ROMA, 30 de septiembre (PL).—El papa
Juan Pablo II llamó hoy a todos los obispos a alejarse de los bienes
terrenales para hacer creíble su ministerio y defender a los pobres,
víctimas de una economía que alienta el consumismo y produce una
inaceptable brecha entre lujo y miseria.
En su sermón de la misa con la cual
inauguró los trabajos de la décima asamblea de obispos, a la que asisten
280 de estos prelados, Juan Pablo insistió en el concepto de la pobreza,
a la que consideró requisito indispensable para que el anuncio
evangélico sea aceptado.
La reunión de cuatro semanas, la mayor
celebrada hasta la fecha, constituye en sí una primicia, ya que el tema a
tratar son los propios participantes.
Su lema es "El obispo, servidor del
Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo".
Como obispos, dijo el Pontífice, estamos
llamados a ser pobres en servicio del Evangelio, a ser servidores de la
palabra revelada y a elevar nuestras voces cuando sea necesario en defensa
de los desheredados.
Insistió también el Papa en que los
obispos deben denunciar los pecados sociales vinculados al consumismo y
hedonismo emanados de una economía "que produce una inaceptable
distancia entre lujo y miseria".
Para que la voz de los pastores sea
creíble es necesario que ellos mismos sean prueba de una conducta alejada
de intereses privados y solicita hacia los más débiles, y ejemplo de los
principios de solidaridad y justicia que forman la doctrina social de la
Iglesia.