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Mientras se acerca el 28... El barrio se aprieta en familia |
Pastor Batista Valdés LAS TUNAS.—Felizmente cargado se torna el
"fin de año calendario" para los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) en este territorio: cumplidor de los parámetros emulativos fundamentales que traza la dirección nacional de esa organización, independientemente de las consabidas razones que casa a casa o barrio a barrio aún no satisfacen.
Pero cargado, sí, porque junto al empujón final que desde el
13 de agosto reciben las donaciones voluntarias de sangre y al empeño por mejorar los volúmenes de recogida de materia prima, otras tareas le insuflan más vida por estos días a la ciudad.
Lo saben los cientos de jóvenes despedidos en sus cuadras antes de partir para el Servicio Militar Activo, o quienes el pasado 21, 25 y 30 de agosto se
"contaminaron" con giras artísticas que terminaban mezcladas con un talento no menos original en muchos consejos populares, o quienes sudaron por voluntad propia su propia piel en apoyo al agro y a la construcción de viviendas.
También agosto, con su peculiar calor, puso a sudar entre vecinos por vía del debate el tema de las ilegalidades en la vivienda: un mal del cual no está exenta esta provincia, mientras tampoco ajenos al acontecer nacional los CDR más entusiastas organizaron esta vez hasta planes de la calle con los niños por el inicio del actual curso escolar.
Directivos de la gigantesca organización anuncian para los próximos días, ferias populares en coordinación con la gastronomía y otros servicios; homenaje a zapateros, amoladores de tijeras, bodegueros y demás ciudadanos que resuelven sensibles problemas en los barrios; reconocimiento a quienes más han ayudado al trabajo del Poder Popular y de las comisiones de prevención y atención social en sus respectivos 25 y 15 años, y algunas personas hasta entrenan con vistas a un maratón popular ideado también por los CDR.
Hay, desde luego, mucho más, pero en aras de no caer en innecesarias
"redundancias" mejor no enumerar literalmente cosas que de algún modo se entrecruzan en el torbellino de iniciativas que gana intensidad en el archipiélago a medida que se acerca ese ya histórico 28 de septiembre (de recuento, caldosas y alegrías) cuando el barrio se comprime para terminar convertido en una sola familia, y la familia explota y no cabe entre los corchetes del barrio.
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