WASHINGTON, 17 de septiembre (PL).—Con el
objetivo de calmar los temores de una recesión, el secretario
norteamericano del Tesoro, Paúl O'Neill, afirmó hoy que Estados Unidos
evitará ese fenómeno y demostrará la fortaleza de su economía.
En contraposición con recientes
declaraciones del vicepresidente Dick Cheney acerca de que no queda
excluida la posibilidad de un período de recesión, O'Neill aseguró que
esto no ocurrirá pues, según vaticinó, el país recuperará su fuerza a
finales de año.
Tras exhortar al optimismo y a la
confianza, el secretario norteamericano del Tesoro instó también a
consumidores e inversionistas a normalizar todas las actividades
financieras de Nueva York, y a comprar hoy en su bolsa de valores.
Aunque la economía norteamericana estaba
en una etapa de desaceleración antes de los hechos terroristas que la
tienen al borde de una contracción, O'Neill no declinó sus previsiones
de que logrará crecer durante el último trimestre del 2001 y que, en el
2002, alcanzará una cifra aproximada de 3,2 por
ciento.
En relación con la necesidad de prestar
ayuda a los sectores afectados por las catástrofes, entre ellos el de
transporte aéreo que acumula pérdidas millonarias, el funcionario dijo
que el gobierno federal tratará de utilizar racionalmente los fondos de
los contribuyentes.
Según medios de prensa, para el gabinete
de Bush representa un gran dolor de cabeza la caída de los viajes aéreos
que pueden suscitar pérdidas de entre cuatro mil millones y siete mil
millones de dólares.
Al respecto tres de las principales
aerolíneas norteamericanas —American, Continental y Northwest— anunciaron
la reducción de sus vuelos en cerca de un 20 por ciento.
En el caso de Continental, despedirá a 12
mil de sus 56 mil empleados y la aerolínea regional Midway, ya en
bancarrota antes de la tragedia, declaró su cierre definitivo por lo cual
quedaron sin trabajo sus mil 700 trabajadores.
Por su parte, American y United, dueñas de
los aviones (cada una con dos) que provocaron la catástrofe, pueden ser
objeto de demandas multimillonarias por parte de los familiares de las
víctimas.