Predecir el futuro no es ciencia histórica

Ibrahim Hidalgo, premio Ramiro Guerra 2000, confiesa seguir fascinado por el siglo XIX cubano

PEDRO A. GARCIA

Su afición a la Historia comenzó en la primaria. "Estaba en la escuela de Teresita de Urbino —nací en Holguín, el 5 de mayo de 1943—, y mis maestros hacían constante referencia a la Patria, a los héroes, a las gestas de independencia, influían para formarnos en los sentimientos patrióticos, ya fuera en una clase de Historia o de Gramática. Esto me lleva a un amor a la historia de mi país".

    JORGE VALIENTE

A los 18 años, Ibrahim Hidalgo se incorporó a la lucha contra las bandas en el Escambray. "Teníamos un comisario político de apellido Milord, quien nos instruía con tal gracia y profundidad en el tema histórico, que me decidí por la Historia, tenía que conocer tanto como Milord".

En la Universidad de Oriente se inició en la investigación. Su trabajo de tesis de licenciatura, Incursión en el antimperialismo martiano, devino con los años y nuevas investigaciones su primer libro, Incursiones en la obra de José Martí, publicado en 1989. Luego aparecerían en 1992 El Partido Revolucionario Cubano en la Isla (premio al mejor resultado científico del Ministerio de Cultura), y José Martí 1853-1895. Cronología (premio de Crítica 1993); y en 1999, Cuba 1895-1898. Contradicciones y disoluciones (premio anual de Investigación 1998; premio Ramiro Guerra de la UNHIC 2000).

¿POR QUE MARTI?

La vida y el pensamiento del Apóstol parecen ser una obsesión en el quehacer investigativo de Hidalgo. "Desde que estaba en la primaria, gracias a mis maestros, asocié a Martí como lo más importante de la historia de Cuba. Según fui avanzando en los estudios comprendí que aquello que me habían inculcado no era simplemente un arranque sentimental sino una toma de conciencia".

"El había logrado lo que nadie en nuestra historia: la unidad de pensamiento y acción de las grandes masas de civiles y militares. Fui comprendiendo la importancia y toda la complejidad del pensamiento de Martí, no creo que haya podido dominar toda esa complejidad, es una mentalidad universal, de un conocimiento muy amplio de la cultura de su época".

"La concepción humanista de Martí, sus concepciones sobre el hombre en la sociedad y la igualdad esencial humana son temas tan fascinantes que me hicieron cada vez más profundizar en su pensamiento. Y sigo haciéndolo porque creo que soy un estudioso de Martí, no un especialista".

UN SIGLO FASCINANTE

Confiesa que le sigue resultando fascinante el pensamiento político cubano del siglo XIX. ¿Y qué piensa de aquellos que nos convocan a odiar esa centuria? "Creo que hay una distorsión en todas estas personas, no dudo de su sapiencia cultural, de sus vastas lecturas, pero creo que han sido conclusiones erróneas por completo, más bien anticubanas".

"Lo que nos da fundamento como nacionalidad está en todo ese pensamiento antiescolástico, antidogmático. Ese siglo tiene una riqueza tal de conocimientos y de profundidad en la realidad cubana, que nos ayuda a entender las contradicciones del siglo XX y nos puede servir de base para entender las que estamos viviendo ahora, que no son pocas".

ANTIANEXIONISMO Y ANTIMPERIALISMO

Considera que en Martí el antimperialismo se va formando junto al desarrollo del imperialismo norteamericano. "Paralelamente, es lo más interesante, él va viendo cómo se forman los grandes monopolios, describe el fenómeno y señala sus consecuencias. Inclusive un rasgo que él no puede ver bien, la exportación de capitales, que alcanza toda su magnitud después de la Primera Guerra Mundial, ve todo su peligro, alerta que solo se permita siempre y cuando sea beneficioso para los intereses del país".

"Martí prácticamente comienza a hablar del antianexionismo en España (1871). Son cosas que él anota, en sus Cuadernos de apuntes ya está señalando elementos. Su antimperialismo es una continuidad del antianexionismo. Lo que explica todo el pensamiento de Martí es su independentismo, por ser independentista es antianexionista, antimperialista".

¿QUE ES UN HISTORIADOR?

La pregunta le hace pensar. "Un analista de los fenómenos históricos. Ve los procesos económico-político-sociales que han ocurrido en el tiempo y es capaz de obtener desde ese análisis una visión del mundo que lo rodea, extraer del pasado los suficientes elementos para proyectarse en el presente y, por lo menos, tener una visión de las tendencias de la sociedad hacia el futuro".

"No hay pronósticos exactos en la historia, solo pronósticos de tendencias, predecir el futuro no es ciencia histórica, sino astrología, que no es una ciencia. El futuro es un abanico de posibilidades y cómo se van a comportar esas tendencias depende mucho de la acción de los seres humanos, quienes pueden ser conducidos por caminos erróneos".

Según afirma, la clave para escribir historia es ser objetivos. "Si perdemos la objetividad dejamos de ser historiadores, nos convertimos en fabuladores, narradores de ficción. Debemos tener un límite para la pasión y nuestros sentimientos cuando estudiamos un hombre, una época, un acontecimiento. No podemos decir lo que suponemos que debe ser, sino lo que fue".

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