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Holguín Implantan cápsula radiactiva en tumor cerebral Alexis Rojas Aguilera HOLGUIN.—La segunda etapa (de cuatro) del proyecto de desarrollo de las Neurociencias, concebido por el hospital clínico-quirúrgico-docente Lucía Iñiguez Landín, comenzó a ejecutarse con la exitosa realización de la primera biopsia e implantación de una pequeña cápsula radiactiva en una lesión tumoral cerebral.
Tal opción técnica —denominada braquiterapia— tiene aplicación selectiva en tumores muy profundos, en particular del hemisferio izquierdo donde abundan las áreas elocuentes (sensibilidad, lenguaje, movimientos,etc), para buscar detenerlos y evitar secuelas que a veces ocasionan las radiaciones convencionales de cobalto. El método constituye otra vital herramienta disponible en la lucha contra las tumoraciones cerebrales, apreció el doctor Julio César Selva Infante, jefe del servicio de Neurocirugía del hospital, quien encabezó la operación de implantación de la dosis de Iridio 192, la única reportada desde la década de 1980-90 en el país. Selva señaló que esta inicial operación fue posible ayer, tras el cumplimiento de rigurosos preparativos y normas de los organismos competentes, y la alta calificación del equipo a ella vinculado que integran además el neurocirujano Manuel Rodríguez, los licenciados Carlos Pupo y Juan Martín, el patólogo Alejandro Mendoza, el anestesista Norberto Cuenca y la enfermera Aymara Cruz, entre otros, Pero sobre todo, aseguró, por el dominio del sistema cubano Esteroflex que permitió ya la realización de más de 100 cirugías de tumores cerebrales en los dos últimos años, justamente la etapa inicial del proyecto holguinero, en ambos casos relevantes logros de la Medicina en el interior de la nación y de especial significación para los cuatro millones de personas (36 %) que habitan en el territorio oriental y tienen acceso a este esfuerzo. Las restantes etapas enfocadas son la cirugía vascular y la cirugía funcional del Parkinson. La intervención de implantación de la cápsula de Iridio al paciente Leonardo Reynaldo Puig, de 40 años y vecino de Gibara, realmente un alambre de 0,3 milímetros de grosor y tres milicuríes de actividad (le introdujeron 1,5 centímetros de longitud), se realizó desde la previa ejecución de una Tomografía Axial Computadorizada (TAC) hasta la conclusión del acto quirúrgico en apenas una hora, con el uso de anestésicos locales y plena conciencia. Con el paso de los días la actividad de la cápsula de Iridio se reduce hasta desaparecer, pero ya cumplió su cometido de cortarle alas al tumor. |
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