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Permanencia y
contemporaneidad
Omar Vázquez
El Festival de La Habana es un
evento que tiene sus características muy marcadas, su público y cuenta,
como dijo el maestro Harold Gramatges, presidente de la Asociación de
Músicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), al dejar
inaugurada su XVI edición en el teatro Amadeo Roldán, con los que hacen
posible esta fiesta internacional en momentos económicamente difíciles:
los músicos de afuera y de adentro, que lo mantienen con su apoyo.
Gramatges destacó, además,
que este año se le ha dado un énfasis a la música latinoamericana y a
la cubana, especialmente a la de los compositores más jóvenes y a la
electroacústica. En este contexto, subrayó el estreno de Un niño y
cien más (basada en un poema de Nancy Morejón), de Héctor Angulo,
muy oportuna en estos momentos en que círculos del poder en Estados
Unidos y sus aliados, hacen sonar los tambores de la guerra. La obra fue
dedicada al 40mo. aniversario del Movimiento Cubano por la Paz y la
Soberanía de los Pueblos.
La jornada inaugural fue un
concierto feliz, que buena parte del público asistente aplaudió puesto
de pie. Momento singular resultó la entrega al maestro Manuel de Elías
(México), de la condición de Miembro de Honor de la UNEAC, por su
trayectoria como autor, director y promotor cultural al fundar la
Sinfónica de Veracruz y otras importantes agrupaciones de su país.
En su agradecimiento, Manuel
de Elías confesó que el alto reconocimiento lo valoraba tanto más, por
contar la UNEAC con prestigiosos creadores, lo que "me obliga en mi
labor con la difusión de la música cubana".
Ante una Orquesta Sinfónica
Nacional llamativamente juvenil, equilibrada y de sonido impecable,
Elías, con gestos imperiosos pero sobrio, logró gran empaste en Convergencias,
del brasileño Marlos Nobre; y se entregó en su Concierto para
violoncello y orquesta, el cual tuvo en Amparo del Riesgo, una
acertada solista.
Fue también una satisfacción
ver cómo la orquesta y el director Guido López-Gavilán se enfrentaban
al ya mencionado estreno de Un niño y cien más, el cual contó
con el apoyo de la soprano Indra Sesti y Roberto Valera, como recitante;
al Nocturno de Enero, de Carlos Fariñas; y a Danzón No. 2,
del mexicano Arturo Márquez, quien, aunque con el lógico tratamiento
sinfónico, supo recrear la cadencia del género que ha logrado carta de
ciudadanía en el hermano país, donde mantiene plena vigencia.
El Festival anuncia para hoy
martes (4:00 p.m.), en el Amadeo Roldán, un concierto de música cubana
(intérpretes: J. Avilés, Luis F. Fernández y Aldo Rodríguez, entre
otros); y a las 6:00 p.m., uno de Música Electroacústica (a cargo del
Laboratorio Nacional de Música y el EMEC). También su cartelera anuncia
otros programas importantes, hasta el próximo lunes 8 (6:00 p.m), con el
Concierto Juvenil de Clausura, en el cual actuarán las Cantorías
Infantiles y las orquestas de Cámara Juvenil y Sinfónica Infantil, bajo
la dirección de Anarelys Garriga.
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