"Aquí volví a
respirar".- Maradona
MIGUEL HERNANDEZ
A 21 meses de haber llegado a
La Habana maltrecho, con el corazón herido, Diego Armando Maradona se
prepara hoy a todo gas en el complejo médico La Pradera, al oeste de la
capital, para el partido en su homenaje del 10 de noviembre, en Buenos
Aires, en el que integrará la selección argentina frente a otra de
estrellas internacionales y para el que ha invitado a célebres
espectadores, desde Pelé a Michael Jordan.
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JUVENAL BALAN |
"Quiero aprovechar para
invitar a Fidel, la única historia viviente que existe en el mundo. Sé
que tiene muchas cosas más importantes... Irán no sé cuántas figuras
famosas, pero si viene el Maestro, Fidel... puedo faltar yo", comenta
tras un paréntesis en su fuerte sesión de entrenamiento, que consiste en
estos días en correr algunos kilómetros y en otros ejercicios aerobios
para mejorar su capacidad pulmonar y muscular, incluido el uso de aparatos
como un saco de golpeo y un simulador electrónico que enfrenta como si
disputara un campeonato mundial de los pesados.
Este tercer viaje a la Isla
del Pibe de Oro, de más de año y medio, fue bien distinto a los dos
anteriores de 1987 y 1994... "Solo tengo agradecimientos. Al dejarme
ser uno más de los cubanos, a caminar sin tener que fastidiarme; todo lo
contrario. Me siento como uno que nunca jugó al fútbol ni salió en
diarios ni en televisión, y es que esto pasa por el respeto de los
cubanos", aseguró.
"Soy un admirador
ferviente de Fidel y sobre todo de su manejo con el pueblo. Yo le diría a
gente de acá de que si los cubanos fueran argentinos, hoy estarían
emigrando todos para Cuba. Digo esto porque en mi país se están muriendo
de hambre y nosotros decimos que tenemos todo, esto, aquello. Mentira. No
tenemos nada. Cuba tiene la salud y la educación que es el futuro del
pueblo. Y lamentablemente tengo que comparar porque soy argentino y me da
pena ver a mi país quebrado, robado y con un futuro negro. Estar en Cuba
es una tranquilidad que no la hay en ninguna parte del mundo."
Un montón de periódicos
argentinos reposa en un estante de la sala de una de las casas del centro
de rehabilitación donde vive Maradona. Está al tanto del grave momento
que atraviesa el mundo.
"Lo que dijo el
Comandante (Fidel Castro), después de los atentados en Estados Unidos es
el Libro de Oro respecto a declaraciones sobre ese asunto. Lloré por las
víctimas inocentes... pero también hay que llorar cuando el terrorismo
de Estado de los EE.UU. hace un bloqueo para que Cuba se muera de hambre,
y eso no lo dice nadie...".
Esta prolongada estancia en La
Habana propició límites al descontrol, mientras la recuperación médica
estuvo dirigida, en primer orden, al restablecimiento de su corazón
dañado en varios sectores.
"Aquí volví a respirar,
volví a vivir. Cuba me da una paz que no me da ningún otro lugar en el
mundo. Volver a Argentina se hace difícil cada vez... Si mañana me pasa
algo, nadie venga a decir que la medicina cubana me descuidó, que esto y
lo otro, porque el culpable voy a ser solo yo. Sé que los de enfrente
están agazapados, esperando el mal. Yo sigo un tratamiento. Y la medicina
cubana no cura solamente a Maradona, porque sus médicos están donde
nadie está... Y ojo, quédense tranquilos que no me va a pasar
nada."
El mejor futbolista argentino
de todos los tiempos cumplirá 41 años el 30 de octubre en la última
fase de acondicionamiento para el célebre encuentro en La Bombonera, bajo
las órdenes de especialistas de Medicina del deporte de un instituto en
Cali, hacia donde partirá el miércoles 10 junto a su amigo y
representante, Guillermo Coppola.
El biomédico colombiano
Edward González observó que ha rebajado de peso en el último mes y
espera que esté sobre los 82 kg para el encuentro.
"Claro, no puede pensar
la gente que llegará al partido como hace unos años, pero lo podrá
jugar. El quiere seguir jugando fútbol. Y puede hacerlo, pero no sé a
qué nivel", comentó el experto.
Por eso el deportista del
siglo en Argentina no habla del "partido de despedida" en La
Bombonera del Boca Juniors, este 10 de noviembre, sino de un homenaje que,
de paso, pondrá a prueba su restablecido corazón, porque ese día Diego
vestirá por última vez la camiseta blanquiceleste de la Selección
Nacional con el 10. Nadie más a partir de entonces podrá usar ese
número, porque en su honor será retirado.
Y después de un grito de
guerra, tras el último golpe al "saco", antes de irse a
descansar, Maradona —quien niega ser un modelo pero dice lo que muchos
no dicen—, mostró en la piel de su mágica pierna izquierda, la de los
goles históricos, tatuado, el rostro del Comandante.
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