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14/11/2001
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Acotaciones

Primer acto con Vicente

AMADO DEL PINO

Otras veces me he referido a la importancia de llevar a la letra de imprenta los momentos decisivos de la vida escénica. La conocida naturaleza efímera del teatro encuentra en las revistas y los libros sobre el tema una forma de mantener viva la leyenda en la que se convierten los sucesos de las tablas.

Ahora Omar Valiño y Maité Hernández Lorenzo —a través del sello editorial cienfueguero Mecenas— nos ofrecen Vicente Revuelta: Monólogo, una larga reflexión que los autores lograron hilvanar, después de intensas conversaciones con una de las figuras fundacionales del teatro cubano contemporáneo.

En la sobriedad está el mérito inicial y paradójicamente la limitación del libro. Se trata de un breve título, que transmite el tono y la visión del mundo y de su arte del gran actor y director. Se echa de menos, sin embargo, una obra más ambiciosa que incluya al menos el listado de la larga y enjundiosa totalidad de puestas en escena en las que Vicente ha actuado o dirigido. También se extrañan algunas valoraciones de la crítica sobre estos cuarenta años de ejemplar trayectoria. Es acertado, sobre todo por su coherencia, este primer acercamiento, pero la creación de Vicente y de otros fundadores como Roberto Blanco, Berta Martínez o Abelardo Estorino merecen ya detalladas monografías.

Para dar una idea a los más alejados de los escenarios del peso de este creador en la totalidad del teatro de la Revolución, vale recordar un dato. En los ochenta la revista Tablas realizó una encuesta sobre los montajes más importantes de la escena cubana en un período de treinta años. En la venerable selección más de un tercio de los espectáculos tenían como centro a Vicente. Fuenteovejuna, La noche de los asesinos y Las tres hermanas aparecían entre lo más descollante. Clásica es también la versión de Galileo Galilei, de Brecht. Los contrastantes ángulos desde los que Revuelta asumió este texto, en los setenta y los ochenta, están muy bien sustentados en el libro.

En Vicente Revuelta: Monólogo, el teatrista narra sus años de formación, la importancia de su viaje a Europa en la década del cincuenta (en compañía de Julio García Espinosa y de Tomás Gutiérrez Alea); la decisiva contribución del marxismo en su modo de analizar la sociedad y el teatro. Está también en este tomo útil y sincero el testimonio de las relaciones entre el creador y su público, así como el perenne sentido de la experimentación que constituye uno de los pilares de la maestría de Vicente. 

14/11/2001

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