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25/12/2001
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Prevención en salud

Cuando "mañana" es hoy

José A. de la Osa
delaosa@ip.etecsa.cu

Desde sus años estudiantiles, la chilena Sylvia Robles soñaba con encontrar un camino que le permitiera poner los conocimientos científicos "al alcance de las mayorías", animada por el noble fin "de que se los apropiaran". Le obsesionaba sobre todo el hecho de poder "desmitificar estos saberes".

ARNALDO SANTOS

No fue casual por ello que luego de graduarse como Doctora en Medicina, se especializara en Epidemiología y en Salud Pública, que, simplificando, abarcan respectivamente el estudio de la distribución de las enfermedades y sus causas, y la consecución de la salud y el bienestar de la población a través de la proyección de políticas, estrategias y la acción comunitaria, entre otras intervenciones.

Como Coordinadora Regional del Programa de Enfermedades No Trasmisibles de la OPS, la doctora Robles ha visto realizados sus sueños llevando a nuestra región, en "lengua diaria", proyectos y mensajes decisivos para la prevención de no pocas enfermedades.

El encuentro de países de Centroamérica y el Caribe al que asistió en La Habana fue dedicado a analizar los programas de cáncer cérvico-uterino, con una incidencia en la región el pasado año de más de 77 000 casos y 30 570 fallecimientos, lo que representa casi un 14 por ciento de las muertes totales por cáncer en estos países, excluyendo el de piel.

Hemos encontrado, subraya la especialista, que uno de los problemas fundamentales de los Programas de Cáncer Cérvico-Uterino, donde existen, es que mucha gente considera la prueba citológica "como si fuera una vacuna".

La prueba de Papanicolaou, o citológica, está concebida para detectar células anormales del cuello uterino. Por lo tanto, es imprescindible conocer el diagnóstico, y cuando se indique un tratamiento seguirlo al pie de la letra.

Esta es una enfermedad prevenible y también curable, se conocen sus causas y, por tanto, no existen razones que justifiquen —y puso como ejemplo a nuestro país— que en el caso de Cuba, donde la accesibilidad a la atención de salud es gratuita para toda la población y existe un Programa bien establecido para la prevención del cáncer cérvico-uterino, muera una sola mujer por esta causa.

En América las más bajas tasas de mortalidad por esta enfermedad las muestran Canadá, Estados Unidos y Cuba.

¿Mensajes decisivos para la prevención del cáncer cérvico-uterino? La doctora Robles nos deja algunos. Esta dolencia aparece lentamente; las mujeres mayores de 35 años tienen más probabilidades de padecerlo que las más jóvenes; como indica el Programa de Cuba, entre los 25 y 59 años debe practicarse la prueba cada tres años; con estas pruebas se detectan lesiones precancerosas que se pueden tratar y curar antes que avancen; las pocas mujeres que necesitan tratamiento después del tamizaje (prueba citológica) a menudo son sometidas a un procedimiento ambulatorio sencillo para extirpar la lesión.

No habría que temer incluso a la positividad de uno de estos exámenes —"no es tragedia, existen soluciones efectivas"—, pero tendríamos ciertamente que inquietarnos por dejar para "mañana", lo que debe hacerse hoy cuando las mujeres pasan la curva de los 30.

25/12/2001

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