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25/12/2001
Portada de hoy

Los campeones no dejan de hacer la historia

OSCAR SANCHEZ

Ni viejos ni retirados, sino rejuvenecidos es el requisito para poder emprender una renovadora concepción en el deporte cubano. La experiencia, pero sobre todo los deseos de aportar de aquellos que un día se colgaron en sus pechos los lauros más brillantes en los más exigentes escenarios se presenta hoy decisiva en el desarrollo del movimiento atlético nacional.

"No me parece correcto que los héroes del deporte, nuestros campeones, queden después en la miseria. Eso no sería estímulo al deporte."

LAZARO RODES

Savón con Hugo Fernández, su primer entrenador, en el central Paraguay.

Esas palabras del Comandante en Jefe, en época tan temprana para la Revolución como la fecha del 6 de octubre de 1959 en visita al hoy estadio Latinoamericano, fijaba una de las diferencias más sustanciales entre el movimiento de la cultura física que había en el país y el que empezaba a formarse. Incluso con el que impera actualmente en el mundo.

Pero también estaba implícita la contribución de las otroras estrellas al desarrollo de las jóvenes figuras. Bastaría recordar nombres como el de los peloteros Luis Zayas o Máximo García, quienes prefirieron participar en la formación de una potencia deportiva a seguir en las ligas rentadas donde militaban.

Hoy, cuando la aspiración de la mayor de las Antillas busca duplicar los resultados deportivos en los certámenes de alta competición, los campeones que ya no anotan canastas, no suben al ring o no corren en las pistas, tienen por delante un compromiso aún más elevado: el de multiplicar sus propias hazañas.

Ese es el motivo por el cual más allá de estímulos materiales, merecidos por demás, la Comisión Nacional de Atletas ha reunido a los que ya dejaron la cancha y a los que aún siguen en ella con un fin supremo, "llevar el deporte tan lejos como sea posible."

Y en ese empeño se puede encontrar a un Félix Savón con todo su aval de tres veces campeón olímpico y seis coronas del mundo, llegar hasta el extremo más oriental del país y compartir allí con niños que quieren ser como él, o al doble campeón olímpico y mundial Angel Herrera presenciar, con la opinión siempre a punta de labios, el cartel final del torneo provincial de su natal Guantánamo.

Conversaciones como estas se escuchan tras comparecencias de ese tipo.

—"Compadre tenemos que plantear esto en la próxima reunión, a esta gente debe mandársele un par de guantes y algunos protectores."

—"Yo creo que sí, porque faltándole algunos medios el entrenador no se ha dormido en la carencia, tiene unos cuantos muchachos que pueden llegar alto, altísimo."

Fue parte de un diálogo entre Savón y Herrera al concluir una visita a la Academia de boxeo de Guantánamo.

"Que cuenten con nosotros para que Cuba siga siendo una potencia deportiva es más que un estímulo, un privilegio. Es como si todavía estuviéramos compitiendo, no nos deja envejecer, no nos confina a vivir de la historia, sino que nos permite seguir escribiéndola", dijo el púgil, porque no quiere que le llamen ex púgil, Juan Hernández Sierra, quien se lamentó por no haber conseguido una medalla de oro olímpica, pese a sus dos de plata en esos conciertos. Sin embargo, el cuatro veces ganador de campeonatos del orbe, piensa que ayudar a nuevos triunfos olímpicos es un poco saldar esa deuda que tiene con él mismo.

El siempre recordado Rodolfo Puentes y el tricampeón paralímpico Enrique Cepeda apuntaron que "además de contribuir al desarrollo atlético, el solo hecho de saber que nuestra presencia en una escuela, una fábrica o un hospital es importante para lo que se hace en cada lugar, por lo arraigado del deporte en el pueblo, nos compromete tanto o más que un estadio repleto en el noveno inning y uno con el bate para decidir."

Pocos pueblos en el mundo, poquísimos, tal vez casi ninguno, tiene el privilegio del cubano. Sus campeones están a la mano, los puede tocar, sabiendo que le tocan la fibra de sensibilidad que no se hace de grandes sumas de dinero, sino de grandes sumas de modestia y dignidad. Habría que ver a Savón, escondido, ayudando a un grupo de escolares para que pudieran ganar en el juego de halar la soga para comprender que aquel halón parejo que dio junto a esos pioneros fue un esfuerzo por la vida de cada niño, porque ellos tenían a Savón en su equipo.

25/12/2001

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