Ciencia y tecnología

Erosión en nuestro patrimonio de piedra

ALBERTO NUÑEZ BETANCOURT

Desde sus años de estudiante de Arquitectura —1975-1980— Lucrecia manifestó una particular motivación por el estudio de las edificaciones de piedra localizadas en el Centro Histórico de La Habana. Con el tiempo y entre variados proyectos tal interés devino investigación titulada: Influencia del medio ambiente en la patología de los monumentos pétreos, válido para que la autora ganara el grado de Doctora en Ciencias, en el pasado año 2000.

ALDO MEDEROS   

El trabajo, clasificado como relevante, ya rebasó  el nivel municipal del actual Forum de Ciencia y Técnica.

De paso por algunas obras de la arquitectura colonial, Lucrecia Pérez Echazabal señala con sus manos las erosiones profundas, modificaciones antrópicas y otros deterioros presentes en la Catedral de La Habana, el Convento de San Francisco de Asís, la iglesia del mismo nombre y el Palacio de los Capitanes Generales.

MIRADA A LAS CAUSAS DEL MAL

El análisis de la incidencia del medio ambiente en el patrimonio de piedra del país resulta insuficiente, limitado —comenta la especialista. Se hace necesario por tanto una atención permanente en relación con los mecanismos de alteración y los factores medioambientales que condicionan y aceleran el deterioro de estos monumentos.

Si bien el daño se presenta desde épocas pasadas, este se acentúa con el desarrollo industrial. Una mirada a la historia universal nos revela que la expansión de las ciudades, la concentración de las industrias y el surgimiento de sustancias nocivas por la combustión del carbón y los derivados del petróleo, han provocado el incremento de los niveles de impurezas del aire, hecho de gran agresividad para los componentes del medio ambiente, entre los cuales, por supuesto, está el hombre.

Muestra de la erosión en las paredes de la Catedral.

Hoy, a diferencia de las épocas de los carruajes, hablamos de otra con un gran tráfico emisor de gases que contamina cualquier entorno.

La degradación de un material no se genera por una causa aislada; en ella intervienen una serie de factores como el viento, los cambios térmicos, el agua, los agentes biológicos y la acción humana —afirma Lucrecia. El aire actúa en dos sentidos: directo al ocasionar erosiones y en función de agente transportador de los contaminantes que también originan alteraciones en las superficies expuestas.

El agua opera de igual modo y además constituye el agente de mayor incidencia en los procesos de deterioro, al servir de medio donde se desarrollan reacciones químicas, procesos fisiológicos y creación de seres vivos.

Los resultados del estudio revelaron que los contenidos de cloruros, dióxido de azufre y empolvamiento total en períodos de lluvia y seca son elevados en la zona más antigua de la capital, donde se localizan un buen número de monumentos pétreos —indica la doctora. Los registros de polvo sedimentado en algunos puntos del Centro Histórico muestran valores que sobrepasan los establecidos por la Organización Mundial de la Salud, realidad que impone un trabajo sistemático para revertir ese mal.

La acción del polvo sobre las superficies de las edificaciones provoca inicialmente suciedad y luego la formación de pátinas y costras como fase superior del deterioro.

Nuestro clima influye en la corrosión. Los altos niveles de humedad relativa crean las condiciones para que las partículas se adhieran en las zonas donde la luz solar no llega con facilidad.

Elementos agresivos son también los gases provenientes de la combustión de los vehículos, las aguas contaminadas de la bahía y las acumulaciones de desechos orgánicos e inorgánicos.

La arquitecta precisa que los contaminantes más nocivos frente a los materiales pétreos naturales son el dióxido de azufre, responsable del desgaste químico acelerado que ha tenido lugar en las piedras calcáreas durante el siglo XX y además, clasifican como muy dañinos el dióxido de carbono, causante de la acidificación del agua de lluvia y de notable impacto sobre las rocas, y el polvo atmosférico.

Los contaminantes gaseosos representan el 90 por ciento de la masa total emitida a la atmósfera. Ellos proceden, sobre todo, de la combustión de carburantes y la incineración de desechos. Las partículas, a su vez, son emitidas por fuentes diversas y se relacionan con la materia suspendida y el polvo depositado.

ENSEÑANZAS DE LA INVESTIGACION

El universo de la muestra abarcó 25 edificaciones de piedra, de las cuales 17 fueron estudiadas en detalles. El estudio resultó complejo por la amplia gama de contaminantes que interactúan con este tipo de construcciones y las alteraciones que origina el medio sobre tal patrimonio.

La utilidad de la tesis es múltiple, manifiesta Lucrecia. Una primera enseñanza radica en la necesidad a la hora de la restauración de estudiar los materiales y los tratamientos que son empleados, pues en algunos casos estos, al no ser los adecuados, se convierten en causantes de erosiones superficiales en los monumentos.

El estudio efectuado en el patrimonio de piedra del Centro Histórico de la Ciudad de La Habana demostró de manera inequívoca la influencia directa que ejerce el microambiente sobre las edificaciones.

La investigación, distinguida con uno de los Premios Anuales de la Academia de Ciencias de Cuba en el 2000, sugiere establecer una estrategia de intervención a escala del territorio y el inmueble, en aras de garantizar la preservación de valiosos bienes.

En consecuencia, los estudios de diagnóstico deben realizarse periódicamente e incluir el análisis de las propiedades petroquímicas, físicas y mecánicas del material empleado en la construcción, de los focos contaminantes que inciden, así como los tratamientos brindados ante las lesiones detectadas.

En el centro antiguo de la capital majestuosos se presentan los Palacios de los Capitanes Generales y del Segundo Cabo, el Castillo de la Real Fuerza, entre otras muchas construcciones de siglos pasados, que bien merecen todo el cuidado y preservación posibles de cubanos y visitantes. Esa es la mejor manera de respetar la mucha belleza, cultura e historia que atesoran tales monumentos.

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