pixelb.gif (34 bytes)

pixelb.gif (34 bytes)

pixelb.gif (34 bytes)

pixelb.gif (34 bytes)

Fabulosa clausura de las Universiadas

Alfredo G. Pierrat

BEIJING, 1 de septiembre (PL). — Fabulosa, extraordinaria, fueron algunos de los calificativos pronunciados hoy aquí sobre la multitudinaria fiesta de luz y color que marcó el fin de los XXI Juegos Deportivos Universitarios iniciados hace 11 días en esta capital.

Muchos de los que presenciaron desde las butacas del Estadio de los Trabajadores de Beijing la ceremonia de clausura de esta cita comentaron al concluir la ceremonia que será capaces de hacer aquí dentro de siete años, en ocasión de los Juegos Olímpicos del 2008, previstos para celebrarse también en esta ciudad.

Sin los alardes tecnológicos empleados en otras urbes que han organizado juegos multideportivos de esta magnitud, la ceremonia de cierre de estas Universiadas fue de una gran belleza y destacó las profundas y ricas raíces culturales del pueblo chino.

Estampas de gran colorido sobre algunas de las 56 etnias que componen este pueblo, además de hermosas coreografías sobre trozos de la historia de este país milenario, formaron parte de un espectáculo que resaltó en su conjunto la paz, el entendimiento y la amistad entre los jóvenes de todo el mundo.

Todo ello acompañado del siempre impresionante despliegue de los fuegos artificiales y otros artificios de la pirotécnica, en lo que los chinos, que inventaron la pólvora, son verdaderos maestros.

Si formidable fue la ceremonia de inauguración, el pasado 22 de agosto, la clausura fue un digno colofón a esta cita deportiva, y en ella se mezclaron el pasado y el presente en un espectáculo de gran intensidad que llamó a mirar el futuro con optimismo.

No podía ser de otra manera el final de unos juegos considerados ya los de mayor envergadura de la historia de las Universiadas.

De acuerdo con datos del Comité Organizador, participaron en esta cita ocho mil 900 personas de 169 países, entre deportistas, funcionarios y periodistas.

China, como país anfitrión, asistió con muchos de sus deportistas de elite, y ganó ampliamente los juegos con un total de 54 medallas de oro, 25 de plata y 24 de bronce, seguida por Estados Unidos, Rusia y Japón.

El país latinoamericano mejor situado fue Cuba, en séptimo lugar, con 12 preseas, de ellas seis de oro, cuatro de plata y dos de bronce, seguido de Brasil, en el puesto 14, con dos de oro, tres de plata y dos de bronce, y México, en el lugar 20, con una de oro y tres de plata.

Tras ser apagada la llama del pebetero y arriada la bandera de la Federación Internacional de Deportes Universitarios (FISU), la enseña de esta organización fue entregada a representantes de la ciudad de Daegu, en Sudcorea, sede de la próxima cita de estos juegos, del 21 al 31 de agosto del 2003.

Subirtop.gif (129 bytes)