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 De la prensa extranjera No estaban preparados A las 5 de la tarde del mismo día en que Washington y la ciudad de Nueva York fueron atacadas, el alcalde capitalino Anthony Williams dio a la publicidad una declaración que en parte decía: el gobierno distrital dio pasos inmediatos para controlar la situación en la ciudad y tomar las precauciones razonables para proteger a residentes y visitantes. El alcalde desearía recalcar esas palabras. Una revisión de los acontecimientos del martes pasado da a entender que el Distrito [de Columbia] no estaba preparado para esa emergencia y no tenía capacidad de reaccionar y asistir al pueblo de una forma oportuna y efectiva.
Hay que aprender muchas lecciones de lo ocurrido el pasado martes. ¿Para qué sirve un sistema de transmisión de emergencia que frecuentemente se pasa en las estaciones locales de radio si no se activa en una emergencia genuina? ¿Por qué molestarse en crear un sistema de comunicaciones alternativo para los líderes importantes de la ciudad, y luego no distribuir los teléfonos por satélite, de los que depende el sistema? No solo no pudieron comunicarse con el pueblo, tampoco pudieron comunicarse entre ellos. Cuando la oficina y los teléfonos celulares del gobierno distrital se vieron imposibilitados de funcionar, el jefe de personal del departamento del alcalde
—sin poder comunicarse con la administración de la ciudad— ordenó por correo electrónico una evacuación que el administrador de la ciudad rápidamente tuvo que revocar por el mismo correo electrónico. Lo mismo le pasó al Departamento de Salud de la ciudad, que no pudo sintonizar la cadena de radio usada por los hospitales, y no estaba al tanto de las camas disponibles en los hospitales. También el martes pasado encontró al Departamento de la Policía Metropolitana sin una estrategia antiterrorista y sin las ordenanzas establecidas para comunicarles a los comandantes y a la oficialidad cómo y dónde responder. La policía no sabía tan siquiera que a los trabajadores federales se les había ordenado que fuesen a sus respectivos hogares, lo que obstruyó el tráfico.
"Nos enteramos por los medios de difusión", dijo Terrance Gainer, jefe de la policía auxiliar ejecutiva.
La descoordinación no solo estaba limitada al gobierno distrital. El Congreso nunca ejecutó su plan de evacuación; la mayoría de sus miembros ni tan siquiera conocían de su existencia. ¿Y qué importaba, si las rutas de escape del plan eran anticuadas?
Por suerte, nadie en una posición de responsabilidad evade esta. Peter La Porte, director de la Agencia para el Control de Emergencias de la ciudad, expresó que
"por esta vez tuvimos suerte". Dan Nichols, vocero de la policía del Capitolio, manifestó que era obligación de su departamento
"hacer un amplio análisis y mejorar las condiciones". Bruce Baughman, funcionario de la Agencia Federal de Control de Emergencias, dijo que
"es claro que la respuesta de emergencia no pudo funcionar el fatídico martes porque no teníamos un plan. Si esto no compromete a la gente, entonces nada lo hará".
Ayer Eleanor Holmes Norton, delegada del Distrito de Columbia, advirtió a esta página que intentará, mediante legislación, integrar al Distrito en la planificación y operaciones de las emergencias federales.
"El Distrito no se puede proteger o proteger la presencia federal si no lo tenemos presente en las negociaciones". El alcalde Williams también dijo en una entrevista que su administración trabajó este fin de semana para acelerar la creación de un plan contra el terrorismo, listo para la primavera del 2002. Prometió un nivel más elevado de preparación en caso de que los terroristas actúen otra vez. Eso es lo que más necesita la vulnerable capital de esta nación.
* Tomado de The Washington Post
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