Mesa Redonda Informativa

Maquinaria de guerra norteamericana
en pleno movimiento

Reitera Cuba condena al terrorismo

Joaquín Rivery

Estados Unidos va creando poco a poco una concentración de poder destructivo dirigido, al parecer, contra un objetivo en el mundo musulmán, sin que se sepa todavía en concreto cuál será el objetivo, aunque las declaraciones oficiales agresivas apuntan hacia Afganistán.

Cuando presentaba la Mesa Redonda, Randy Alonso, el moderador, recordaba la gran cantidad de aviones y barcos despachados hacia el Mediterráneo y el Golfo Pérsico como ilustración del clima bélico existente.

La decisión de los ulemas en Afganistán y el rechazo de Estados Unidos a la petición de salida voluntaria de Osama Bin Laden del territorio afgano, la solicitud de pruebas de la culpabilidad del jefe de Al Qaida y la disposición a juzgarlo en un tribunal islámico no satisficieron a Estados Unidos, por lo que el conflicto prácticamente quedó en la misma situación, y esa fue la conclusión de Rogelio Polanco, director de Juventud Rebelde, al abordar el tema.

Por lo tanto, el ambiente se mantiene muy tenso en la región del sur de Asia. Se producen negociaciones y entrevistas entre gobiernos y fuerzas de la zona, se cierran las fronteras, se mantiene el éxodo de civiles afganos hacia otros países, aunque no se han acabado las posibilidades de una solución no bélica.

El pensamiento general llama a la paciencia y a la prudencia, muchos especialistas prestan atención a las difíciles condiciones de Afganistán para operaciones militares, y hasta el mismo Bush habló de que no sería posible eliminar a Bin Laden con cohetes, entre otras cosas por el costo de los misiles, muy superior al de los posibles blancos.

Estos elementos formaron parte del comentario de Lázaro Barredo, para el que se destacan las realidades reconocidas en los mismos Estados Unidos de que ahora no se trata de ninguna de las guerras mundiales, la de Corea, Viet Nam o el Golfo. Es muy distinta.

Son sorprendentes algunos criterios emitidos, incluso, por generales retirados norteamericanos, que no están convencidos de las posibilidades de bombardeos y advierten del peligro de los ataques, aunque se realicen con comandos especiales.

También se destacan los llamados de alarma de los antiguos oficiales soviéticos que participaron en la guerra interna de Afganistán hace una década por las características propias del terreno y de la población local.

Entretanto, las investigaciones continúan. El FBI está enfrascado en la reconstrucción del montaje de los atentados. Reinaldo Taladrid, de la Televisión Cubana, subrayó que la agencia policial norteamericana reconoció dudas sobre la identidad de los secuestradores de los aviones. Por lo menos cinco de los señalados como participantes se encuentran vivos en otros lugares y han aclarado el robo de los pasaportes y no está claro el caso de otras personas, también con vida y trabajo en otros países.

La pesquisa se ha extendido a los bancos, ahora obligados a informar de las operaciones y cuentas de los que puedan haber participado de alguna manera en los atentados. La finalidad es seguir la pista al financiamiento de la operación terrorista, pero hay obstáculos con las facilidades que dan centros bancarios en el mundo no solo a los terroristas, sino también a los narcotraficantes para el lavado de dinero sucio.

Sobre la investigación se están publicando versiones completamente contrapuestas sobre distintos aspectos e, incluso, algunas que resultan completamente falsas y son desmentidas más tarde; en todo caso, la misma BBC de Londres señala que, aunque las pistas señalan la culpabilidad de Bin Laden, ninguna lo demuestra fehacientemente.

En Nueva York, mientras, ya se deja de hablar de sobrevivientes y el panorama económico de la ciudad es pésimo. Arleen Rodríguez, de Radio Rebelde, comentó que los espectáculos no tienen público y muchos empleados de hoteles están siendo despedidos debido a la poca afluencia de huéspedes, consecuencia de la baja pronunciada del turismo.

Los crímenes xenofóbicos, otra secuela de la exacerbación del nacionalismo, continúan produciéndose a lo largo y ancho de Estados Unidos. Han proliferado carteles en las calles que llaman a matar a los árabes y, sin embargo, nadie tiene en cuenta los cientos de grupos de ultraderecha agresiva que existen en todo el país.

Cuando se analizan las consecuencias económicas de los atentados, es preciso tener en cuenta que la situación ya era mala antes de que se produjeran. Taladrid hizo la afirmación para comentar lo que sucede en este campo y subrayar que se han anunciado más de 63 000 despidos y señalar que los principales afectados bruscamente por las nuevas circunstancias son las empresas aéreas y también el turismo, lo que produce una reacción en cadena que daña a la economía.

El pronóstico de las firmas especializadas es el de una recesión moderada y temporal y hacen el vaticinio siguiendo las declaraciones de los altos funcionarios del gobierno.

El director de Juventud Rebelde se refirió a una declaración del vocero del Departamento de Estado en la que se refirió a Cuba con cuidado, pero mencionando ciertos "comentarios gratuitos" de las autoridades cubanas. Polanco rechazó que Cuba hubiese emitido opiniones gratuitas, ya que sus declaraciones solo han tenido el propósito del apoyo de uno de los países que más han sufrido ataques terroristas en los últimos 40 años y la expresión de sinceras condolencias al pueblo norteamericano por los actos terroristas.

El país habló —dijo— con valentía y franqueza para expresar la convicción de que ni el terrorismo ni otros problemas vitales del mundo se pueden resolver por la fuerza, que solo la razón y la política inteligente de buscar la fuerza de la razón pueden arrancar de raíz el problema.

Igualmente, expresó que estaba autorizado a afirmar que, ante la solicitud del secretario pro tempore de la XI Cumbre Iberoamericana de que Cuba suscribiera una declaración conjunta sobre lo ocurrido en Estados Unidos, el Gobierno le transmitió su coincidencia en calificar a los actos terroristas como execrables e inhumanos, que nos hemos solidarizado con el pueblo norteamericano frente al brutal crimen y expresado sincero apoyo.

Añadió que los cubanos preferimos hacerlo con nuestras propias palabras y nuestra propia cuenta porque suscribir ese documento con países que se han negado a condenar los execrables actos terroristas cometidos contra Cuba, no sería honorable ni deseable. Consecuentemente, por una cuestión de honor y de principios, Cuba solicitó que se le excusara de no incluir su firma en la declaración.

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