 A partir del 1ro. de octubre Tren rápido especial entre La Habana y Santiago de Cuba Carlos Lage presidió ceremonia de inauguración oficial. Nueva modalidad de compromiso de las tripulaciones con el cumplimiento del itinerario beneficiará a los pasajeros Emilio del Barrio Menéndez
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LIBORIO NOVAL
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Un servicio ferroviario para pasajeros, catalogado como rápido especial por el alto nivel de confort y de aseguramiento material para cubrir las expectativas de verdadera calidad, comenzará a funcionar oficialmente a partir del primero de octubre entre La Habana y Santiago de Cuba.
Sin duda que como noticia el hecho en sí es alentador; sin embargo, a mi modo de ver las reglas de funcionamiento del nuevo tren llevan implícitos un verdadero reto a la eficiencia en todas las áreas de trabajo de este fundamental medio de transporte.
Tal desafío, de responderse como es debido y han decidido los ferroviarios, convertirá esta fecha de inauguración en un hito.
De acuerdo con lo expresado por Carlos Lage, secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, en las palabras centrales de la ceremonia, este no será un hecho aislado, pues de acuerdo con determinadas inversiones en equipamiento ferroviario, el servicio de pasajeros deberá ir mejorando paulatinamente en el transcurso de los próximos dos años, fundamentalmente en calidad. Las incorporaciones previstas serán, esencialmente, para sustituir equipos, no para incrementar parque.
El tren rápido especial en un primer momento funcionará en días alternos y posteriormente pasará a diario. Estará compuesto por coches de segunda mano en perfecto estado técnico adquiridos en Francia y unirá a las dos capitales mencionadas en algo más de 12 horas, con solo dos paradas intermedias: Santa Clara y Camagüey, donde se detendrá apenas 10 minutos. La formación integrada por 12 coches pueden transportar 591 pasajeros.
Hasta aquí pudiera ser la descripción de un tren común con mejores condiciones y altos preceptos de calidad; pero este tendrá una diferencia esencial y es ahí donde se localiza un reto de marca mayor para todas las áreas del ferrocarril cubano de pasajeros: de producirse una hora de atraso en la llegada a cualquiera de sus tres destinos, se le devolverá al viajero el importe total del pasaje, el cual se rige por una nueva tarifa: 60 pesos en categoría primera especial y 50 pesos en la de primera para el itinerario La Habana-Santiago.
Esta singularidad es adoptada por primera vez en la historia de los caminos de hierro cubanos y tiene como objetivo esencial iniciar la prestación de un servicio de alta calidad a partir de exigencias y medidas propias del ferrocarril que redunden en verdadero respeto y protección al cliente.
Es importante señalar que la calidad a la que se aspira no es solo responsabilidad de las tripulaciones del tren rápido especial, sino de los trabajadores de todas las áreas: desde los talleres, trabajadores de vías, los encargados de la limpieza de los coches, hasta el director general de la Unión de Ferrocarriles de Cuba.
En la ceremonia de inauguración oficial, se encontraban presentes, además de los obreros del taller de Luyanó y trabajadores del nuevo servicio, Alvaro Pérez, ministro del Transporte, y Jean Levi, embajador de la República de Francia en Cuba, entre otras personalidades.
En el acto, el conductor Alfredo Concepción leyó los compromisos de los trabajadores del nuevo tren entre los que se destacan los referidos a la disciplina, profesionalidad, dedicación y preservación de los medios, y la ferromoza Evarista Garlobo, le entregó a Lage el libro que contiene las obligaciones funcionales de las tripulaciones.
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