Fidel alerta en Durban sobre la globalización del apartheid

Jorge V. Jaime

DURBAN, Sudáfrica, 2 de septiembre (PL).—El Presidente cubano, Fidel Castro, alertó hoy en el contexto de la Cumbre de Durban sobre una perniciosa "globalizacion del apartheid", que hace desaparecer del mundo anualmente más personas que la Alemania nazi en su época.

Una multitud de sudafricanos aplaudió este domingo los éxitos de la Revolución cubana, durante un acto de solidaridad con la Isla organizado en el estadio Natal Technikan Sport Centre en esta ciudad costera, por el Congreso Nacional Africano (ANC), y clausurado con un discurso de Fidel Castro.

Se trató de la cuarta intervención pública del Jefe de Estado cubano, en cuatro días en Sudáfrica.

"Para mí, esta es una reunión en familia, sumamente agradable", comentó al llegar a los micrófonos.

El gobernante abordó durante dos horas índices básicos de la agenda de la Conferencia Mundial contra el Racismo, argumentó los principales logros sociales del socialismo en su país, y elogió la movilización del pueblo sudafricano contras las ideologías segregacionistas, entre otros pronunciamientos.

"El caso sudafricano fue el más grave y cruel sistema de racismo del mundo. No existe mejor lugar para celebrar esta conferencia", aseguró el gobernante caribeño, una de las grandes personalidades esperadas en Durban, y que de más lejos viajó para participar en la junta internacional que reunió a unos 10 mil delegados e invitados, y a una docena de jefes de gobierno.

El racismo y sus mutaciones ideológicas tienen su origen histórico en las guerras de conquistas, en la explotación de los desposeídos, en la esclavizaron de millones de seres del Tercer Mundo, dijo.

Cada año cientos de millones de personas mueren en el mundo por el sufrimiento de terribles enfermedades como el SIDA, la tuberculosis o el paludismo. La esperanza de vida en Africa subsahariana es 30 años menor que en los países industrializados, comentó Fidel, quien todo el tiempo ilustró sus razonamientos con estadísticas sociales globales.

Ese triste panorama es un poco el resultado de una especie de globalización del apartheid, para mal de los pueblos del llamado Tercer Mundo, de los depauperados por explotación, sobre todo del continente africano, quienes siempre cargan con la peor parte en los reportes internacionales.

Entonces, creo tenemos derecho a pedir que se indemnicen las víctimas actuales de la explotación y el colonialismo.

Aquellos que se oponen a las compensaciones son los mismos que no levantaron sus brazos contra el oprobio del apartheid —erradicado oficialmente en este país en 1994, con la asunción del Presidente Nelson Mandela—, al contrario, colaboraron con él, enfatizó.

"Qué moral tienen para sabotear la Cumbre los que apoyaron al apartheid con suministros de tecnología y recursos de todo tipo", se preguntó el líder cubano.

Hay que detener, dijo, la explotación de los pobres por los ricos con misiles cargados de justicia, verdades, ideas, de conciencia revolucionaria.

Hay que pedir igualdad entre los seres humanos, acotó Fidel.

A los millones de desempleados, hambrientos, mujeres explotadas, niños sin escuela, debemos defenderlos usando las armas de la verdad, de la moral y la conciencia, que son las que tenemos al alcance y con las cuales denunciaremos las injusticias en todas las tribunas, destacó.

Dirigiéndose al pueblo de Sudáfrica, el líder cubano lo exhortó a no vacilar en la batalla por la justicia social. Discutan todo lo que sea, pero nunca debiliten la unidad popular.

Pueden contar con la modesta cooperacion de nuestros hombres y mujeres, aseguró el Presidente cubano. "Cuba ha descubierto algo más valioso que el capital financiero, el capital humano", indicó.

La Revolución cubana, proclamó, esta más fuerte y sólida que nunca, inspirada en los principios de la tenacidad y la perseverancia, llena de confianza en un pueblo con más de 40 años de experiencia revolucionaria.

La III Conferencia Mundial contra el Racismo, cuyo programa continuará sus sesiones y consultas hasta el próximo sábado 7, se inauguró el 31 de agosto envuelta en una aureola de controversias sobre las consecuencias de la esclavitud y presionada por condiciones del gobierno de Washington.

Estados Unidos pretendió rebajar el campo de acción de la junta, y subestimó su agenda al anunciar que enviaría una exigua delegación a Durban, o tal vez ninguna. Al mismo tiempo, Canadá y el Reino Unido rechazaron también delegar en ministros de gobierno, y mucho menos jefes de Estado.

La conferencia se ha propuesto la meta ambiciosa de convencer a los gobiernos acerca de la posibilidad de erradicar el racismo y otras políticas del odio como la xenofobia, la segregación y la intolerancia étnica.

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