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 Desde hoy, espejos, cielos y ventanas Antonio Paneque Brizuela Septiembre se abre desde hoy jueves al espacio de lanzamientos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba con el título Limpiando ventanas y espejo, de Anna Lidia Vega, una de las tres obras que estrenará durante las próximas tardes del mes la sala Martínez Villena.
Volumen que llegará al público a las 4:00 p.m. de este día, su autora (San Petersburgo, 1968) se expresa a través de un lenguaje sencillo, aunque
—según la editora Unión— "no exento de ángulos agudos, hasta llegar, en ocasiones, al más cruel de los sarcasmos de un idioma que le es ajeno y a la vez propio al narrador".
Con formas de expresión "que vienen de la pérdida y el recuerdo, sin lugares comunes, sin los vicios de las costumbres", la narradora y pintora Ana Lidia Vega (Premio David de cuento 1997 con Bab Painting), nos entrega en los doce cuentos de este libro una nueva galería de
"monstruos", figuras esperpénticas, deformes, grotescas y bellas.
El segundo estreno librero de septiembre (mañana viernes a las 4:00 p.m.) es el premio Italo Calvino 2000, Al cielo sometidos, de Reinaldo González (1940), un escritor publicado tanto en el país como en España, Francia, Alemania, Polonia e Italia y ganador de
premios como el Casa de las Américas (novela), el Juan Rulfo (cuento) y el de la Crítica (tres veces).
Se trata de una novela en la que, luego de recorrer la España de finales del siglo XV, rodeados del hambre y la ira de los poderosos, los pícaros Antonio el de Avila y Antonio el de Extremadura se refugian en un burdel clandestino donde conocen sus costumbres y miedos, en tanto que los Reyes Católicos triunfan sobre los moros y arman la expedición de Cristóbal Colón.
Septiembre terminará escapándose por Una ventana que va a 150, novela para jóvenes de la narradora y poeta Enid Vian (Santiago de Cuba, 1948. Premio Casa de las Américas, e Ismaelillo), en la que la invisibilidad del protagonista lo conduce a perseguir cada vez con más ahínco el amor de una adolescente indiferente, quien
"no suelta un instante sus vaqueros de mezclilla y una extravagante sombrilla hindú".
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