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14/11/2001
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Evoluciona reflexión sobre literatura

Antonio Paneque Brizuela

En tanto todavía en el exterior hay quienes siguen creyendo que existen en Cuba serias limitaciones para la expresión intelectual y literaria, lo cierto es justamente lo contrario: en el país ha estado ocurriendo, más acentuadamente en la última década, "una muy favorable evolución en el ejercicio de opinión y de escritura", declaró la escritora argentina Basilia Papastamatíu.

Basilia Papastamatíu, una voz autorizada en la crítica literaria cubana.

La estudiosa y poetisa argentina, residente hace años en Cuba, considera que quienes piensan negativamente respecto al tema "mantienen congelada y viva en sus mentes una imagen exacerbada de algo que no pasó de ser, en los tempranos 70, un intento de imposición de rígidos cánones estéticos".

"La verdad, dijo Papastamatíu, es que la señalada evolución abarca tanto a los creadores como a los críticos, por lo que conviven actualmente en la Isla la crítica tradicional, la más clásica, junto con el más avanzado enfoque postmoderno o postestructural, la escritura de mayor rigor académico con la más creadoramente impresionista y se abordan las temáticas y estéticas más diversas".

"Y lo más paradójico y curioso es que precisamente ahora —señaló la investigadora— los críticos de países que siempre pregonaron su libertad, se ven cada vez más obligados a olvidarla para poder vivir de su profesión y, al igual que los propios autores, deben responder a las exigencias del mercado".

La Papastamatíu citó entre estas últimas el tener que ocuparse esos creadores de una literatura superficial pero atractiva, abordar la narrativa, no la poesía, trivializar el lenguaje crítico para hacerlo más accesible y aseguró que regiones como Europa, Estados Unidos y Latinoamérica son "cada vez más dominadas por las necesidades del mercado de las transnacionales de la cultura".

"En esas latitudes —precisó— se han fagocitado la casi totalidad de las empresas editoriales y de información, salvo algunas pequeñas que subsisten estoicamente, mientras los críticos literarios son inducidos sobre lo que deben escribir, cuáles libros y, sobre todo, de qué editorial".

Comentó la especialista que, de año en año, asistimos, pasmados, al modo creciente y ya totalmente abierto en que en los medios de prensa de esos países solo se comenta lo que a los grandes grupos editoriales les interesa: pactan con ellos y hasta con los propios críticos para que aporten a sus campañas publicitarias, que generalmente están dirigidas a fabricar bestsellers, a promover falsos valores.

Volviendo al caso cubano, Basilia Papastamatíu aseguró que el desarrollo múltiple del lenguaje analítico literario, que experimenta ahora la crítica en el país y que la ha vuelto mucho más creadora, más sugerente, junto al alentador aumento de posibilidades de publicación, no debe sin embargo conformarnos ni estancarnos en una prematura satisfacción.

"Falta muchísimo por hacer —señaló— para consolidar estos logros y llevarlos aún mucho más lejos".

14/11/2001

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