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Llega a los damnificados de Corralillo mensaje de aliento de la juventud Sara Más Más de mil historias cargadas de asombro y dolor, una por cada uno de ellos, guardan en sus vidas los pobladores de Corralillo que hoy han encontrado albergue transitorio en las cabañas de las bases de campismo El Salto y la Ganuza, en el norte de la provincia de Villa Clara, después que el huracán Michelle dejó inhabitables sus viviendas o las borró de la vecindad. Hasta ellos llegó ayer el mensaje de solidaridad, aliento y confianza de la juventud cubana en la voz del primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas, Otto Rivero Torres, quien recorrió junto a otros miembros del Buró Nacional de la UJC las instalaciones donde permanecerán los evacuados hasta que puedan retornar a sus viviendas nuevas o reparadas. En el recorrido e intercambio con los pobladores del lugar, el dirigente juvenil se interesó por la atención médica, condiciones de vida y alimentación, así como las alternativas que existen para ir regresando a la normalidad de la vida cotidiana y del trabajo, en la medida en que las condiciones lo van haciendo posible. También conoció de la fuerza y voluntad que los anima en medio de la adversidad y pérdidas sufridas, las iniciativas que se ponen en práctica para ir paliando la situación y la enorme confianza que en ellos dejó la visita que el pasado domingo hiciera al lugar el Comandante en Jefe Fidel Castro. Sepan, les reiteró Otto, que ninguno de ustedes quedará abandonado. La primera secretaria del Partido en Corralillo, Norma Velázquez, detalló los pasos que se han dado para ir ampliando los servicios que recibe allí la población y anunció que hoy abrirá sus puertas la escuela que funcionará en la base de campismo El Salto, equipada con todos los medios, incluidos los televisores para el seguimiento del programa audiovisual. El dirigente juvenil destacó la atención y dedicación de los trabajadores del campismo en momentos tan difíciles para poder acoger en esas instalaciones a los damnificados, teniendo en cuenta además que algunos de ellos y sus propias familias han sido dañados directamente por el paso del huracán y también han tenido que albergarse. Apreciamos optimismo y cohesión en las labores de recuperación, unidad en la población, a pesar del gran desastre natural que azotó esta zona, precisó Otto y los exhortó a seguir trabajando con especial sensibilidad en el acondicionamiento de las viviendas temporales. En las propias instalaciones de El Salto y Ganuza, donde hoy residen temporalmente más de 1 000 evacuados, incluidos cerca de 150 menores, dejaron sus huellas los embates del viento y el agua, con un saldo de más de 200 cabañas con daños menores o mayores, sobre todo en los techos. A la vez se trabaja intensamente en la base Sierra Morena, la tercera ubicada en la zona y donde fueron mayores los estragos causados por la penetración del mar. |
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