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La cosecha empieza a decidirse en el semillero Ronal Suárez Ramos PINAR DEL RIO.—Una buena postura es la primera señal de que la cosecha puede ser abundante y de alta calidad. Así lo consideran los más experimentados productores, que no por gusto le dedican a esta fase de la actividad tabacalera el mayor interés. La campaña de semilleros necesita de toda una compleja estrategia; cualquier falla tiene consecuencias negativas, a veces irreparables. Basta decir que para cubrir el plan de siembras de la provincia, hay que dedicar a semilleros 122 caballerías de tierra, las cuales deben ser seleccionadas y preparadas en pleno verano para facilitar la riega de simientes que comenzó desde septiembre. Es también indispensable el escalonamiento de los canteros, en dependencia de los plazos previstos para el trasplante. Quienes no han tenido esto en cuenta, generalmente han enfrentado grandes contratiempos, reflejados al final de la cosecha. Como la producción de posturas está sometida a los riesgos del clima, que en septiembre y octubre se caracteriza por la ocurrencia de temporales y amenaza ciclónica, es necesario trabajar con cobertura para hacer frente a las inevitables pérdidas. Para la cosecha 2001-2002, la provincia dispone de la tecnología de cepellón para producir la postura demandada por 180 caballerías. Este método proporciona plántulas más sanas y fuertes que crecen bajo un cobertor regulador de los rayos solares, el cual las protege además del exceso de lluvia. Un problema presentado el pasado año al no disponerse de medios mecánicos para depositar las semillas desnudas en las bandejas, ha quedado resuelto, pues se cuenta con máquinas capaces de realizar esa labor con bastante efectividad, según la Dirección de Tabaco de la provincia. Ello permitirá satisfacer las necesidades de las 83,3 caballerías que se plantarán de tapado y el resto se dedicará a vegas finas, proveedoras del capote que demanda la industria del torcido. Un viejo refrán tabacalero
expresa que el año que no se pierde parte de los semilleros, la cosecha
no es buena, y casi siempre tiene razón, pues se refiere a que cuando en
estos meses llueve en demasía, las condiciones son mejores para cultivar
el tabaco, sobre todo en aquellas zonas donde el agua para el riego
escasea. |
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