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25/12/2001
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Arboles en las márgenes del río más largo de Cuba

Reforestada la franja hidrorreguladora del Cauto, una de las siete cuencas hidrográficas más importantes del país

RAISA PAGES

El río más largo de Cuba, el Cauto, ya tiene árboles en las márgenes de su curso, extendido por 250 kilómetros, los cuales atraviesan cuatro provincias de la región oriental del país.

Franja hidrorreguladora: Los árboles crecen en las márgenes del Cauto, un río que tiene 250 kilómetros, el más largo de Cuba.

La franja hidrorreguladora del Cauto, el espacio de 50 metros a cada lado de sendas márgenes, ha quedado rehabilitada con la siembra de árboles maderables y frutales.

Si el Cauto es el río más largo, el Toa se inscribe como el más caudaloso de la Isla, los cuales constituyen excepciones dentro de las características de la red fluvial nacional, compuesta por ríos de poca amplitud y extensión. 

Más de 14 mil hectáreas se encontraban deforestadas en toda la cuenca del Cauto, superficie que abarca mucho más que sus márgenes, según registro de 1996. Desde entonces y en medio de la crisis económica que sufre el país, se ha poblado con árboles el 30 por ciento de esa área, informó María Nery Urquiza, coordinadora del Programa Nacional de Lucha Contra la Desertificación, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

La cuenca hidrográfica del Cauto es una de las siete más importantes de Cuba, selección efectuada por la complejidad económica, social, ambiental y el grado de deterioro de sus recursos naturales. Las seis restantes son las de los ríos Cuyaguateje, en el extremo occidental; Almendares-Vento, en la capital; Ariguanabo, en La Habana: Hanabanilla y Zaza, en el centro de la Isla; Toa y Guantánamo-Guaso, en el oriente.

Una de las primeras tareas emprendidas por los pobladores de la cuenca del Cauto, fue la organización de viveros. Ya se obtuvieron durante este año unas 10 mil posturas de especies de alta calidad para sembrar en esa cuenca, informó la Agencia del Medio Ambiente del CITMA. 

Tras el ciclón Flora, en 1962, el desborde del Cauto provocó un desvío de su curso y desde entonces tiene dos salidas al mar, con lo cual es más vulnerable a la penetración salina. En la cuenca se trabaja para lavar la salinidad presente en unas 160 mil hectáreas, fenómeno provocado por riego con agua de mala calidad.

La compactación de los suelos se presenta en unas 197 mil hectáreas de cuenca del Cauto. Para eliminar ese deterioro se necesitan equipos de envergadura y más recursos financieros. Durante este año ya se han removido unas 800 hectáreas.

Fuentes del Ministerio de la Agricultura señalaron que más de 300 fincas forestales están proyectadas en la cuenca del Cauto, una de las estructuras organizativas que ofrece perspectivas alentadoras para asentar la fuerza laboral en ese lugar, con estímulos económicos y alimentarios para frenar la emigración de los lugareños.

Pero el problema del Cauto no reclama solo recursos financieros, sino una nueva mentalidad en sus pobladores para cultivar y sanear la tierra, proceso que aúna a especialistas de varias instituciones científicas, ministerios y el Consejo Nacional de Cuencas Hidrográficas, máximo órgano de Gobierno encargado de las acciones para proteger esos importantes ecosistemas.

25/12/2001

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