Se impone la ciencia entre cafetaleros 
de Pinar del Río

A fin de elevar cada vez más los rendimientos productivos del principal renglón económico de las montañas, los cosecheros de café fomentan la aplicación de criterios científico-técnicos, en el área que representa el 33 por ciento de la superficie provincial.

El proyecto se aplica de forma especial en más de 400 fincas entregadas en usufructo después de la Resolución 419 aprobada en 1994 por el Ministerio de la Agricultura, pues esas plantaciones estaban muy deterioradas, a causa de la escasez de fuerza laboral en áreas intrincadas. Incluye medidas de conservación de suelos, descontaminación de las fuentes fluviales y atención integral al café, los árboles de sombra y animales.

Este programa concibe el empleo de tecnologías de producción sostenible, sin dañar el equilibrio ambiental, con énfasis en siembras en curvas a nivel, utilización de policultivos asociados a los cafetales y producción de abonos orgánicos, obtenidos de los restos de las cosechas, en sustitución de los químicos.

Igualmente, se promueve la plantación de especies frutales y maderables, así como también de viandas, granos y otros vegetales destinados al autoabastecimiento de los montañeses, fundamentalmente de las nuevas familias que ocupan unas 105 caballerías en zonas de difícil acceso.

Los usufructuarios, pertenecientes a la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), fueron atraídos a la cordillera, en buena medida, por los avances sociales que el Estado garantiza en la región, donde existen 234 centros educacionales de los diversos niveles, incluso el universitario, y 177 consultorios médicos, que dan cobertura de salud hasta los puntos más apartados.

Pinar del Río tiene alrededor de 300 caballerías de café en producción, mientras campesinos, cooperativistas, soldados del Ejército Juvenil del Trabajo y obreros agrícolas se proponen, con la aplicación de las medidas científico técnicas, duplicar a corto plazo los rendimientos deprimidos a unos 50 quintales por caballería como promedio en la década anterior.

Cuando se inicia la actual cosecha, el territorio manifiesta signos alentadores de recuperación sobre todo en la última campaña, en la cual los pinareños sobrecumplieron los planes de recolección y de exportación, con un grano calificado entre los de más calidad en el ámbito nacional. (AIN)

 

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