![]() |
|
Los jóvenes escritores y artistas cubanos asumen el compromiso
Informe aprobado por el Primer Congreso de la Asociación Hermanos Saíz Cumplidos sus 15 años, la Asociación Hermanos Saíz llega a su primer Congreso con la certidumbre de haber consolidado un espacio de participación para las más jóvenes generaciones de artistas cubanos y, desde allí, haber contribuido al magno propósito de nuestra intelectualidad en los últimos y más difíciles años: defender, salvar la cultura y, con ella, el proyecto humanista, emancipador y socialista erigido por casi siglo y medio de luchas de nuestro pueblo. No ha habido otra alternativa para quienes como "una fiesta innombrable" hemos vivido la intensidad de la Revolución. Sin "la violenta música de esa libertad" nuestros sueños habrían sido imposibles. En la reafirmación de nuestra identidad y en el intento por incorporarle nuevas fulguraciones y significados, hemos encontrado el modo más cierto de ser parte del pueblo en el afán de defenderla. En ese cerco de profunda resistencia se han inscrito nuestros esfuerzos.
Alpidio Alonso, presidente de la AHS, presentó el informe. Ajenos a cualquier manifestación de escepticismo en estos años de grandes limitaciones y extrema complejidad ideológica, nuestra respuesta ha sido el rigor. Nos hemos convocado a la reflexión, el análisis profundo y la búsqueda de alternativas que permitan, junto a nuestras instituciones, garantizar un clima de la más amplia libertad creativa, impulsar el desarrollo del movimiento artístico juvenil en toda la isla; establecer, a partir de una correcta política de promoción, jerarquías culturales como primordial referencia para una verdadera orientación al crecimiento espiritual de nuestra población; al tiempo que contribuir a la transformación de nuestra sociedad cimentando valores patrióticos, revolucionarios y socialistas, sobre todo entre nuestros jóvenes. Llega a tiempo nuestro Congreso para que junto a la evaluación que hagamos de estos 15 arduos años de trabajo, expresemos el compromiso de la más joven hornada de artistas cubanos con el particular momento que vive nuestra Revolución, enfrascada hoy en llevar adelante un intenso programa de extensión cultural que propicie, mediante el esfuerzo de todos, hacer del cubano un pueblo verdadero e integralmente culto. La experiencia acumulada en estos años y el talento que milita y convoca nuestra organización, pueden prestar un servicio muy útil en la materialización de este propósito. Hacia ese objetivo se proyecta hoy todo nuestro accionar y a ello hemos dedicado profundas y numerosas reflexiones. ¿Cuál debe ser nuestro papel?, nos hemos preguntado; ¿cómo contribuir mejor a este fin tan noble pero sin dudas gigantesco? Heredera de los mejores momentos de nuestra historia y tradición cultural, como en tiempos de Varela, Del Monte, Martí, Villena; nuestra vanguardia artística recoge hoy aquel legado y toda su voluntad crítica y transformadora la devuelve en acción. Todas las potencialidades organizativas, movilizativas y promocionales de nuestra organización, los recursos y el talento con que contamos, deben ser puestos en función de este gran programa que reafirma y profundiza un concepto de cultura popular (no populista), para todos; sustentado en los sentimientos de igualdad y justicia social puestos en práctica por la Revolución desde sus mismos inicios y que son la base de nuestra política cultural. POR UNA ETICA DE LA PARTICIPACION Esa ética de la participación es la única postura coherente con una verdadera condición de vanguardia para nuestra intelectualidad, no solo porque es portadora de una posibilidad de genuina transformación, sino por el significado humanista que comparta y por la enorme trascendencia que tienen la salvaguarda de la Revolución y sus conquistas para nuestro pueblo, bloqueado y amenazado por un imperialismo cada vez más prepotente e impune, a cuyas brutalidad y soberbia oponemos hoy nuestras "trincheras de ideas". Aquel postulado martiano de que "ser cultos es el único modo de ser libres", alcanza hoy una vigencia cenital para la humanidad y llama a una urgente toma de posición entre intelectuales cubanos. La Reunión Nacional de la AHS en 1996 y su Consejo Nacional Ampliado del pasado año, así como el reciente Consejo Ampliado de la UNEAC y sobre todo su 6to Congreso, tocaron la alarma sobre los graves peligros de la banalización cultural de raíz burguesa que se iba acomodando entre nosotros y revelaron la magnitud del desafío a que nos somete la globalización seudocultural de signo yanki que se cierne mortalmente sobre nuestras culturas. La circunstancia de que en Cuba asumimos la defensa de esa cultura propia —so pena de perecer como nación—, desde una perspectiva superadora, es decir, socialista, supone una participación protagónica y reclama de una actitud crítica y combativa del movimiento intelectual en esta batalla esencialmente ideológica. La gran magnitud de este programa precisa de la participación activa de los jóvenes escritores y artistas de la Asociación Hermanos Saíz, junto al resto de la vanguardia artística y las instituciones, quienes tenemos la responsabilidad de permanecer alertas frente a cualquier lectura burocrática de nuestra política cultural y de denunciar la superficialidad populista y otras deformaciones que puedan, a nombre de dicha política, dar al traste con el sentido profundamente cultural de los esfuerzos que en esa dirección hace hoy la Revolución. Fundada en octubre de 1986 tras la fusión de la entonces Brigada Hermanos Saíz; la Brigada Raúl Gómez García, que agrupaba a los promotores culturales, bibliotecarios, museólogos y otros técnicos de la cultura, y el Movimiento de la Nueva Trova, la AHS es hoy una organización articulada en toda la Isla con 2 535 miembros y representación en todas las provincias. Cuenta con 21 Casas del Joven Creador como sedes de sus bases en las provincias y algunos municipios, donde funcionan sistemáticamente sus estructuras políticas y donde a su vez tienen asiento las más significativas acciones culturales de la organización en su papel de relacionar a la comunidad con el arte más experimental. Además de las presentaciones de trovadores, agrupaciones musicales, danzarias y teatrales que frecuentemente ocurren allí, las Casas del Joven Creador funcionan, de acuerdo a sus condiciones, como galerías de arte, salas de video, locales de ensayo, espacios para las editoriales de la Asociación Hermanos Saíz, para la presentación de libros y la lectura de la obra de los jóvenes escritores, como sedes de talleres y conferencias de las distintas manifestaciones, así como lugares de reunión de los asociados. Del total de miembros de la Asociación Hermanos Saíz, 513 (20.22 %) son graduados de nuestras escuelas de arte y 181 son estudiantes de esos centros. Dentro de la Enseñanza Artística hay 100 profesores miembros de la Asociación Hermanos Saíz y 153 asociados nuestros imparten docencia actualmente en las Escuelas de Instructores de Arte. UNA FUERZA VIVA DE LA CULTURA CUBANA Estamos hablando de una fuerza viva, actualmente, dentro de la cultura cubana, de una organización fogueada en tres lustros de trabajo cultural, con una marcada vocación social, un claro sentido de su papel dinamizador y de contrapartida dentro del sistema institucional y con un gran atractivo y nivel de convocatoria entre los artistas y el público más joven. Desde el momento mismo de su fundación, la Asociación Hermanos Saíz ha mantenido un intenso debate sobre una gran diversidad de temas políticos, históricos, económicos, filosóficos, ideológicos, y culturales en general, que ha sostenido y orientado su proyección hacia la sociedad y que indudablemente ha propiciado la superación de sus miembros. Ese ejercicio de constante reflexión ha marcado el estilo de su actividad orgánica. Al mismo tiempo, la organización ha desplegado una extensa labor de promoción de la obra de nuestros más jóvenes escritores y artistas. Fruto de ese impulso realizado con el decisivo concurso de las instituciones culturales, la AHS cuenta hoy con un verdadero sistema de promoción conformado por disímiles premios, becas, concursos, talleres, giras, conciertos, recitales, ferias, exposiciones, eventos y proyectos de diversa orientación, que constituyen el principal sostén promocional de la obra y el talento artístico de su membresía. Una somera enumeración de ello nos llevaría a hablar de más de 90 eventos anuales distribuidos por todo el país, de 92 títulos publicados dentro de sus seis sellos editoriales junto a los 107 títulos publicados dentro del programa de impresión Riso, de 14 becas que en los últimos seis años han protegido similar número de proyectos de las Artes Escénicas, y 12 de las Artes Plásticas, así como 16 becas Chicuelo otorgadas a jóvenes realizadores de la radio y la televisión. Asimismo, se entregaron varias becas Ernesto Che Guevara, a jóvenes investigadores de diferentes manifestaciones, y en la actualidad hay un total de 55 jóvenes músicos becados dentro de las diferentes empresas musicales del país, y 67 que hoy son subvencionados por dichas empresas. Pero, además, podemos enarbolar con orgullo la que quizás haya sido la más visible de nuestras realizaciones, el haber sostenido y legitimado frente a nuestras instituciones los amplios movimientos de rock y de rap que alternativamente se han ido desarrollando en nuestro país y que hoy cuentan con una gran fuerza y reconocimiento. Lejos de cualquier sentimiento gremial, la Asociación Hermanos Saíz ha demostrado que es posible interactuar con las instituciones culturales y trabajar junto a ellas sin hacer ningún tipo de concesión, a la hora de concretar políticas y acciones que permitan realmente avanzar en el campo de la creación y la promoción artísticas. La experiencia y los resultados del trabajo en estos años, sobre todo a partir de la creación de la Junta Nacional de Patrocinio en 1996, así lo evidencian. Quince años de brega cultural de la Asociación Hermanos Saíz que no han sido sino quince años de trabajo por la Revolución desde la cultura, nos llevan a presentar este evento, como el Congreso de las disímiles y sucesivas promociones de jóvenes escritores y artistas que, desde el momento de su fundación hasta aquí, han ejercido con entusiasmo su participación desde nuestras filas, así como a reconocer el esfuerzo y la ayuda de innumerables compañeros e instituciones que durante este período han brindado una valiosa contribución a estos resultados. En primer lugar a la Unión de Jóvenes Comunistas, organización que ha batallado desde un inicio junto a nosotros y que hoy sentimos más cerca que nunca, enfrascada en la conducción de proyectos con un marcado sentido cultural. Entrar en una nueva etapa de trabajo supone un reajuste de nuestras estrategias que pasa, en primer término, por una valoración crítica de lo hecho hasta aquí. En ese sentido, se hace imprescindible profundizar en aspectos vitales de nuestra actividad orgánica, determinantes luego en el alcance y eficiencia de los resultados de la promoción. Elevar la calidad de las reuniones, la rigurosidad en los crecimientos, así como atender al alto promedio de edad de la membresía, constituyen exigencias organizativas a acometer de inmediato por nuestras estructuras de base. La morosidad en la divulgación de las convocatorias, unida a la baja calidad de algunos proyectos presentados, que en muchos casos reflejan una gran falta de información, malograron las posibilidades brindadas por varias de las becas y los concursos ofrecidos por la organización en los últimos 2 años. Desterrar cualquier manifestación de paternalismo que pueda surgir entre nosotros en relación con algún proyecto o asociado, tiene que continuar siendo un principio. Al margen de las difíciles condiciones de infraestructura y local, la ausencia de presupuesto en divisa y de adecuadas comunicaciones con que la enfrentamos, necesitamos trabajar más a fondo la promoción internacional de la obra de nuestros jóvenes escritores y artistas, aspecto que, hasta ahora, prácticamente se ha limitado a la viabilización de trámites en la estructura nacional y que, ni allí ni en las provincias, ha contado con una verdadera estrategia para la confrontación de este talento más allá de nuestras fronteras. DIVULGAR LA OBRA Y LOS VALORES DE LA REVOLUCION Es mucho lo que podemos lograr en la divulgación de los valores y la obra cultural y política de la Revolución, así como en la articulación de un frente de pensamiento de izquierda, fundamentalmente entre la juventud intelectual latinoamericana, si nos organizamos y enfocamos con una intencionalidad superior, cada una de nuestras acciones hacia afuera. Celebramos nuestro Congreso en un momento crucial para la cultura y la Revolución cubanas, cuando todo el país está volcado en una batalla cuyo frente principal se localiza hoy en el terreno de la cultura y de la ideología, y en un instante de suprema tensión internacional provocado por la histeria guerrerista del monstruo herido en su orgullo. Con gran respeto ve hoy nuestro pueblo a sus artistas e intelectuales, codo con codo protagonistas junto a él, de esta decisiva contienda. Después del secuestro de Elián, ya nada fue igual para la cultura como no lo fue para la Revolución. Hemos vivido un período donde ha quedado probada la extraordinaria capacidad cohesiva de la cultura y las enormes posibilidades del arte para transmitir ideas y conceptos que fundamenten con eficacia la defensa de nuestros principios, al tiempo que ha constituido esta, una oportunidad excepcional para demostrar la calidad moral y humana y el verdadero temple de nuestros artistas, con cuya participación se ha sellado aún más el vínculo entre la vanguardia artística y la vanguardia política dentro de la Revolución. La coherencia demostrada por nuestros artistas e intelectuales jóvenes con su combativa presencia desde un inicio en las Tribunas Abiertas, nos llena de orgullo y nos llama a continuar cooperando hasta el máximo de nuestras capacidades, en la preparación con calidad de cada uno de estos espacios. También para la Asociación Hermanos Saíz ha habido desde entonces un antes y un después, y cualquier evaluación que hagamos de lo que ha sido la organización y de cuál debe ser su futura proyección, no podrá soslayar la experiencia de estos más de 22 meses de pelea, sino que por el contrario, deberá examinar y sopesar cada una de las estrategias y de los nuevos conceptos introducidos en el trabajo cultural con las masas y aprovechar todo cuanto de allí resulte útil para su labor. Un trabajo cultural sistemático y a profundidad como el que se está planteando Cuba hoy, supone la participación coordinda de múltiples factores que, sobre la base de la integración de esfuerzos y experiencias pueda enfrentar, en toda su magnitud e integralidad, los retos que de ello se derivan. Es a esa hora que resulta decisiva la intervención consciente de nuestra vanguardia artística, comprometida ya no solo con la extensión de este programa, sino con la imprescindible profundización cultural que el mismo comporta, sin la cual, cualquier intento serio por transmitir cultura se deformaría, con la consecuente nocividad para sus objetivos y destinatarios. Una de las conclusiones que en ese sentido arrojó todo el proceso previo al Congreso, es la de que la Asociación Hermanos Saíz está en posibilidad de hacer más visible su participación en este programa, para lo cual debe plantearse una evaluación crítica de cada una de sus estrategias en cuanto a la atención y promoción del trabajo de los creadores, su lugar dentro del sistema de instituciones de la cultura, y, muy especialmente, sus actuales niveles de relación con los diferentes segmentos de público. AL ENCUENTRO DEL PUBLICO Necesitamos salir al encuentro de ese público potencial al que sentimos que nadie llega suficientemente todavía, localizado en las universidades, las escuelas de arte, los centros de estudio en el campo, las unidades militares, los barrios periféricos de nuestras ciudades, los campamentos agrícolas, los bateyes y las fábricas. Para ello se hace imprescindible fortalecer, diversificar y dinamizar mucho más nuestras relaciones no solo con el sistema institucional de la cultura, el Ministerio de Educación y los medios de difusión masiva, sino con cada una de las instituciones y organismos del entramado social cubano que puedan ayudarnos a materializar estos proyectos. Acentuar la vocación social con que nació y se desarrolló esta organización, es un imperativo del presente, a lo cual debemos sumar el concurso de todo aquel que tenga verdadero talento para integrarse a esta gran ofensiva cultural. Ganar para la Asociación el talento que se localiza en los municipios donde viven y actúan importantes núcleos de creadores a los que hoy mantenemos desmovilizados, así como el de buena parte de los estudiantes y profesores de nuestras escuelas de arte, resulta estratégico para estos fines y señala una dirección de trabajo en la que debemos emplearnos con urgencia en la nueva etapa. Similar impulso debemos imprimirle al vínculo con lo mejor del movimiento aficionado, particularmente con el estudiantil, así como a una relación más práctica y productiva con la UNEAC, tanto en la capital como en sus filiales de las provincias. Un frente así organizado, en el que se unan la voluntad e iniciativa de todos, es la mejor garantía para que estas ideas no se desvirtúen y de poder convertirlas en un éxito. Aceptar el reto de las nuevas tecnologías y pasar a la ofensiva en su uso como vía para el intercambio de información, la promoción y divulgación de lo que hacemos y de la obra particular de nuestros creadores, es una exigencia cultural del presente y, para nosotros, un campo en el que hemos avanzado muy poco. Unido a la carencia de recursos técnicos con los cuales enfrentarlo, ha faltado visión para comprender su utilidad y alcance en direcciones vitales para la organización como las mencionadas, así como para aquilatar lo que de ello se deriva, como contribución al crecimiento del capital simbólico de la Revolución. ALTERNATIVA ANTE LA CRISIS CULTURAL DEL MUNDO
Preocupado y urgido de ello, en cada razonamiento de nuestro movimiento intelectual, ha prevalecido la unidad de criterios en cuanto a la necesidad de proteger y desarrollar los valores de nuestra cultura, los signos identitarios de nuestra cubanidad y las realizaciones más legítimas del socialismo en nuestro país, como única vía para evitar nuestro desdibujo como nación, a consecuencia de los letales efectos de una seudo cultura extendida hoy por todo el planeta, presente hasta en el aire contaminado de la atmósfera, por obra del hegemonismo norteamericano. Decidida a mantener la independencia y la libertad conquistadas, la Revolución Cubana trabaja hoy por crear condiciones que permitan elevar integralmente la cultura del pueblo, convencida de que únicamente a aquellos valores que sea capaz de sembrar en sus hijos, puede confiar plenamente su futuro. Cada proyecto educacional, social o cultural de los emprendidos, tiene en el centro, ese sagrado superobjetivo: el hombre, su formación, su plenitud, su crecimiento, su auténtica realización. Ganar la batalla en su interior, en su moral, en sus sentimientos, en su inteligencia, en su cultura, es lo que le permitirá al hombre asistir convencido a la convocatoria de las grandes causas, donde se juega el destino de su libertad y el de su existencia misma como especie. Esa batalla debemos ganarla en Cuba entre todos, y a ello va dirigido el llamado que hoy nos hace la Revolución. No es poco lo que como organización podemos hacer para cumplir con ese propósito. En la lucha contra la superficialidad, la banalización, la doble moral y la asimilación frívola de toda la bisutería seudocultural de occidente que peligrosamente tiende a ganar espacio entre nosotros, tiene la Asociación Hermanos Saíz un terreno de permanente contribución. Encontrar alternativas sanas para la recreación y la utilización culta del tiempo libre, liberadas del tufo yanki con que miméticamente suelen entenderse muchas veces, no solo ya en instalaciones turísticas y asociadas al consumo en divisas, sino dentro de las propias instituciones culturales, centros de estudio y aún amplificadas masivamente por nuestros medios, es una necesidad de nuestra juventud que debe también encontrar algunas respuestas en nuestra futura plataforma de trabajo. El diálogo que logran manifestaciones como el rock y el rap con amplios sectores del público más joven, debe ser aprovechado a favor de la integración y la participación social y, por esa vía, de la eliminación de conductas marginales, de importantes segmentos de estos. CULTURA Y CALIDAD DE VIDA Defender la relación entre cultura y calidad de vida, frente a quienes asocian la felicidad y la realización personal a la capacidad consumista de adquirir y acaparar objetos, nos dota de irrebatibles argumentos para ejercer una crítica implacable contra las manifestaciones de neocapitalismo aparecidas en nuestro entorno social, que tras una lectura fetichista de estos términos en el bochornoso lenguaje del colonizado cultural, tienden a minimizar valores como la honestidad, el patriotismo, la humildad, la consagración al trabajo, y la cultura, frente a actitudes asociadas al lujo, el kitsch y la cultura yanki, al "tener más", al ocio y a una suerte de "mejor vida", en ningún caso ganados como fruto de la superación y el trabajo. Ese permanente alerta y vigilia creadora, resultan decisivos para identificar y denunciar, toda actitud permisiva que, exenta de verdadero rigor, pueda contribuir a desmoralizarnos, anonadarnos y someternos. Con igual crudeza debemos combatir los criterios neoanexionistas, de aquellos que sin voluntad decidieron de antemano ser los perdedores y quedarse sin patria. Esos, son los mismos que yerran aludiendo a un supuesto envejecimiento y debilitamiento de la Revolución, y que, impotentes y desesperados, pregonan la fragmentación y el éxodo de la cultura cubana. Es lo que quisieran. Pero la unidad y el compromiso forjados por nuestro movimiento intelectual, y el antimperialismo que por tradición le viene, tienen una segura continuidad en las nuevas generaciones de escritores y artistas cubanos, nacidas y desarrolladas, dentro y por la Revolución, que hoy echan su suerte junto a ella.
¿Y qué hago yo aquí, donde no hay nada grande que hacer?, se preguntaba Villena, buscando un lugar a su dignidad, que solo en la lucha encontraría, en medio de la cerrazón y el imposible republicanos, contra el que años después, como mismo lo harían muchos otros jóvenes, Luis y Sergio Saíz ofrecieron sus vidas, comprometidos con la "obra inmensa" que había que realizar. Defender la cultura de la justicia, el humanismo y la dignidad, del acoso exterminador, feroz y abusivo, de la cultura del consumo, la brutalidad y la barbarie, plantea en el presente el gran desafío, una lucha para los cubanos en la que, como ha afirmado Fidel, se juega todo: identidad nacional, Patria, justicia social, Revolución, y donde de nuevo encuentra nuestra generación ese "algo grande que hacer", esa "obra inmensa que realizar".
|
|