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Somos intransigentes si de creatividad se trata Razones de Alpidio Alonso, presidente de la Asociación Hermanos Saíz, en la antesala del Primer Congreso de los jóvenes escritores y artistas Pedro de la Hoz Quince años después de su constitución, la Asociación Hermanos Saíz efectuará su Primer Congreso. "Allí daremos testimonio de la madurez actual de una organización que en estos momentos está desempeñando objetivamente un papel activo en la vida cultural de la nación".
Quien así se expresa, Alpidio Alonso, un poeta espirituano, que hasta hace un año desarrolló su carrera literaria en Villa Clara —cuatro libros de poesía y una empresa editorial (Sed de Belleza) convertida en hermoso sueño posible— y desde entonces se desempeña como presidente nacional de la AHS, considera que el Congreso no solo proyectará la impronta de los creadores que ahora integran la Asociación, sino también la de quienes a lo largo de tres lustros contribuyeron a pensarla, realizarla y prestigiarla. El encuentro, que tendrá lugar en el Palacio de las Convenciones la semana entrante, del 16 al 18, según él, "irrumpirá justo cuando la agrupación, como canalizadora de los intereses de los jóvenes escritores y artistas cubanos, se ha consolidado". "Más allá de las decenas de inconformidades, carencias y lagunas -asegura-, los asociados han exteriorizado la percepción de que al fin se ha logrado una comunicación fluida entre el sistema de instituciones culturales y nosotros, que se traduce tanto en la sintonía conceptual en materia de política cultural como en realizaciones muy concretas". Alpidio saca cuentas alrededor de una palabra que deviene constante en las aspiraciones de los creadores emergentes: la legitimación de sus obras y proyectos. "Si los mejores cultores del rock, el hip hop y la trova entre los jóvenes se hallan insertados en los circuitos promocionales, con todas las garantías para su quehacer profesional -explica- es porque entre la AHS y las instituciones de la música ha habido un entendimiento mutuo y se han desterrado prejuicios que mutilaban el alcance de la diversidad de la música cubana". Otros saldos favorables se anotan en el orden de la participación creciente de los jóvenes escritores en la actividad editorial de los territorios, de la implementación de becas de creación, y de los mecanismos de promoción establecidos mediante un sistema de eventos y festivales con características propias en los más variados ámbitos del arte. "Eso no quiere decir —aclara— que dejen de existir déficits notables, como es el caso de nuestra presencia en la enseñanza artística y la atención a los egresados de esas escuelas. Tenemos que atraer y favorecer la promoción de los jóvenes compositores e intérpretes de la música de concierto, de los pintores y escultores que estudian o acaban de graduarse en el ISA y las escuelas de nivel medio, o que se hallan en las nuevas escuelas de instructores de arte, del talento que está llamado a transformar la calidad de los espectáculos musicales y de variedades, de los dramaturgos y actores de reciente formación. El Congreso debe ser un punto de partida para abordar estos problemas, y de hecho, durante el proceso de discusiones previo, han surgido iniciativas, como la de convertir una academia como San Alejandro en foco activo de la AHS en la capital". "Las ganancias —agrega— serían mutuas, pues esos talentos se impregnarían de un espíritu asociativo en el que el debate pasa hoy por la manera en que podemos ser más efectivos en la batalla de ideas, que es una batalla eminentemente cultural." Las reflexiones de Alpidio resultan precisas en cuanto a este último asunto:
"Los jóvenes escritores y artistas hemos asumidos responsabilidades, y debemos hacerlo con mayor énfasis aún, en la proyección de una rica e intensa vida cultural a escala comunitaria, y en nuestros vínculos con los programas culturales y educacionales que impulsa la Revolución. Nuestra participación tiene que ser activa, crítica y autocrítica, múltiple y abierta. Eso sí, somos intransigentes si de creatividad se trata, pues estos esfuerzos no pueden implicar en modo alguno concesiones al facilismo, el populismo, o la mediocridad". |
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