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La Zorra y el Cuervo

Chucho, primer nombre en la Galería de Oro

Pedro de la Hoz

La Galería de Oro de La Zorra y el Cuervo, mucho más que un club, institución cultural a la vanguardia de la promoción del jazz en nuestro país, quedó abierta  en la tarde del viernes con un nombre indiscutible: Chucho Valdés. Era hora de que en Cuba se concibiera un barómetro para las jerarquías en un género que desde hace muchas décadas hemos fecundado con el vigor de nuestra vocación por el mestizaje. En otras palabras, el de Chucho no fue un homenaje coyuntural debido a premios y nominaciones —más que merecidos— de reciente data, sino el justísimo reconocimiento a una trayectoria esencial, paradigmática, coda y apertura de añejas y nuevas contribuciones, que nos remontan al recuerdo de Mario Bauzá, Chano Pozo, Chico O' Farrill y ese duende aún vivo entre nosotros y que debe secundarlo en la estelaridad de la fama abierta por el club vedadense, Armando Roméu.

Redento Morejón, director de Carishow, entidad cultural por excelencia del grupo Cubanacán, hizo entrega al homenajeado del símbolo del reconocimiento. Los trabajadores del club, quienes se asumen como lo que son, promotores de la cultura en un espacio donde arte y turismo se entrecruzan con ejemplar naturaleza, fueron quienes pensaron y concibieron este modo de realzar categorías.

La suerte de Chucho, como bien dijo Bobby Carcassés al pronunciar el elogio, es un fruto de su talento y de su trabajo, y así rindió cuentas en una tarde mágica, asistido por sus fraternos Enrique Plá y Carlos Emilio Morales, los veteranos de Nueva Generación del Jazz, y el joven trompetista Yasek Manzano, dispuesto, desde hace rato, para empeños mayores.

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