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Un no al ALCA resonó en el Palacio de las Convenciones Joaquín Rivery y Mario Muñoz Lozano La realidad del continente americano, agobiado hoy por la crisis económica internacional y su secuela de males sociales, quedó de manifiesto ayer desde los momentos iniciales del Encuentro Hemisférico de Lucha contra el ALCA.
Agregó que para los trabajadores de la región, en la que estadísticas oficiales de dudosa exactitud revelan un 9% de desempleo promedio, el ALCA significa más desempleo, desprotección y precarización del trabajo.
"Incluso para los empresarios vinculados a los mercados internos —por más que su docilidad ha sido casi siempre absoluta— y que aún no han sido devorados por los circuitos transnacionales, el ALCA significa la competencia ruinosa", subrayó. Insistió en la necesidad de una vasta campaña de concientización que conduzca a que el ALCA —que ni siquiera ha sido debatido por algún parlamento latinoamericano— sea sometido a una consulta popular con capacidad para decidir sobre la incorporación o rechazo de cada país, lo cual sería ya una victoria de los que creemos que otra América es posible. El también Director del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial señaló que la gran tarea para los participantes en el encuentro es "elaborar entre todos una alternativa al ALCA que no solo diseñe un modelo de integración de la región latinoamericana y caribeña consigo misma, sino que articule una alternativa al modelo neoliberal reaccionario y excluyente". Puntualizó que "derrotar al ALCA y crear simultáneamente la alternativa popular, solidaria, antimperialista, al modelo neoliberal es el gran reto que encaramos". En otra parte de su intervención, explicó que los defensores del ALCA han aprovechado los acontecimientos de los últimos días para exigir más que nunca su aprobación, bajo la justificación de que además de la supuesta integración económica, este serviría para proteger a nuestros países del terrorismo. Manifestó que en tal contexto estar contra el ALCA no solo implicaría recibir el calificativo de globalifóbico, sino también podríamos ser acusados de simpatizantes del terrorismo. POR QUÉ LA PRISA DE ESTADOS UNIDOS Lo que Washington busca —explicó el también presidente de la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento cubano— es aprovechar el espacio regional, que sería ya convertido por el ALCA en coto exclusivo del capital norteamericano. De esa forma, Estados Unidos lograría eliminar a los capitales europeos y asiáticos y emplear a los empresarios nacionales como meros administradores de filiales. La estrategia les permitiría explotar fuerza de trabajo barata, combatir la tendencia al descenso de las ganancias empresariales, apoderarse de lo que resta por privatizar y volcar sobre mercados desprotegidos mercancías y servicios que destruirían lo poco que queda de los tejidos y cadenas productivas y de los endebles sistemas de servicios en la región. Advirtió que "el discurso tantas veces utilizado como señuelo, acerca de las oportunidades de acceso al mercado norteamericano, sería de ahora en adelante más ilusorio que nunca, pues la fuerte reducción de las importaciones que ya se está produciendo en Estados Unidos debido al enfriamiento de su demanda interna, es un importante propagador global de crisis y augura un proteccionismo no solo encubierto y selectivo como el actual, sino más agresivo y descarnado." Refiriéndose a los defensores del ALCA, indicó que las justificaciones van desde enarbolar el supuesto "espíritu emprendedor" que aducen les falta a los latinoamericanos, hasta los que arguyen que a falta de mercado interno habría que disponerse a ingresar en el mercado mayor del planeta. NO ES ACEPTABLE NINGUNA VERSIÓN El análisis, el debate y la emisión de criterios para combatir el ALCA arrancó con ímpetu en la primera ronda abordada por las organizaciones latinoamericanas y caribeñas para defenderse de las amenazas que se ciernen sobre la población continental. Desde los primeros momentos resonó el NO al último intento norteamericano. Jaime Stay, economista chileno residente en México, aclaró en su exposición inicial para introducir el tema de comercio e integración que el interés de Washington radica en recuperar el terreno perdido durante los años de la guerra fría en sus relaciones con el resto del continente. Entre los gobiernos latinoamericanos hubo entusiasmo y sumisión, en la mayoría, y a lo sumo resignación en otros, expresado todo en el interés por ver quién cumplía primero los requisitos planteados por Estados Unidos. Pasividad, no negociación es lo que ha habido, con excepción de Venezuela. Uno por uno, el profesor Stay enumeró los capítulos del proyecto norteamericano, todos nocivos para los intereses populares latinoamericanos e incluso nocivos para la mayoría de los empresarios medianos y pequeños del continente. Raúl de la Torre, de Argentina, ilustró al plenario lo que sucede en su propio país, actualmente en medio de una crisis económica profunda que no hay forma de controlar, a pesar de que el gobierno ha desempeñado el papel de alumno ejemplar de las recetas neoliberales. De la clase obrera boliviana, el país más pobre de América del Sur, surgió la advertencia, en la voz de su representante Alberto Camacho, de que el nuevo intento sería la consolidación del hegemonismo unipolar. El profesor Jorge Bernstein, de Argentina, consideró que el imperio está apurado por anexarnos debido a que el tiempo juega contra Washington, pero que en cualquier caso el ALCA no es aceptable en ninguna versión. María Damari, una organizadora laboral norteamericana de origen mexicano que, según dijo, representa a más de 2 000 trabajadores de limpieza, estimó que el ALCA representa terribles amenazas para los trabajadores como continuación de la pérdida de derechos laborales y recordó que en el país solamente el 13 % de los trabajadores están sindicalizados. Las terribles condiciones actuales que padecen sobre todo los trabajadores inmigrantes, cuyos derechos humanos son violados constantemente, se agravarían más con la adopción del ALCA, arguyó, por lo que es necesario luchar contra este nuevo invento que va contra todos. Ricardo Carneiro, del Partido de los Trabajadores de Brasil, se sumó a la gran ola del plenario y expresó que su organización rechaza el nuevo engendro en cualquier variante porque estaríamos en presencia de un desastre social, cultural y económico. Para Cuauhtémoc Sandoval, de México, el Tratado que Washington propone no es más que una reproducción del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), con Estados Unidos, Canadá y México con todas sus nefastas consecuencias. Fidel solicitó un comentario sobre la relación entre el ALCA y la OMC y el profesor Stay expresó que hay enormes semejanzas en los componentes negativos entre el funcionamiento actual de la OMC y lo que pretende el ALCA. La OMC es lo más depurado del pensamiento neoliberal en propiedad intelectual, inversiones, comercio, el trato diferenciado a los países más pequeños y otras cosas. Fidel aclaró que la OMC existe y está tratando de imponer con grandes presiones los mismos conceptos a nivel mundial en la reunión de Qatar, aprovechando las trágicas consecuencias de la guerra, con el fin de romper la oposición de las naciones subdesarrolladas. Un representante peruano propuso como alternativa trabajar por el fortalecimiento de los intentos de integración como la Comunidad Andina de Naciones y otras organizaciones subregionales, para llegar a una gran unidad integracionista latinoamericana, mientras Berta Zapata, de México prefirió concentrar su atención en denunciar que el llamado Plan Puebla-Panamá es el eslabón que busca unir a Centroamérica con el TLCAN para que Estados Unidos aproveche las riquezas de todo tipo de la zona. Intervenciones similares, realizaron Rosa Guillén, de la Red Latinoamericana de Mujeres; Roger Baloa, sindicalista de Québec; Magali Rosado, estudiante peruana; Héctor Arenas, de Colombia, y otros delegados que participaron en los debates de ayer. |
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