 España Parecía una buena oportunidad ARSENIO RODRIGUEZ Ese fue el criterio que primó entre muchos ciudadanos españoles; parecía una buena oportunidad, pero resultó una trampa financiera, en especial para aquellos que depositaron sus ahorros en la agencia de valores Gescartera y ahora están en la lista de los estafados, la de quienes lo perdieron todo.
Realmente esta empresa confundió a mucha gente, pues parecía legal, y luego de cualquier verificación de los interesados, todo parecía en regla, las auditorías correctas, no parecía haber problema alguno.
Pues sí, los había y en grande, convirtiéndose en el último de los escándalos financieros y políticos en España, que según pasa el tiempo amenaza con afectar no solo a los modestos ahorristas del barrio, sino a varias e influyentes personas.
Lo que prácticamente se ha convertido en la telenovela del día, dada la cobertura periodística y las implicaciones que pueda tener el caso, se complica según salen a la luz pública nuevas revelaciones sobre el fraude, pero sobre todo, su relación con instituciones gubernamentales que, precisamente, debían controlar este tipo de agencias.
Ese es el caso de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), institución encargada de investigar hasta la saciedad cualquier irregularidad, muy común en las sociedades capitalistas.
Pero con el pasar de los días, suman más los personajes relacionados con esta agencia que han trabajado en el CNMV, algunos de ellos parientes de altos funcionarios o ex funcionarios gubernamentales, lo que complica cada vez más el asunto. Ya a algunos les ha costado el cargo.
La situación alcanzó su mayor dramatismo a mediados de septiembre, cuando los parlamentarios del gobernante Partido Popular designaron a uno de los suyos para presidir la Comisión encargada de depurar responsabilidades y, sobre todo, la de por lo menos dos ministros complicados en este escándalo.
Pero hay más, existe preocupación de que el asunto afecte el sistema financiero español y se insiste en que todo debe quedar zanjado en los próximos dos meses, ya que después viene, por una parte el Congreso del PP y por la otra, la presidencia rotativa de España en la Unión Europea, a partir del primero de enero del 2002.
Es decir, se trata de "limpiar" la casa antes de que los populares vayan pensando en quién debe sustituir a Aznar al frente del gobierno, y en que España coja las riendas comunitarias en una etapa clave, ya que es el momento en que el euro comienza a funcionar como moneda de doce de los quince países de la Unión.
Ya fue creada una Comisión parlamentaria, integrada por 16 diputados de los diferentes partidos españoles y que tiene como mandato llevar a cabo una investigación seria, aunque nunca se sabe la profundidad que pueda alcanzar una gestión de este tipo si en ella se encuentran responsabilidades políticas.
El PP por su parte insiste en que solo se trata de una simple estafa, sin connotaciones políticas, y que nadie de ese partido
"ha metido la mano en la caja"
Lógicamente la oposición, en especial los representantes del Partido Socialista Obrero
Español (PSOE), insiste en que se investigue a fondo para que queden definidos posibles cargos políticos del gobierno y la administración del PP, quienes hicieron posible la
estafa.
Un colega español, al referirse al tema hace solo unos días, lo hace de una manera muy original y clara, al precisar:
"Nada por aquí, nada por allá. Como si de un auténtico juego de magia se tratara, los gestores de Gescartera hacían desaparecer sumas importantes de dinero y las hacían aparecer con otro nombre y otra cantidad".
En fin, queda por ver si este nuevo escándalo asume el final a que nos tiene acostumbrado la reciente realidad española cuando hay ministros o altas figuras gubernamentales en escena.
Es decir, luego del acto de magia: aplausos, silbidos y se cierra el telón.
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