Espacio de amor en el corazón hondureño

Alexis Rojas Aguilera

HOLGUIN.— En casi tres años —que se cumplirán en noviembre— los cooperantes cubanos de la Salud en Honduras han ofrecido sobre un millón y medio de consultas, expresión genuina de solidaridad con ese hermano pueblo centroamericano.

Justo ahora, cuando 34 meses de tal ejercicio humanitario están cumplidos, el doctor Alberto González Polanco, jefe de la misión, señaló que el saldo de lo hecho en favor del 67 por ciento que constituyen el segmento poblacional de menores ingresos, pasa por la realización de más de 24 000 intervenciones quirúrgicas, incluidas 14 000 que clasifican como cirugía mayor.

Practicadas casi siempre en lugares apartados de la geografía local, muchas veces por primera vez, las operaciones corresponden básicamente a los campos de la ginecobstetricia, la ortopedia, la neurocirugía y la oftalmología. Unos 12 000 dólares cuesta como promedio en Honduras una de estas intervenciones quirúrgicas mayores en clínicas privadas, algo inalcanzable para la mayoría.

Pero si lo anterior resulta en verdad trascendente, no menos impacto tiene el hecho de haber llegado con la asistencia médica a por lo menos 64 localidades hondureñas donde nunca antes conocieron de la presencia y ejecutoria de galenos, que al tiempo que curan generan salud capacitando a los promotores comunales, las parteras, los auxiliares de enfermería, y difundiendo hábitos y modos sanos de vida entre los pobladores.

Y este quehacer paciente y tenaz tiene su máxima expresión, donde actúan los cubanos, en la reducción observada de la mortalidad infantil y la materna del 50 y 60 %, respectivamente, en relación con lo encontrado tras el paso del ciclón Mitch, todo un sueño convertido en realidad, que ha abierto un espacio profundo de amor en el corazón hondureño.

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