complementarias. Reducir las pérdidas y compensar los tallos inservibles que dejarán de dar azúcar, es el gran reto.

En la Mártires del Moncada ratifican, en volumen a entregar, sus compromisos con el Héctor Molina. No renunciarán ni a una de las 48 300 arrobas por caballería que estimaron en el pasado septiembre.

Oriol asegura que todo depende ahora de los controles, de la exigencia, del dinamismo y la inteligencia para hacer zafra en condiciones muy difíciles. El complejo de San Nicolás que debía arrancar en enero acelera su alistamiento y se adelantará para el 15 de diciembre, así las cañas se expondrán menos al deterioro. Hay que ganarle tiempo al tiempo, precisa.

¿Que hacer en la cosecha?

Implementar sistemas de pago que estimulen la recogida de caña tras las combinadas y convertir esto en una operación familiar, evitar los llamados "colmos" en los equipos de tiro, revisión y afilado periódico de las cuchillas de las máquinas y la correcta regulación de estas, aparecen entre las medidas técnicas y organizativas —casi todas aplicadas tras el paso del Kate y del Lily— que pudieran rescatar buena parte del azúcar que históricamente queda en campos, guardarrayas y terraplenes.

El ingeniero Juan Antonio Góngora, director del Héctor Molina, aportaba estos antecedentes: una pérdida en la cosecha de caña inferior al 2 %, lo cual es posible de lograr, significa el ahorro 1 120 000 arrobas.

Si el rendimiento en azúcar supera en el 1% lo que se planificó será otra vía para ahorrar en el proceso más de 5 millones de arrobas. Por eso se insiste en la importancia de ser celosos con la calidad de la materia prima y en mantener, en índices de la eficiencia, todos los compromisos suscritos antes del huracán.

Hoy a Mario, Oriol y los demás les brillan los ojos y vuelve el optimismo a sus palabras. Batió el huracán pero la caña está ahí por ser la resistencia una de las virtudes de esta generosa planta. Ahora la estrategia transita por dos vertientes: llevar a la industria hasta el último canuto y elaborar un amplio programa de resiembra que sustituya las cepas muertas. Unas perdieron su sistema radicular y otras lo harán al paso de las combinadas al estar casi a flor de tierra.

No podemos afirmar que la situación sea igual en las decenas de miles de caballerías afectadas en el país, ni tampoco en las que corresponden a la provincia, pero sí está claro que las cañas del Héctor Molina, como en la mayoría de los complejos batidos por el huracán, no se dejaron vencer.

16/11/2001

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