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Boxeo

Confían en joven promesa para rescatar hegemonía superpesada

Noqueó a tres en el por equipos y dicen que se lució en un sparring ante Odlanier y Johanson

Miguel Hernández

Un pinareño de 17 años, Joan Pablo Hernández, ha continuado acaparando elogios prematuros de expertos del boxeo, quienes ya se aventuran a calificarlo como la nueva esperanza cubana de los superpesados.

La categoría más promocionada en el boxeo mundial fue dominada en el sector aficionado por nuestro país en la década de los 70 y 80 por Teófilo Stevenson y en la mitad de los 90 por Roberto Balado, hasta su trágica muerte.

Balado consiguió el último pergamino importante en esta división en junio de 1994 en Bangkok durante una Copa Mundial, meses antes de fallecer en un accidente de tránsito en La Habana.

El prestigio cubano en esta división ha hecho que las autoridades deportivas, al margen de las relevantes actuaciones de nuestro pugilismo en otros pesos, exhorten a encontrar talentos para alguna vez restaurar la hegemonía internacional.

La proyección abarca hoy 234 púgiles reunidos en los 75, 81, 91 y más de 91 kilogramos, concentrados en centros boxísticos provinciales.

En esa remesa figura Joan Pablo, cuyo padre estuvo "rankeado" nacionalmente entre los medianos hace 20 años. "Pega duro con las dos manos, en el torneo por equipos sus tres peleas las ganó por nocao y en un sparring salió airoso frente a Odlanier Solís y Johanson Martínez", comentó un entrenador sobre esta promesa, hermano de Joel Romero, campeón mundial y subcampeón olímpico de lucha libre.

El chico es el más de 91 kg de la selección cubana con vistas al Mundial de Cadetes, en Azerbaiján, a partir del 11 de octubre, en una región amenazada hoy por la guerra. Este reportero conoció que el equipo norteamericano declinó esta semana asistir a este Mundial y suspendió un tope con Ucrania en mayores.

Paralelamente, los estrategas cubanos están en espera de una reacción de la AIBA ante la sugerencia del COI de eliminar una categoría en el boxeo olímpico, decisión a la que Cuba, como es lógico, se opone.

De suprimirse una, algunos en la cúpula del COI han señalado la variante de la fusión de los 91 y más de 91 en una sola superpesada, lo que por supuesto, colocaría una nueva perspectiva y dolores de cabeza en los adiestradores y sus pupilos.

Para el deporte cubano, y en él su boxeo, cada día es un desafío a la inteligencia. Y en este contexto, donde de poco valdrían millones de dólares sin millones de neuronas, su estrategia en lo que respecta a la alta competición está marcada por el espectacular reto de rondar el quinto lugar del medallero de los próximos Juegos Olímpicos de Atenas, según definición de las propias autoridades deportivas, proporcional a la exhortación a triplicar los resultados respecto a Sydney.

Así que junto a los lauros en esta "era post Houston", que colocan al boxeo muy cerca del pergamino del Deporte del Año, hay que llamar la atención sobre los puntos débiles y advertir que a medida que se acerque el próximo torneo olímpico, las ventajas en los rines mundiales pudieran resultar menos holgadas.

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