Fidel y Nelson Mandela se reúnen en Johannesburgo

JOHANNESBURGO, 2 de septiembre (PL).—El jefe de Estado cubano, Fidel Castro, sostuvo hoy en esta capital un encuentro bilateral con el ex presidente sudafricano, Nelson Mandela, en un ambiente cálido y de camaradería.

Instantes después del primer abrazo, el líder africano declaró que "es un gran momento para nosotros estar aquí con Fidel, porque lo que Fidel ha hecho por nosotros es difícil de describirlo con palabras. Primero en la lucha contra el apartheid, no titubeó en darnos toda la ayuda", recordó Mandela.

"Ahora que somos libres tenemos muchos médicos cubanos trabajando aquí, ayudándonos en las áreas rurales, donde no hay prácticamente ningún otro médico", agregó.

Más adelante, Mandela señaló que "yo he tenido la ocasión de darle las gracias a Fidel por ese apoyo que nos esta prestando. Y le he prometido además —es algo que todavía tengo que ver con mi oficina— pero quiero ir a Cuba antes de finales de este año", comentó.

Un grupo de 400 médicos cubanos presta servicio sanitario internacionalista en este país desde hace más de un lustro, como parte de la cooperacion global en materia de salud pública respaldada por el gobierno cubano.

Por su parte, el Presidente cubano describió este encuentro con Nelson Mandela como "una de las tardes más felices de mi vida. Primero porque encuentro a mi querido hermano mejor que nunca, con una excelente salud".

"Segundo, —agregó— con el mismo entusiasmo que estuvo toda la vida, y tercero, que pronto nos va a hacer una visita".

"Ademas veo que está en plena actividad, informado de todos los problemas del mundo y ansioso de participar en conferencias internacionales. Son motivos más que suficientes para sentirme muy feliz, y privilegiado y honrado", subrayó Fidel.

Durante una intervención en la Conferencia Mundial contra el Racismo, en Durban, mediante declaraciones grabadas, Mandela destacó la necesidad de "no infravalorar la cumbre antirracista, ya que los objetivos de Sudáfrica después del apartheid son similares a los del resto del mundo".

La tragedia del racismo es una enfermedad que afecta al espíritu y al alma, y mata a más gente que otras epidemias, añadió. Lo triste es que el mundo conozca el remedio para la enfermedad, pero no sea capaz de ponerlo en práctica, dijo.

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