El Banco ventanilla adentro
FELIX LOPEZ
A diferencia de otras
geografías, el Banco sigue siendo para los cubanos una suerte de icono de
la confianza. Y es que esa institución en la Isla se ha dedicado por más
de cuatro décadas a custodiar los recursos financieros de la nación
(entendida como pueblo), y no a la especulación, el lavado de dinero o el
saqueo de los fondos públicos, prácticas cotidianas en el escenario
financiero internacional.
Pero la seguridad que sentimos
en este país por la transparencia y la gestión del Banco Central de
Cuba, no eclipsa en lo absoluto la mirada crítica de mis compatriotas a
su trabajo y la necesidad de continuar perfeccionando algunos de sus
servicios. De esto último, también para tranquilidad de quienes nos
servimos de ellos, están conscientes sus trabajadores y quienes los
dirigen.
Vayamos por partes: el tema
del pago a los jubilados, uno de los más agobiantes y sensibles, parece
entrar en una solución definitiva. Entre las medidas tomadas para evitar
las interminables colas, sobresale la decisión de que las Casas de Cambio
(CADECA) paguen en la capital la chequera mensual a unas 10 000 personas,
lo cual alivia el flujo de actividad del Banco y acerca el pago a los
barrios.
Antes de esta medida, otros 26
000 pensionados comenzaron a recibir su dinero a través de la tarjeta
magnética. Para muchos parecía imposible que personas de avanzada edad
en su mayoría y aferradas a la práctica de contar su dinero en la
ventanilla del Banco, pudieran aceptar el reto de la tecnología, parados
en solitario frente a un frío equipo que les solicita "complicadas
claves" y, a veces, hasta les "traba la tarjeta"...
Más de una vez vi a uno de
esos ancianos pensativos frente al cajero automático; pero un trabajador
del Banco no tardó en llegar en su auxilio, y le explicó una y otra vez
el funcionamiento, qué falló en la operación, cuán seguro y operativo
es el cajero... Algunos nunca se acostumbraron, pero me cuentan que son
los menos. Y ya se calcula que sus clientes pueden llegar a 60 000 en un
futuro cercano.
Esperemos, por el bienestar de
nuestros abuelos, que las molestias causadas con el cobro de la
jubilación pasen a ser prehistoria del Banco. Otros temas, como el de la
automatización y la modernización de los servicios, la estabilidad del
personal en algunas entidades de la capital y la disciplina que le
corresponde imponer a este organismo al engranaje económico del país
siguen en la categoría de problemas por resolver.
Desde hace unos años, el
sistema bancario nacional trabaja por perfeccionar y normar los sistemas y
relaciones de cobro y pago entre las empresas, y entre estas últimas y
los privados. La vida ha demostrado que alrededor de esa práctica existe
un área de riesgo, que propicia indisciplina y hasta actividad delictiva.
Según las estadísticas, en lo que va de año se han congelado 85 cuentas
bancarias a empresas cubanas que violaron lo reglamentado para los pagos y
los cobros.
Más allá de la apacible
tranquilidad que se respira en las ventanillas de cualquier Banco, dentro
de ellos es cotidiana la lucha contra las violaciones y los intentos de
utilizar al sistema bancario para encubrir un hecho delictivo. Cercando y
corrigiendo esas acciones andan hoy los trabajadores bancarios del país.
Una tarea difícil, pero posible de cumplir por un ejército de hombres y
mujeres caracterizados por la honestidad y la consagración... Así ocurre
desde que Ernesto Guevara irrumpió de verde olivo en las saqueadas
bóvedas de nuestros bancos y comenzó a firmar "Che", con
desenfado, en los billetes que inauguraron la nueva época del Banco
Central cubano.
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