El dirigente político y defensor de los
derechos civiles estadounidense Jesse Jackson dijo este jueves que
recibió una invitación de la milicia islamista gobernante de los
talibán para realizar una misión de paz en Afganistán, informó la
agencia francesa de noticias AFP.
Jackson señaló que los talibanes
"podrían estar buscando una salida" para evitar una
confrontación y precisó que todavía no ha decidido si realizará el
viaje.
"Estoy sorprendido por lo que ellos me
dijeron", reconoció Jackson en una entrevista con el canal de
televisión NBC.
El reverendo Jackson añadió que este
jueves consultará su decisión a "una cantidad de gente aquí y
alrededor del mundo" y que viajaría "solamente si hay una buena
posibilidad de avanzar".
En otra entrevista con el canal de
televisión CBS, Jackson dijo que inmediatamente después de conocer la invitación,
le informó al secretario de Estado, Colin Powell, y a la consejera
presidencial en asuntos de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice.
Según Jackson la invitación le fue
formulada por Mohamed Shaheen, portavoz de los talibanes en la embajada
afgana en Pakistán, subraya AFP.
Mientras, desde Islamabad reporta la agencia
italiana ANSA que una delegación de religiosos y funcionarios
paquistaníes se dirigirá mañana a Kandahar, en el sur de Afganistán,
para reunirse con el líder talibán, el mullah Mohammad Omar, y cita
declaraciones del Embajador de Kabul en Pakistán.
Instrumentan plan para poner la seguridad
de los aeropuertos en manos
del gobierno federal
Luego de prometer una estricta seguridad en
la aviación de Estados Unidos, el presidente George W. Bush instó el
jueves a los gobernadores a convocar unidades de la Guardia Nacional para
proteger los aeropuertos mientras se pone en vigencia un plan de
vigilancia a largo plazo, reporta AP.
Ese plan, cuya aplicación podría demorar
de cuatro a seis meses, pondrá la seguridad de los aeropuertos en manos
del gobierno federal.
Bush también quiere establecer un fondo de
500 millones de dólares para instrumentar modificaciones a los aviones
que impidan o demoren el acceso a las cabinas de los pilotos.
La Casa Blanca dio un anticipo del plan de
Bush el jueves poco antes de que el presidente partiera a Chicago, donde
se proponía debatir el plan de seguridad con trabajadores de las
aerolíneas.
El plan de Bush, subraya AP, incluye
expandir el uso de guardias armados federales en los vuelos comerciales;
invertir unos 500 millones de dólares en modificaciones en los aviones,
incluyendo dispositivos para restringir el acceso a la cabina y para
asegurar el funcionamiento ininterrumpido del transmisor-receptor en caso
de una emergencia, ya que éste permite a los controladores aéreos
rastrear el avión.
Este programa también abarca poner en
manos del gobierno federal la seguridad en los aeropuertos, la revisión
de los pasajeros, maletas, la compra y mantenimiento de equipos.
"La plena puesta en vigencia de las
propuestas podría demorar de cuatro a seis meses'', precisa la
declaración de la Casa Blanca, según AP.
Desmienten muerte de Dostam
El máximo jefe de la Alianza del Norte,
Burhanudin Rabani, desmintió hoy que el líder militar de la resistencia,
general Rashid Dostam, hubiera muerto en combate con fuerzas talibanes,
reporta EFE desde Islamabad.
Acabo de hablar con Dostam y "está
sano y salvo", afirmó Rabani, de acuerdo con medios informativos de
Paquistán
Dostam es jefe de la minoría uzbeka, que
junto a otras etnias —afgana, chiita iraní, y tadzhika— integran la
coalición opositora anti-talibán.
El también conocido como "señor de la
guerra" rechazó las informaciones que lo daban como muerto,
Si estuviera muerto, no podría hablar con
ustedes, dijo Dostam, quien en conversacion telefónica con medios de
prensa internacionales, precisó que está en el frente donde siguen
produciéndose enfrentamientos esporádicos.
Voceros del movimiento talibán en la provincia de Balj, en el norte de ese país, reconocieron
que tropas de la oposición tomaron el control de varios pueblos durante
una ofensiva de los hombres al mando del jefe uzbeko, pero afirmaron más
tarde haber reconquistado el terreno perdido.
La alianza anti-talibán intensificó la
semana pasada la lucha, y algunos de los jefes pidieron a
Washington que contara con ellos para acabar con los talibán.
Rusia, Irán e India anunciaron, en tal
sentido, que apoyarán a los grupos anti-talibán y les entregarán armas y
equipos bélicos.
Esa decisión irritó a Pakistán —comprometida fuertemente con Estados Unidos en su actual estrategia de
guerra— que de inmediato aclaró estar en contra de cualquier respaldo
a los líderes de las minorías que conforman la referida coalición.