La humanidad sigue pidiendo moderación 

Estados Unidos prepara su respuesta. Más de 3 000 personas se manifestaron en Karachi contra el apoyo de Paquistán a acciones norteamericanas. Asegura Rusia que sus fuerzas están listas en las fronteras con Afganistán para afrontar cualquier consecuencia. El Congreso se debate entre un "ataque inmediato" y "la paciencia"

Mientras numerosos expertos de todo el mundo coinciden en que una respuesta norteamericana brutal centralizada en Afganistán, presenta, a corto plazo, un riesgo mayor de desestabilización y no es seguro que Estados Unidos decida llevarla a cabo, en Karachi más de 3 000 personas se manifestaron contra Estados Unidos y Pakistán en la mayor protesta contra la oferta de Islamabad de ayudar a Washington en la manera en que ha enfocado la lucha contra el terrorismo.

De acuerdo con reportes de la agencia norteamericana AP, unos 500 policías y paramilitares observaron la ruidosa pero pacífica protesta, cerca de la mezquita de Bnori, en el centro de Karachi, la cual tiene una escuela religiosa en la que muchos de los líderes talibán de Afganistán se graduaron hace años.

Con carteles que criticaban a Estados Unidos y al presidente paquistaní, general Pervez Musharraf, los manifestantes advirtieron a éste que no ayude a las fuerzas estadounidenses en el ataque esperado contra Bin Laden y los talibanes de Afganistán abriéndoles el espacio aéreo o permitiendo el establecimiento de bases para sus fuerzas.

Los manifestantes, de grupos islámicos aliados con Afganistán y los separatistas musulmanes que luchan en Cachemira, región dominada por India, llevaban carteles en que Osama aparecía como un héroe.

Advirtieron sobre más ataques terroristas en Estados Unidos por parte de fundamentalistas islámicos dispuestos a convertirse en mártires si las fuerzas estadounidenses atacan a los talibanes o arrestan a Bin Laden, informa AP.

La policía envió vehículos blindados hacia el consulado estadounidense, situado a unos tres kilómetros de la protesta, y cerró las vías que conducen a la legación, pero no intervinieron en la manifestación, de acuerdo con la misma fuente.

Un momento de grandes riesgos y de cambio

"Enfrentamos un momento de desestabilización, de riesgos, de cambios geopolíticos radicales y por lo tanto de problemas muy complejos", advirtió Francois Godement, responsable del centro de Asia en el Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI), según un despacho de la AFP.

El investigador considera que la verdadera respuesta de Washington llevará su tiempo y que ésta podría tomar otros caminos, dado el enorme riesgo de una fuerte desestabilización de los países vecinos de Afganistán, empezando por Pakistán, un país de 135 millones de musulmanes, profundamente divididos sobre la actitud a adoptar frente a los pedidos de apoyo de los norteamericanos.

Al mismo tiempo, la AP informa desde Moscú que la enorme fuerza militar de Rusia en la frontera afgana está lista para eventuales consecuencias de posibles ataques aéreos norteamericanos en la región.

Tayikistán es la más pobre y débil de las diversas ex repúblicas soviéticas que bordean la periferia sur de Rusia y que podrían ser afectadas por una corriente de refugiados afganos si el vecino país es bombardeado como represalia de los ataques terroristas de la semana pasada contra Estados Unidos, consigna AP. 

Rusia ha alertado a sus 25 000 hombres en la frontera entre Tayikistán y Afganistán, ha incrementado el número de tropas en puntos clave de la frontera y ha aumentado sus equipos bélicos en la zona, de acuerdo con la misma fuente que cita al vocero del Servicio Federal de Guardias Fronterizos, Sergei Ivanchenko.

"Nuestras fuerzas y equipos son plenamente suficientes para repeler cualquier incursión de la milicia talibán o cualquier agresión contra el territorio de Tayikistán'', dijo.

El Congreso se debate entre ataque inmediato o paciencia

Desde Washington la AP escribe que aunque se ha dicho a los estadounidenses que no esperen ningún bombardeo inmediato como represalia por los ataques terroristas de la semana pasada, el deseo de devolver el golpe, de volar algo, cualquier cosa, es dominante, no solo entre la opinión pública, sino entre los legisladores del Congreso también.

"Yo, como todos los estadounidenses, siento necesidad de usar mis músculos en una respuesta efectiva'', dijo el representante Porter Goss, presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara Baja, durante una entrevista, reconociendo que sus instintos luchan con su razón, subraya AP.

Lo que apoya el raciocinio es el hecho de que no hay un objetivo obvio para un bombardeo. "Las herramientas del terrorismo son maniobras y manipulaciones arteras y taimadas, y la forma de contrarrestarlas es ir más allá de ellas y superarlas'', agregó Gross.

"En consecuencia, la orden del día está contra mis sentimientos, y sé que en vez de la pasión, la paciencia es la respuesta correcta... Pero tengo que admitir, es muy difícil convencerse''.

Otros miembros del Congreso han expresado su preocupación por el prospecto de que esta "guerra'' pudiera terminar no con disparo, sino con un silencioso juicio como el que siguió al ataque dinamitero de 1993 contra el Centro Mundial de Comercio, reporta AP

Una respuesta mesurada

Un impresionante cortejo de presidentes, primeros ministros y responsables de asuntos extranjeros visitaban Washington desde el martes, mientras el mundo multiplica sus declaraciones de apoyo a Estados Unidos por los atentados del martes, pero le pide que pondere su reacción, comenta la AFP.

Según esta agencia el presidente de Francia, Jacques Chirac, abrió este martes la lista de una quincena de visitantes provenientes de Europa, Asia y Oriente Medio, que incluye el jueves al Primer ministro británico, Anthony Blair, y los ministros de Relaciones Exteriores de Rusia, Igor Ivanov, China, Jiaxuan Tang, y Arabia Saudita, príncipe Saud al Faisal.

Hasta ahora Washington se ha congratulado del cerrado apoyo que ha recibido de la comunidad internacional por un ataque sin precedentes, y mantiene abiertas todas las opciones —diplomáticas, económicas, policiales y militares— para su proyectada "cruzada" antiterrorista.

Sin embargo, desde Europa y Oriente Medio —destaca AFP— muchas voces se alzaron pidiendo a Estados Unidos una respuesta "reflexionada, mesurada, focalizada" de acuerdo con las palabra utilizadas por el ministro belga de Asuntos Exteriores, Louis Michel, cuyo país preside actualmente la Unión Europea.

Varios de los países donde la fe musulmana es mayoritaria o excluyente, o los vecinos de Afganistán —santuario el nuevo "enemigo público número uno"— temen los eventuales efectos desestabilizadores, internos y regionales, de una campaña militar punitiva de amplitud, amplía.

 

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