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En metro sellado no entran fraudes Alberto Núñez Betancourt Saber que el 96,5 por ciento de los metros contadores de electricidad están sellados y el número de fraudes registra una notable disminución en los últimos años son buenas noticias, pero no suficientes, manifiesta Manuel Hernández, jefe de inspectores de la Dirección Comercial de la Unión Eléctrica del MINBAS, quien, ante la aparición de las irregularidades diarias reconoce que aún queda mucho por trabajar.
Poner en orden los equipos medidores del consumo de electricidad es una labor esencial que desde hace años lleva adelante la Unión Eléctrica en aras de hacer corresponder de manera fidedigna la energía eléctrica utilizada con la lectura del también llamado reloj contador. Tener el medidor en regla significa seguridad, en primer lugar, para el propio cliente que puede ser objeto de la manipulación malintencionada de otra persona. No conformes con la seguridad relativa que brinda el sello de plomo generalizado, los directivos de la Unión Eléctrica han emprendido desde hace un año el resellaje de los metros contadores con un dispositivo plástico importado que no ofrece oportunidad de maniobra ilegal sin ser detectada. Hasta el presente, explica Carmen Rodríguez, directora comercial de la Unión Eléctrica en Ciudad de La Habana, este esfuerzo beneficia a 69 000 núcleos familiares de la capital. El trabajo se inicia con la comprobación del funcionamiento del metro por parte de dos inspectores autorizados para sustituir el equipo en caso de deterioro por desgaste como ha ocurrido en 8 000 de las viviendas visitadas en las zonas del Casino Deportivo, Cotorro, Santa Fe, Nuevo Vedado y La Palma. Concluido el trabajo en la capital, el programa se extenderá, en la medida de las posibilidades, al resto de las provincias. Como dato interesante, la funcionaria señala que en los lugares donde ha concluido el resellaje se hizo un estudio del consumo de energía eléctrica en un período determinado antes y después de la labor y reflejó un incremento del 8 por ciento, lo cual indica la existencia de alteraciones en el pasado. Solo el personal de la Unión Eléctrica está facultado para trabajar en el metro contador, detectar las averías o modificaciones indebidas y en consecuencia actuar. Es oportuno recordar que una vez violado el sello y comprobada la alteración del consumo, el propietario puede ser multado con 500 pesos, además de retirársele el servicio por 72 horas. En caso de reincidencia, plantea el Decreto 260, la persona responsable encarará una multa de 1 000 pesos y la suspensión del servicio por 15 días. Además, el infractor estará obligado al pago retroactivo de la energía eléctrica sustraída hasta un año. Si la reincidencia se repite, el corte de electricidad puede aplicarse por un período de seis meses. El Decreto 260 y la labor educativa a la que nunca debemos renunciar han propiciado la reducción de los casos de fraudes eléctricos. Si bien en 1998 se reportaron 23 035 casos, el pasado año la cifra descendió a 11 915 y en los primeros ocho meses de este habían sido detectados 8 367 irregularidades. Aunque parezca muy difícil, la voluntad de los trabajadores de la Unión Eléctrica y la mayoría de la población es llevar el número a cero. |
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