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25/12/2001
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El escolta siguió con Camilo

Diego Rodríguez Molina

NUEVA GERONA.—Camilo y los que con él desaparecieron aquel 28 de octubre de 1959 cuando la noche y el mal tiempo se confabularon sobre el pequeño avión, volvieron a burlarse del peligro y hasta de la muerte, pues, a decir verdad, no quedaron sepultados en las profundidades, se esparcieron en la inmensidad del mar y la viva leyenda de este archipiélago, todo horizonte y alborada.

Anael, ingeniero eléctrico formado por la Revolución.

Encontrarme al cabo de los años con Marta Rodríguez Martínez y su hermano Anael, hijos del sargento Félix, escolta del Héroe de Yaguajay y quien lo acompañó en su última y riesgosa misión en Camagüey, es descubrir el infinito valor de la herencia ideológica y el caudal del ejemplo de un padre que hizo del escaso tiempo que le dejaron la lucha en la Sierra, primero, y las tareas del joven poder revolucionario, después, una fortuna inmensa en amor, sueños y enseñanzas.

Los hijos de Félix Rodríguez González ahora no retozan imitando sus andanzas guerrilleras, ni escudriñan ingenuos el retrato del "viejo", de rebelde melena, que no dejan envejecer. Siguen creciendo al calor del recuerdo, remontan sus pasos y combaten en serio .

"MI CHULA"

"Tenía cuatro años cuando desaparecieron —relata Marta, primer teniente del MININT. Yo era la segunda de los tres hermanos... y cuando prácticamente abría los ojos al mundo lo dejé de ver, pero sí sé de su grandeza y me siento tan identificada con él como con Camilo... Lo poco que recuerdo de él es que me decía Mi Chula, me mordía mucho los cachetes de la cara en gesto de cariño y cuando llegaba a la casa, parecíamos tres pollitos detrás de él y entonces se ponía a jugar con nosotros, dándonos mucho afecto.

"Cuando nos llevaba a Ciudad Libertad, los varones, Héctor y Anael, jugaban mucho con Camilo, siempre tan risueño y alegre".

Marta es hoy oficial del Ministerio del Interior.

Quizás su memoria no retenga aquel momento en que el Comandante la descubrió, mas, según cuenta la madre, Elsa Martínez "había que ver lo alegre que se puso Camilo, al conocerla. —Así que esta niña linda es la hija del guapo Félix..., dijo.

"Mi mamá después siempre quiso que hubiera un verde olivo en casa y a mí se me grabó aquello... Empecé a trabajar y me hicieron la captación para ingresar en las filas del Ministerio del Interior. Cuando me aprobaron le dije: —No vas a tener un pantalón, pero sí una saya verde olivo. Eso fue a los 25 años y me entusiasmaba mucho seguir los pasos de mi padre. El no pudo continuar, yo seguí", confiesa con dulzura que transparenta firmeza, la actual perito de la PNR en la Isla de la Juventud y dirigente del Partido en su unidad.

DESPEDIDAS DE MADRUGADA

Anael es el mayor de los hermanos, entonces tenía seis años y retiene vivencias imborrables. Se hizo Ingeniero Eléctrico y desde hace más de veinte años se desempeña como especialista en electrónica naval de NAVALEC, una organización económica estatal del Ministerio de la Industria Pesquera, que ofrece servicios a las embarcaciones de la empresa local naviera Cubana Caribeña.

Entre las muchas anécdotas recuerda especialmente las veces que "mi papá me levantaba de madrugada para despedirse antes de partir para sus obligaciones cotidianas, yo entonces me extrañaba de lo temprano que era, aún oscuro, pero hoy me percato que lo hacía para aprovechar cada momento que estuviera junto a nosotros... A mi lado se tomaba el café y terminaba de vestirse, yo lo acompañaba hasta la puerta y aquello lo hacía muy feliz...".

"Con mis hijos trato de ser como él nos enseñó en tan poco tiempo", subraya.

Rememora igualmente las frecuentes visitas a Ciudad Libertad y su aeropuerto, donde lo dejaba "ante cada salida en avión junto a Camilo, con quien lo unía una relación muy estrecha, según narrara la propia madre de Camilo, Emilia Gorriarán. Ella decía quererlo mucho y admirarlo por su valor y fidelidad...".

"Aunque han pasado más de 40 años, los recuerdos de mi padre, de Camilo..., siguen vivos, inseparables como eran ellos en vida, y significan mucho para mí, sobre todo en los momentos más difíciles, pero no piense que solo por ellos hoy me siento patriota, es verdad que mucho me ha servido ese ejemplo, pero como tantos cubanos soy heredero de algo más, me he educado con la Revolución, me formé en sus principios y comparto el compromiso de mi generación."

EL VUELO QUE NO LLEGÓ...

El 28 de octubre Camilo retorna a la ciudad de los tinajones, donde el 21 de ese propio mes, se había producido un intento sedicioso por parte de un traidor, pero de regreso ese día, el azaroso vuelo no pudo alcanzar la capital, sin embargo llegó al corazón de los cubanos, se hizo flor y es cada otoño comprometida ofrenda de pueblo en mares, lagos y ríos.

25/12/2001

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