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25/12/2001
Portada de hoy

Navegar entre teclados y a toda vela

ROLANDO PEREZ BETANCOURT

Que no queden dudas, la red nos envuelve a todos.

Ya no habrá que esperar cada diez años para ver las nuevas aceptaciones de la Real Academia Española recogidas en sus monumentales libracos.

A partir de ayer 16 de octubre, el enclaustro rompe puertas y ventanas y saca trapos al viento desde una página de Internet, de manera de realizar las actualizaciones de forma permanente.

En un mundo movido por la velocidad de las máquinas y del pensamiento, no podía ser de otra forma.

Se aprecia, sin embargo, que al contrario de ediciones anteriores, en que Doña Academia se ponía brazos en jarras y no dejaba pasar fácilmente extranjerismos y repertorios provenientes de la ciencia y la técnica, el último diccionario sacado a la luz este martes recibe con beneplácito términos tales como web, CD-ROM y hardware.

Medida inteligente y nada raquítica en lo que a cuidar purezas respecta, si se tiene en cuenta que el mundo de la computadorización trabaja, desde hace años, con términos técnicos en inglés que se encuentran ampliamente internacionalizados.

Pero medida que no deja de preocupar a los regidores, porque precisamente en el II Congreso Internacional de la Lengua, que acaba de inaugurarse en Valladolid con la presencia de los reyes de España y de representantes de medio mundo, uno de los temas centrales será "el reto del español ante la sociedad de la información y las nuevas tecnologías de la comunicación".

La vigésimo segunda edición del diccionario de la RAE a la que hacíamos referencia, recoge 3 896 nuevas formas complejas (locuciones y expresiones) y 28 715 nuevas expresiones, entre las que aparecen fundamentalismo, gay y videojuego.

Inauguran un sitio en el diccionario palabras como liposucción, insolidario y todoterreno, palabras, se dirá el lector, que se estaban utilizando — y ese es precisamente el crédito que le abre un espacio con credencial en esta 22 edición—, mientras que otras perecen por polvorientas o arcaicas, como es el caso de "fogar" por hogar.

Desplegando la vitalidad que les permite el uso, irrumpen no pocos extranjerismos, asimilados en su pronunciación y escritura al español: máster, set y kid entre ellos.

Y posiblemente una de las palabras más repetidas en estos días: talibán.

Una vieja deuda parece cumplirse en esta última edición del diccionario: por primera vez participan en su confección todas las academias hispanoamericanas de la lengua, presencia de aires refrescantes que se evidencia en el hecho de que el 66 por ciento de los delegados en el Congreso de Valladolid provienen de nuestro continente.

Se ha anunciado que junto a la renovación constante del español, dada a conocer vía Internet, la Academia se propone que sus ediciones en papel vean la luz cada tres o cuatro años.

Es evidente que atascos de otros tiempos han ido quedando atrás en esta lucha por la actualización y la rapidez.

Lo que en materia de lenguaje e información supersónica mediante navegaciones de nuevo tipo, se traduce en un ¡adiós a las carabelas!

 

25/12/2001

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