Delfín Sen Cedré
El terrorismo
también se ensañó con un obrero
alfabetizador
PEDRO A. GARCIA
Novo era zona de operaciones
de las bandas contrarrevolucionarias, armadas y organizadas por la CIA.
Allí habían, según el censo, más de 90 analfabetos, que no recibían
clases por la hostilidad de los alzados. Primero, lo intentaron unos
maestros primarios, pero fracasaron. La escuela del lugar, grande y de
construcción moderna, continuó subutilizada.
La
tarea de alfabetizar esa comarca se la dieron a Delfín Sen Cedré.
"A esa zona de Novo yo voy y si no nos dan albergue, construimos un
campamento", dijo. No hizo falta: en la misma escuela inauguró el
campamento, el 22 de agosto de 1961, con miembros de la Brigada Obrero
Alfabetizadora Patria o Muerte. Todos los campesinos se incorporaron a la
campaña.
A oídos de los alzados
llegaron noticias del alfabetizador que no solo enseñaba a leer y a
escribir, sino que llevaba a los niños enfermos a hacerse análisis
médicos, repartía entre ellos medicinas y leche condensada, incluso le
regaló sus botas nuevas a un campesino.
Aprovechando que los
brigadistas estaban impartiendo clases en las casas de sus alumnos, los
bandidos colocaron mensajes amenazadores en el campamento, conminaban a
los alfabetizadores a abandonar la zona. Un amigo, temeroso por los
mensajes, quiso entregarle una pistola a Delfín. "Nuestra arma es un
lápiz y una cartilla", él replicó simplemente.
LE LLAMABAN EL CHINO
Dicen que Delfín Sen era de
pequeña estatura, piel aceitunada, ojos oblicuos, pelo lacio y voz grave.
Sus amigos aún le llaman "el Chino" y suelen hablar de su
carácter jovial. Cumplidor y exigente, cuentan que era muy acogedor en el
trato familiar, "preocupado por sus problemas familiares y los de los
amigos, todo el mundo lo quería".
Nacido en Quemado de Güines,
el 26 de noviembre de 1935, desde niño fue el único sostén de la
familia, al enfermar de tuberculosis los padres. Trabajaba en una bodega y
al terminar, torcía tabacos para ganarse unas monedas. Solo pudo llegar
al quinto grado. Según sus profesores y compañeros de aula recuerdan
cómo se dormía diariamente en el pupitre, ya que entre el estudio y el
trabajo le quedaba poco tiempo para el sueño.
No es de extrañar que al
triunfo de la Revolución, esta encontrara en Delfín a un incondicional,
dispuesto a dar el paso al frente ante cualquier tarea. Fundador de las
Milicias y de los CDR, dirigente sindical del Comercio en su pueblo,
participante activo en la lucha contra bandidos en el Escambray, recibió
la encomienda de crear un campamento en Novo (Quemado de Güines, actual
provincia de Villa Clara), zona de alzados. "Aquello está muy malo
pero lo vamos a componer", dijo a una amiga.
EL CRIMEN
En la noche del 3 de octubre
de 1961, los alzados rodearon el campamento de los brigadistas.
""Aparecieron con sus fusiles encañonándonos y preguntando por
el chino comunista", relataría después uno de los alfabetizadores.
"Soy yo", dijo Delfín. "Ahora te vamos a enseñar a ser
comunista", replicó un bandido.
Prosigue el testigo
presencial: "Cogen (la soga de) cáñamo de la bandera y nos amarran
formando una cadena para que no pudiésemos escapar. Era una noche muy
oscura, nos encañonaban por todos lados como 30 alzados, al pasar por la
margen del arroyo, el jefe separó del grupo como a tres alzados".
Estos fueron a buscar a dos brigadistas que vivían en una escuelita de
las cercanías.
Solo lograron aprehender a
uno. El otro saltó por la ventana en paños menores y sin hacer caso de
ramas ni de espinos, corrió unos 4 kilómetros hasta el central para
avisar a la Milicia. Entretanto, los bandidos habían separado a Delfín
del grupo. En el suelo lo fueron estrangulando lentamente. Cuando lo
colgaron de la rama de un aguacate, ya estaba muerto.
El lugar del crimen le llaman
Finca La Luisa, ubicada en el barrio de Paso Cavado, Quemado de Güines.
SUS ULTIMOS MENSAJES
"Esta Revolución es el
futuro glorioso y no podemos más que llevar a cabo cuanto sacrificio nos
imponga pues nuestro descanso solo estará en la tumba que es el descanso
de un revolucionario". (Carta fechada en Quemado de Güines, el 17 de
septiembre de 1961).
"Te repito que para
triunfar para la Patria solo hay que pensar en ella, en su objetivo, qué
hay que hacer para lograrlo con el esfuerzo de nosotros los jóvenes
(Carta fechada en Finca Novo, 21 de septiembre de 1961).
"De la novia te puedo
decir (...), hay que hacer Revolución primero, después de lo otro hay
tiempo... (Carta fechada el 22 de septiembre de 1961).
A PESAR DEL TERROR
Inicialmente, los bandidos
pensaban hacer una masacre de brigadistas pero la noticia del
alfabetizador escapado rumbo a la jefatura de Milicias los paralizó.
Encerraron a sus prisioneros en la escuelita de Berrio y siguieron camino.
Uno de los compañeros de Delfín relataría: "Llegó la Milicia y
los ponemos al corriente (...) La reacción del pueblo fue apoteósica. A
pesar del terror, ni un solo brigadista dio marcha atrás". Y muchos
campesinos de la zona, al término de la campaña, escribieron su carta a
Fidel. Novo también fue territorio libre de analfabetismo.
Margarito Lanza Flores, alias
Tondike o Chijo, y varios de sus cómplices en el asesinato de Delfín Sen
Cedré, fueron capturados por las Milicias, bajo el mando del comandante
Raúl Menéndez Tomassevich, el 13 de diciembre de 1961 y pagaron sus
crímenes ante el pelotón de fusilamiento. Otros cómplices murieron en
enfrentamientos con los milicianos. Algunos lograron escapar y se
refugiaron en los EE.UU., donde recibieron protección y segura cobija.
(Agradecemos la ayuda prestada
por la historiadora Olga Montalván para la realización de este trabajo).
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